Siglos después de la hecatombe atómica, dos núcleos humanos han sobrevivido.Uno, en la Tierra, ha logrado un desarrollo tecnológico extraordinario. Es el mundo cibernético total. Otro, perdido en el espacio, subsiste en un desconocido planeta similar al terrestre. Lo componen seres humanos, descendientes de quienes emigraron antes de holocausto nuclear. Han quedado retrasados en su evolución técnica y han retrogradado en las formas de organización social.
En ambos se ha perdido la libertad. Y están sometidos a los gobiernos totalitarios, pero en estas condiciones existen sobrevivientes que luchan por recuperar el bien más preciado que Dios le otorgo al hombre “el libre albedrío”, esa maravillosa posibilidad de ser dueños de si mismos. Su sentimiento siempre anida en el corazón humano y, tarde o temprano vuelve a aflorar, y lucha y triunfa, esta es la historia de Gwendolyn y de Ohcnas y de Asor. Es un canto a la Libertad.
En un futuro no muy lejano, la inteligencia artificial ha engendrado una raza de robots que sirven a toda la humanidad. Los robots se consideran ciudadanos de segunda clase, pero algunos en la comunidad I.A. está luchando en una lucha constante por la igualdad de derechos. Cuando un virus debilitante llamado "Herrumbre" amenaza toda vida artificial, la salvación recae en los héroes robóticos menos probables: no un guerrero o un soldado, sino un trabajador de la construcción obsoleto y una cuidadora dedicada. Juntos, HALE-19 y AMBER-7T se embarcan en un peligroso viaje en busca de una cura que potencialmente podría cambiar el equilibrio de poder en la Tierra para siempre.
Cuentos de un futuro imperfecto es un serie de cómic de ciencia ficción, obra del autor español Alfonso Font.
Cuentos de un futuro imperfecto fue la segunda serie de Font como autor completo, tras Historias negras, publicada en la revista "Creepy", también de Toutain Editor. La serie se publicó originalmente en la revista "1984" con el siguiente orden:
En el episodio titulado Lluvia, aparecieron por primera vez los personajes Arthur y Stanley, protagonistas de su propia serie en 1982: Clarke y Kubrick, Espacialistas Ltd. Norma Editorial la recopiló en un álbum monográfico en 1990. (W)
En un futuro no muy lejano, la inteligencia artificial ha engendrado una raza de robots que sirven a toda la humanidad. Los robots se consideran ciudadanos de segunda clase, pero algunos en la comunidad I.A. está luchando en una lucha constante por la igualdad de derechos. Cuando un virus debilitante llamado "Herrumbre" amenaza toda vida artificial, la salvación recae en los héroes robóticos menos probables: no un guerrero o un soldado, sino un trabajador de la construcción obsoleto y una cuidadora dedicada. Juntos, HALE-19 y AMBER-7T se embarcan en un peligroso viaje en busca de una cura que potencialmente podría cambiar el equilibrio de poder en la Tierra para siempre.
En un futuro no muy lejano, la inteligencia artificial ha engendrado una raza de robots que sirven a toda la humanidad. Los robots se consideran ciudadanos de segunda clase, pero algunos en la comunidad I.A. está luchando en una lucha constante por la igualdad de derechos. Cuando un virus debilitante llamado "Herrumbre" amenaza toda vida artificial, la salvación recae en los héroes robóticos menos probables: no un guerrero o un soldado, sino un trabajador de la construcción obsoleto y una cuidadora dedicada. Juntos, HALE-19 y AMBER-7T se embarcan en un peligroso viaje en busca de una cura que potencialmente podría cambiar el equilibrio de poder en la Tierra para siempre.
Reeditamos esta publicación en Homenaje a un grande que partió este 2020. (Ilustración Domestika)
Desde siempre el hombre ha intentado controlar la 4ª dimensión, el espacio-tiempo, el salto a través del tiempo, en definitiva, lograr el dominio absoluto del tiempo. El tiempo en sus manos.
Grandes científicos, como pueden ser Einstein o Hawking, han intentado meterse de lleno en el meollo de la cuestión, intentando clarificar si es o no teóricamente posible viajar hacia delante o hacia atrás en el tiempo. De la misma manera que se podría viajar o no en el tiempo, si realmente existiera un pasado o un futuro, y no fueran, a lo mejor, simplemente la forma que tiene el hombre de definir su propia historia, explicar los acontecimientos acaecidos en el pasado, viviendo un tiempo presente, sin saber nunca lo que le deparará el futuro.
Un icono de la literatura universal, “La máquina del tiempo” de H. G. Wells, intentó solucionar, como tantos otros escritores, este galimatías en clave de literatura de ciencia ficción, inventando una máquina del tiempo capaz, en este caso, de transportarte al futuro, con el propósito de descubrir hacia dónde va la humanidad. Conjeturas y más conjeturas, de las que se nutre toda buena ciencia ficción que se precie, intentar demostrar científicamente hipótesis de trabajo y posibilidades impensables, en ese afán del hombre de soñar las cosas que están fuera de su alcance y de sus posibilidades reales.
En “Cuestión de tiempo”, publicado por Toutain Editor, Juan Giménez juega a enseñarnos posibilidades de dominio de la cuarta dimensión transformándose en una realidad cierta, plasmándonoslo en una serie de historias que explican el afán y utopía del hombre de ser capaz de poder manipular el tiempo a su antojo.
En el relato “8 y ½”, la cuestión es simplemente ejemplificar en una historia la intención de todo ser vivo de protagonizar un hecho histórico, siendo un héroe en tercera persona, deteniendo el tiempo para favorecer ciertas acciones en su propio beneficio.