La pintura realista ofrece grandes desafíos. El artista que elige este estilo no debe conformarse con ser fiel a la realidad circundante y demostrar sólo un gran dominio técnico. En este desafío de interpretar la realidad lo debe hacer con originalidad. Así como la percepción tiene matices en cada observador, del mismo modo la representación debe poseer aspectos que la conviertan en algo único.
Por Rubén Reveco - Editor
Esa es la clave para que una propuesta de estas características signifique un aporte en el diversificado mundo del arte contemporáneo del siglo XXI. Y esa es la clave para empezar a entender el arte de Carmen Mansilla, una pintora que ha aceptado el desafío. “Para mí -explica- el arte es la expresión más excelsa de la sensibilidad humana en todas sus vertientes. Parece increíble que los mismos seres humanos que mienten, odian, matan, violan los derechos humanos, maltratan, destrozan, etc… sean capaces de conmover creando algo bello o sublime y que perdura… sinceramente creo que sin manifestaciones de arte la humanidad moriría de tristeza”.
Dibuja desde niña, pero hace sólo seis años decidió dejar todo para vivir plenamente de la pintura. Comenzó a estudiar con grandes maestros, trabajó como retratista de niños e ilustradora de libros juveniles. Ha expuesto en Nueva York, París, Edimburgo y otras ciudades. “Ahora sólo quiero que se reconozca mi obra sin necesidad de curriculum... sólo emoción cara a cara con el receptor”, expresa.
Ese es unos de los desafíos de Carmen Mansilla, una pintora española que en una entrevista exclusiva para Resistencia Realista respondió sobre la pintura (su pasión) y el panorama del arte en su país y el mundo.



























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