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domingo, 15 de septiembre de 2024

El hombre de la carretera encantada



A principios de la década de 1880, Jonathan Rood fue despedido de su puesto de profesor en un instituto de Gotham, después de realizar una serie de experimentos poco éticos con la esperanza de encontrar una cura para la parálisis de su esposa.

Después de perder su trabajo, recurrió al robo para obtener el dinero para ayudar a financiar su investigación, haciéndose pasar por un bandolero fantasmal, robando los carruajes que pasaban. Con las víctimas y la policía creyendo que Rood era de naturaleza sobrenatural, solicitaron la ayuda del Doctor Terry Thirteen para deducir si un fantasma acechaba o no la carretera. El Dr. Thirteen finalmente rastrea a Rood hasta su casa cerca de Slaughter Swamp. Después de que Rood dispara y mata a un detective, su esposa recibe un disparo en el fuego cruzado y muere mientras lo arrestan. En la horca de Gotham, con sus últimas palabras, Rood maldice al Dr. Thirteen, y a todos los que siguen en la línea de sangre, por la muerte de su esposa, antes de ser ahorcado.




Robert E. Howard: Espadas y brujerías


Robert Ervin Howard (22 de enero de 1906 - 11 de junio de 1936) fue un escritor estadounidense de aventuras históricas y fantásticas, publicadas principalmente en la revista Weird Tales en los años 1930. Se le considera como uno de los padres del subgénero conocido como «espada y brujería» y es mundialmente conocido por ser el creador de afamados personajes populares como Conan el Bárbaro, Kull de Atlantis y Solomon Kane. Es, junto con J. R. R. Tolkien, uno de los escritores más influyentes de la fantasía heroica moderna.



Mega

Contiene:
El señor de los muertos
Los buitres de Whapeton
Los agentes de la ley de Cowtown
Canciones de Bastardos
Bran Mak Morn (color)
El Valle del Gusano (color)
Gusanos de la Tierra

Rodwin de las Galias (11) Danalak

 

El guion de esta serie fue de Armando Fernández (como Axel Bergier) aunque hay 2 episodios escritos por Ricardo Ferrari. Y los dibujos de Miguel Ángel Castro Rodríguez (Firmando con su apellido invertido), Rubén Meriggi, Fabián Slongo, Walter Alarcón y Víctor Toppi.

Rodwin de las Galias me recuerda, por momentos, a Thorgal. Un errante en busca de algo o de alguien.Mezcla de realidad y fantasía.




Dibujando historietas (Recuerdos de infancia)

Dibujando y escribiendo mis propias historietas. Tal vez no sea una obra maestra, pero a pesar de los casi 30 años que han transcurrido desde su creación, me sigue provocando una sensación de nostalgia y satisfacción.

Tengo recuerdos de niño muy claros copiando los dibujos de las revistas de historietas que mi madre me compraba cada semana (Mampato, Jinete Fantasma, Jinete Justiciero, Tarzán, etc.).

Por Rubén Reveco - Editor

Siempre fui un buen copista y los dibujos me quedaban bastante parecidos. A partir de ese ejercicio, incursioné en el guion (a los 12 ó 13 años) y empecé a crear mis propias historias. Si la escena demandaba cuatro jinetes galopando por una pradera, buscaba en mis revistas el dibujo que se adaptara lo mejor posible a ese momento y lo copiaba. Así fui llenando cuadernos de dibujos, tantos que mi madre decidió guardarlos en una gran caja que había en una dependencia exterior de mi antigua casa materna. Resulta que un día entraron a robar y se llevaron la caja con esos "tesoros" que nunca más pude recuperar.
Pasaron los años y quise volver a dibujar un cómic moderno (ya no se llamaban "historietas") esta vez con un estilo de realismo mágico que más tarde desarrollaría en mis actuales pinturas. En ese tiempo me gustaba Moebius, Caza… No pasé de la primera página.
Hace un tiempo lo encontré en mi baúl de los recuerdos bastante deteriorado y para que no me vuelva a pasar lo mismo, lo escanee y lo público para compartirlo. Quizá no sea una gran obra, pero a pesar de los casi 30 años que han pasado, me sigue gustando: Había una niña jugando, su madre, un bote, una gaviota volando, construcciones fantásticas y araucarias, a lo lejos...


Un viaje creativo

La niñez es un periodo en la vida donde la imaginación florece y las experiencias se marcan a fuego en la memoria. Mi propia niñez, que parece pertenecer a otra época, estuvo fuertemente ligada al acto de dibujar. Títulos como Mampato, Jinete Fantasma, Jinete Justiciero y Tarzán se transformaron en mis principales fuentes de inspiración. La portada de esas revistas, vibrante en colores e ilustraciones dinámicas, invitaba a un mundo lleno de aventuras y personajes por descubrir.
Desde pequeño, siempre fui un talentoso copista. La habilidad de reproducir lo que veía en las páginas de esas revistas no solo me otorgaba un sentido de logro, sino que también me permitía profundizar en la técnica y el estilo de los grandes artistas que habían creado esos mundos. Mi interés inicial por el dibujo se transformó rápidamente en un ejercicio que me llevó a explorar más allá de la simple reproducción. A la edad de 12 o 13 años, desarrolle el deseo de crear mis propias historias. La idea de que un lápiz y un cuaderno podían dar vida a relatos que habitaban mi mente me llenaba de entusiasmo.
Al copiar esos dibujos, no solo estaba replicando imágenes; estaba asimilando técnicas, estilos y, de forma más integral, la noción de narrar historias visuales. El arte de copiar, a menudo visto como un ejercicio de imitación, se convirtió en el fundamento de mi desarrollo como artista. Casi sin darme cuenta, fui llenando cuadernos con mis dibujos, creando una colección que atesoraba con cariño.
La vida, con sus inesperados giros, tenía otros planes. La pérdida de aquellos cuadernos fue devastadora; no solo se llevó mis dibujos, sino también una parte de mi historia y mis recuerdos de niño. Esa experiencia nos recuerda lo efímero que es el arte, y cómo a veces, el tiempo puede borrar lo que consideramos eterno.
A lo largo de los años, el deseo de regresar al arte del cómic nunca me abandonó. En un intento por regresar a mis raíces creativas, traté de dibujar un cómic moderno, infundido con un estilo de realismo mágico. A pesar de mi entusiasmo, el proyecto no prosperó; ni siquiera pasé de la primera página. La vida cotidiana y otras responsabilidades se interpusieron en mi camino, relegando mi pasión artística a un segundo plano.
Este viaje a través de mis recuerdos me recuerda que el arte, en todas sus formas, es una parte intrínseca de la experiencia humana. Desde los primeros garabatos en un cuaderno, pasando por los sentimientos de pérdida y reencuentro, hasta las obras que aún encontramos en algún rincón de nuestro pasado, todo contribuye a definir quiénes somos. La capacidad de contar historias a través de imágenes es un legado que, a pesar de las adversidades, siempre encontrará una forma de renacer. En la búsqueda constante por redescubrir mis raíces artísticas, me encuentro conectado con la esencia de lo que significa ser creador, y este vínculo sigue nutriendo mi trabajo actual como pintor. En cada trazo, en cada color, hay un eco de aquellas tardes de infancia, un homenaje a la creatividad que una vez nació entre las páginas de una revista de historietas.


Mis revistas de infancia





Por sobre las historias de superhéroes, siempre preferí a los protagonistas con condiciones "normales". Esas historias siempre tenían algún componente de realismo y por lo tanto de credibilidad.



sábado, 14 de septiembre de 2024

Alvar Mayor: El tesoro de Yatzil-Itza




Carlos Trillo y Enrique Breccia fueron renovadores conceptuales y formales de la aventura argentina en los setenta. Esta es una historieta que se destaca por su originalidad temática: América mítica, la literatura indigenista y el realismo mágico latinoamericano.


En sus viajes el protagonista se encontrará con una pléyade de secundarios esperpénticos que, como en un grand guignol, exponen las miserias y los anhelos humanos. Los autores disponen de estos estereotipos como medio para contar una historia que reflexiona sobre la condición humana. Ciudades perdidas, tesoros escondidos, dioses olvidados, damas encantadas, monstruos amenazantes, villanos depravados, amores imposibles, nativos orgullosos. Todos desfilan ante el lector en un entorno de ensoñación onírica y de cuento fantástico de tradición oral.
Estos 4 tomos contienen todas las historias de Alvar Mayor y en blanco y negro. Desde mi punto de vista particular mucho mejor que en color. (Fuente)






La influencia de los prerrafaelistas: John William Godward


Su pintura, que se mantuvo prácticamente invariable a lo largo de toda su carrera, se caracteriza por un dibujo meticuloso, una precisión casi fotográfica en el tratamiento de los detalles y un colorido brillante y diáfano.


John William Godward (1861-1922) fue un pintor británico cuya extensa producción,​ determinada por un extraordinario virtuosismo, coincide cronológicamente con el final del periodo prerrafaelista en Inglaterra.
Nacido en el seno de una familia que reprochó siempre sus aspiraciones artísticas, Godward, pese a la oposición familiar, cursó estudios de arte, finalizados los cuales empezó a exponer con regularidad en la Royal Academy desde 1887. Entre ese año y 1916, diecinueve obras del artista fueron exhibidas con desigual aceptación en la Real Academia. En 1912 se trasladó a Italia con su modelo; allí permaneció durante siete años, una etapa caracterizada por las enfermedades y las críticas hostiles, pues la temática de su obra no se ajustaba a los gustos de la época, lo que fue desembocando en una depresión que le condujo a suicidarse inhalando gas en 1922. Dejó una nota de despedida, en la que manifestaba que el mundo no era lo bastante grande para él y Picasso.

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Posible autorretrato. Es curioso, al menos, que no se conozca una fotografía considerando que vivió hasta 1922.

Muchos -sin el ojo crítico adiestrado- lo consideraron como "un imitador de Alma-Tadema, con el que a veces se confunde", "un pedante del pincel" o "el pintor de un mundo insípido de mujeres lánguidas sentadas en bancos de mármol".
Sea como fuese, el éxito le asistió desde sus primeras muestras, lo que —si bien hay que tener en cuenta que sus obras no alcanzaron nunca las cuantías de las de Alma-Tadema u otros maestros de la generación precedente— le permitió vivir con cierto desahogo, pese a lo cual llevó una existencia que, sin duda, se puede calificar de sobria.
Por el testamento del pintor, se sabe que donó todos sus cuadros a sus hermanos Alfred, Edmund, Charles Arthur y Mary Nin.

Frenchman



Un normando en la Luisiana Octubre de 1803... Los reclutadores llegan a un tranquilo pueblo de Normandía. Al oír su nombre, los jóvenes de la región descubren si deben unirse a las filas del ejército del cónsul vitalicio Bonaparte o no. Mientras, en el otro extremo del mundo, Francia ha cedido la Luisiana a la joven nación americana. Reclutado, como tantos otros, para garantizar la “pacificación” de aquel territorio salvaje, Alban, un joven campesino, debe embarcar pronto hacia la Nueva Orleans.

El muchacho, cargado de fogosidad e imbuido todavía por los ideales de la revolución, comete un asesinato para defender a un joven esclavo. Lo detienen, lo encarcelan y corre peligro de acabar en el cadalso, pero un trampero francés, Toussaint Charbonneau, le salva la vida y lo lleva a una expedición que cambiará el curso de sus vidas.
Tras Canoe Bay, Patrick Prugne nos recuerda que Francia poseyó un inmenso imperio en la América del Norte cuya capital fue la Nueva Orleans, fundada en 1712.
Desde el Canadá hasta el golfo de México, desde los Apalaches hasta las Rocosas, la Luisiana francesa equivalía a veintiuno de los actuales Estados norteamericanos.
La historia de este territorio, al que el rey de Francia había dado su nombre, está plagada de tramperos, misioneros y militares perdidos en la inmensidad del Nuevo Mundo.

Frenchman






Batalla de Chacabuco

 

Tenía programada para ayer (12 de febrero) esta entrada pero se me traspapeló. Hoy que todavía se siente el tronar de los cañones recordamos esta batalla tan importante para la libertad de Sudamérica.

La batalla de Chacabuco fue una decisiva contienda de la Independencia de Chile en la cual combatieron el Ejército de los Andes, formado por tropas de las Provincias Unidas del Río de la Plata y chilenas exiliadas en Mendoza, y el Ejército Realista, resultando en una firme victoria para el bando independentista comandado por el general José de San Martín. La batalla tuvo lugar el 12 de febrero de 1817, en la hacienda de Chacabuco (Colina), a 55 km al norte de la ciudad de Santiago.


La serie Guerrillero fue publicada originalmente en la revista Intocable de Editorial Quimantú (1971 – 1973). Con los guiones de José Zamorano y Adrián Roca, y el trabajo de un equipo de dibujantes compuesto por Enrique Calvo, Juan Francisco Jara, Avelino García, Guillermo Varas y José Orellana, se reconstruye la acción guerrillera de Manuel Rodríguez en la época de la Reconquista Española (1814 – 1817).