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martes, 25 de febrero de 2025

El detalle que no conocía (1) La Piedad, de Miguel Angel




Miguel Angel Buonarroti es autor de las dos esculturas más famosas del mundo: El David y La Piedad, las dos realizadas antes de cumplir los 30 años. Por La Piedad siento una particular devoción y hace poco descubrí un detalle que nunca había tenido en cuenta.


Por Rubén Reveco - Editor


Un gran artista nunca escatima esfuerzo, nunca simplifica para ahorrarse trabajo. Bien sabemos que el mármol es una de las piedras más difíciles de trabajar, sin embargo Miguel Ángel en esta obra hace un despliegue inusitado de pliegues en el ropaje de la Virgen y de líneas onduladas en el cabello de Jesucristo.






Sin embargo, son los bigotes y la pequeña barba lo que me ha llamado la atención en una reproducción (arriba) que he descubierto hace poco. Es el detalle que no había reparado o no conocía. Este gran escultor florentino realizó con la insipiente barba un tipo de diseño muy particular; mezcla de decoración vikinga y arabesco.





martes, 11 de febrero de 2025

Leonardo o cómo hacer un círculo perfecto

 



A Leonardo da Vinci le fascinaba la geometría aplicada al arte. Había que medir, calcular y buscar las proporciones exactas en los cuerpos. Hábito heredado de la antigua cultura clásica y común a todos los hombres del Renacimiento.



Por Rubén Reveco - Editor



A lo largo de la historia del arte, pocos artistas han logrado amalgamar de manera tan efectiva la ciencia y la estética como Leonardo da Vinci. Este polímata del Renacimiento gestionó su fascinación por la geometría no solo como un ejercicio teórico, sino como un principio fundamental aplicable a la creación artística. En su obra, el equilibrio y la proporción surgen como pautas esenciales, heredadas de la cultura clásica que tanto influyó en su época.
Leonardo entendía que las proporciones exactas en los cuerpos eran vitales para representar la belleza, un concepto que él consideraba el objetivo primordial del arte. La belleza, en este contexto, se define como un orden intrínseco, donde cada elemento de una composición se relaciona armónicamente con los demás. Esta búsqueda de un equilibrio ideal refleja la influencia de las ciencias exactas, que proporcionan las herramientas necesarias para descomponer y estudiar la naturaleza que rodeaba al artista.
En su búsqueda de idealidad, el maestro renacentista halló en las formas geométricas –en particular, la circunferencia– un símbolo de perfección y unidad. Esta forma, al igual que muchos elementos naturales, posee propiedades matemáticas que le confieren un aspecto de belleza intrínseca. De este modo, Leonardo no solo captura la realidad en sus obras, sino que también la transforma, aportando un orden que trasciende lo meramente visual.
La relación entre la geometría y el arte que favoreció Da Vinci sigue siendo relevante hoy en día, pues establece un vínculo indisoluble entre la ciencia y la creación estética. En la obra de Leonardo, la matemática no es solo un conjunto de reglas, sino el lenguaje a través del cual el artista se comunica con la esencia misma de la belleza. Así, su legado desafía a las futuras generaciones a explorar la intersección entre estas disciplinas, reafirmando que en la búsqueda de la perfección artística siempre habrá un lugar para el rigor y el método.



En las formas de la naturaleza están presentes la matemática y la geometría. Y si los números están en las creaciones de la naturaleza, también deberían estar presentes en las creaciones del hombre. La belleza es el objetivo del arte en el Renacimiento. La belleza es el orden, la justa proporción que otorgan las ciencias exactas. Entre las formas geométricas, Leonardo prefería la circunferencia.
La circunferencia es una línea curva cerrada y plana cuyos puntos están a igual distancia de otro fijo, llamado centro. Para dibujar circunferencias utilizamos el compás. 
Ejemplos de circunferencia: anillo, aro.

El círculo, en cambio, es una figura plana limitada por una circunferencia. Está formado por la circunferencia y la parte de plano que hay dentro de ella. Ejemplos de círculo: moneda, disco

lunes, 20 de enero de 2025

El día que estigmatizaron a cientos de artistas chilenos poniéndole bajas notas a sus trabajos

 

Ilustración basada en un dibujo de Themo Lobos.

N. de la R. Artículo publicado en 2020


Torpeza, por llamarlo de un modo suave, es lo que ha hecho la Subsecretaría de Cultura al evaluar las obras de artistas plásticos que han presentado sus trabajos con la esperanza de que el Gobierno de Chile adquiera dibujos, pinturas, grabados o esculturas y así paliar en parte los efectos de la pandemia. Evaluaron a miles de artistas que quedaron a merced de la mirada sesgada de un jurado que repartió millones de pesos a unos pocos y humilló a la mayoría.

Por Rubén Reveco - Editor

El 13 de octubre se publicaron los resultados de la Convocatoria Nacional de Adquisición de Obras de Artes Visuales 2020 correspondiente al Plan de Apoyo propuesto por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio en el contexto de la crisis sanitaria.

Problemas clase A, B y C

Si bien es una realidad que el Covid 19 ha golpeado a toda la comunidad artística en general, para el Gobierno de Chile existen artistas que por trayectoria deberían tener privilegios y recibir más dinero que otros. Es decir, si yo soy un artista consagrado tendría posibilidades de obtener millones de acuerdo a mi prestigio y no según mi realidad socieconómica.

Así fue como se inventó un "concurso" en el cual un jurado que privilegia el conceptualismo sobre las artes plásticas evaluó con nota del 1 al 7 las obras que los artistas postulantes.

Pero los desaciertos no quedaron ahí. El martes 13 no sólo se publicó el listado de artistas elegidos, sino que también se incluyeron con bajas notas a cientos de creadores que se supone su obra no reunía las condiciones para que su creador recibiera una ayuda económica. Es decir: "Según yo, usted es malo como artista por lo tanto no necesita el apoyo económico que estamos ofreciendo".

Cómo debió ser:

El método más adecuado debió ser el siguiente: "Señoras y señores, tenemos 200 millones para comprar 200 obras a precio de un millón por obra. Usted postule una obra que considere que tiene ese valor y podrá ser uno de los 200 elegidos".

Lo que nunca se debió hacer

Publicar los nombre de los que no fueron favorecidos y menos la nota con que fue calificada la obra. Evaluar (casi funar) con una mala calificación me resultó de una torpeza inadmisible. Hoy por hoy, y como están las cosas en el arte, quién puede poner un 2,50 a una obra, por ejemplo. Es indignante e incomprensible, aunque esto último no tanto sabiendo de donde viene el asunto.











miércoles, 20 de noviembre de 2024

Es muy feo el perro del Museo de Guggenheim, de Bilbao


Cuando viaje por primera vez en Bilbao, España, hace varios años, una visita obligada fue al Museo Guggenheim. Me impresionó la arquitectura de vanguardia desplegada en contraste con una ciudad bastante antigua.

   Por Rubén Reveco - Editor   

Lo kitsch, lo vulgar y lo moderno

La fachada del museo parecía una nave espacial extraterrestre (suponiendo de que sean así) y me sorprendió, también, lo poco funcional que son los museos modernos cuando se tratan de exhibir obras de artes. Es fácil perderse y después de dar vueltas por diferentes pisos y galerías descubres con sorpresa de que estás en el mismo lugar. Y tienes que empezar de nuevo...
Pero son dos las cosas que recuerdo en espacial. 1) El haber estado frente de una gran tela en blanco, cuyo título era "Blanco sobre blanco" (nada para ver) y 2) a Puppy (obra de Jeff Koons), ese horrible perro hecho de flores que está a la entrada del hipermoderno museo (mejor sería no verlo).
Con los años fui comprendiendo que lo contemporáneo en el arte cada vez se parece más a lo vulgar y a lo kitsch (mal gusto) y que existe una lógica y correspondencia: Sin forma, vaciaron al arte de contenido. Lo han logrado en plenitud.



Puppy 

(Texto oficial del Museo Guggenheim)

Jeff Koons alcanzó la fama a mediados de la década de 1980, siendo miembro de una generación de artistas que exploraban el sentido del arte en una era saturada por los medios de comunicación y la consiguiente crisis de la representación. Basándose en el lenguaje visual de la publicidad, el marketing y la industria del ocio y con el propósito de "comunicarse con las masas", Koons puso a prueba los límites entre la cultura popular y la elitista. Sus elementos escultóricos incluyen aspiradores en cajas de plexiglás, balones de baloncesto flotando en peceras de cristal, figurillas de porcelana de Michael Jackson y la Pantera Rosa, y vidrieras con imágenes de sí mismo haciendo el amor con la que entonces era su esposa, Ilona Staller, conocida como Cicciolina (ex estrella de cine porno y ex diputada del parlamento italiano). Al continuar con el legado de las piezas de Marcel Duchamp, y al integrar referencias al Minimalismo y al Arte Pop, Koons presenta el arte como un producto de consumo que no se puede incluir dentro de la jerarquía de la estética convencional.
Con Puppy, Koons aúna pasado y presente, pues emplea un sofisticado modelo de ordenador para crear una obra que hace referencia a un jardín clásico europeo del siglo XVIII. El West Highland terrier gigante completamente cubierto de plantas en flor emplea la iconografía más edulcorada —flores y perritos— en un monumento al sentimentalismo. Su imponente tamaño, firmemente contenido y, al mismo tiempo, aparentemente descontrolado (todavía creciendo, en sentido literal y figurado), y la yuxtaposición de referencias elitistas y de la cultura popular (el arte de esculpir arbustos y la cría de perros, cerámica decorativa y tarjetas con mensajes de buenos deseos) se pueden interpretar como una analogía de la cultura contemporánea. Koons ha diseñado esta escultura pública con la irrevocable finalidad de atraer, suscitar optimismo e infundir, en sus propias palabras, "confianza y seguridad". Puppy, majestuoso y robusto al tiempo que hace guardia a las puertas del Museo, llena a los espectadores de admiración y de alegría. (F)

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domingo, 17 de noviembre de 2024

El arte realista o la persistencia de la memoria


Juicio hipotecario: "Es inaceptable que las personas sean desalojadas de sus casas, permitiendo que la ambición y las ganancias estén primero que la gente. Elijo expresar estas realidades, no con una metáfora sino directamente". (Max Ginsburg)


"El realismo contemporáneo", "El neorealismo" o el "Renacimiento del siglo XXI" es un fenómeno que va adquiriendo forma en todo el mundo. De a poco, los dibujantes y pintores van conformando un movimiento de artistas que pretenden representar los hechos de la realidad cotidiana y exponerlos al juicio del simple observador.

El arte realista sobrevive porque la memoria colectiva no puede ser cercenada por ningún capricho del Sistema.


El siguiente, es un artículo publicado por La Gran Epoca.

Por Kara Lysandra Ross


"Fue lo mejor, yo vi, dolor y alegría", escribió en el libro de visitas Mateo Sandoval, un niño de 8 años después de ver las pinturas. (Exposición "El Arte de Verdad, Benevolencia, Tolerancia", realizada en Ecuador. 

El término “arte contemporáneo” fue, por mucho tiempo, asociado con movimientos modernistas y posmodernistas porque cuando esas tendencias emergen, las palabras “arte contemporáneo” o “arte moderno” también son el arte actual. Sin embargo, estos movimientos comenzaron décadas atrás y hoy los términos están desviados.
Un nuevo movimiento de artistas está devolviendo el término “contemporáneo” y lo están asociando con las técnicas tradicionales de los antiguos maestros, aplicado a la experiencia humana, así como a temas importantes de la época.

jueves, 31 de octubre de 2024

Pintar no es cosa fácil (3) Yo compongo tu compones



La composición en las artes plásticas es el plan. La distribución de los elementos en un determinado plano.
Esta vez hablaremos de composición, manzanas y otras frutas menores. De cosas obvias, pero no tanto. Resuelto el tema a representar (una manzana, por ejemplo) está por definir qué reparto le doy en mi obra.

Por Rubén Reveco - Editor

La composición en las artes visuales constituye un aspecto fundamental que se refiere a la disposición de los elementos dentro de un plano determinado. En esta exploración, tomaremos como ejemplo la manzana, una fruta que, más allá de su evidente familiaridad, suscita diversas consideraciones sobre su representación artística. Aunque tradicionalmente se le asigna un papel central en la obra, las opciones para su uso son casi infinitas; puede ser presentada sola, en distintas posiciones, o en combinación con otras frutas, cada una de las cuales aporta un matiz único a la composición. A diferencia de otras frutas que carecen de una base firme que les permita mantenerse erguidas, la manzana posee una estructura que le otorga un “estatus” visual, convirtiéndose en un símbolo que el artista debe respetar y resaltar a través de la organización estratégica del color, la forma y el espacio. Así, la elección del entorno —como el uso de una mesa o un mantel— y la escala en la que se representa la fruta devienen factores cruciales que enriquecen la narrativa de la obra. En definitiva, la composición no solo se limita a la disposición física de los elementos, sino que también implica un profundo razonamiento artístico que puede transformar a la manzana en un emblema de múltiples significados, desde la inocencia hasta la tentación, inscribiéndola en un contexto más amplio que trasciende su mera existencia como objeto.

lunes, 23 de septiembre de 2024

¿Por qué los llamados artistas contemporáneos hacen esos vídeos tan aburridos?



El vídeo  (así, con acento en la "i") es otra manifestación importante en el mundo del Arte Contemporáneo. Todos hemos soñado alguna vez con ser cineastas pero los valores para hacer una película son muy alto para cualquier soñador. Aun así, la actual tecnología nos posibilita con poco hacer mucho. Hasta con un celular puedes idear tu vídeo.

Los vídeos que participan en estos eventos tienen un aire entre quirófano de hospital y película de ciencia ficción de bajo presupuesto. Que la imagen esté desenfocada, no importa. Que la cámara se mueva, no importa. Que no exista guion, no importa. Que no exista director de fotografía, no importa. Que no exista un iluminador, no importa. Que no pase absolutamente nada, no importa. ¡Eso es arte contemporáneo!

Por Rubén Reveco - Editor

Es muy aburrido

En el vasto mundo del arte contemporáneo, los vídeos han emergido como una de las formas de expresión más prominentes y a menudo más controvertidas. Desde galerías hasta exposiciones internacionales, la videoinstalación se ha convertido en un medio predilecto para muchos artistas contemporáneos. Sin embargo, a pesar de su creciente popularidad, hay una percepción generalizada entre algunos críticos y espectadores sobre la aparente monotonía y la falta de impacto emocional de estas obras. Este artículo busca explorar las razones detrás de esta sensación de aburrimiento, analizando factores como la sobreabundancia de obras, la descontextualización de la experiencia estética, y la dificultad para conectar con el espectador en un nivel más profundo.

La sobreexposición a la videoinstalación

Uno de los factores que contribuyen al desinterés por los vídeos de arte contemporáneo es la saturación del mercado. En un mundo donde la producción cinematográfica y audiovisual está al alcance de todos, la calidad y originalidad de las obras de arte en vídeo se ven comprometidas. Con la llegada de la tecnología digital y las plataformas de difusión en línea, cualquier persona tiene la capacidad de grabar y editar un vídeo, lo que ha llevado a una proliferación de obras que a menudo carecen de un planteamiento artístico sólido. La masa de contenido que consumimos diariamente, incluidas películas, series y clips virales, ha modificado nuestras expectativas respecto a lo que constituye una experiencia audiovisual significativa. En este contexto, muchos vídeos de artistas contemporáneos pueden parecer insípidos y carentes de novedad, con narrativas que se sienten redundantes o excesivamente abstractas.

Descontextualización de la experiencia estética

Otro aspecto clave que podría estar detrás del aburrimiento que genera el arte en vídeo es la forma en que estas obras son presentadas y contextualizadas. A menudo, los vídeos que encontramos en exposiciones se exhiben en espacios amplios, desprovistos de un ambiente narrativo que los rodee. La falta de un contexto claro puede llevar a los espectadores a sentirse desapegados, incapaces de conectar emocionalmente con la obra. En la mayoría de los casos, se espera que la obra misma hable por sí misma, pero el resultado puede ser un ejercicio de pasividad por parte del espectador, que se siente perdido o confundido.

Además, muchos artistas contemporáneos optan por formatos que se centran en la repetición de imágenes o secuencias que no ofrecen una narrativa coherente. Este enfoque puede resultar atractivo para la crítica que ve en ello una forma de romper con las convenciones establecidas del arte, pero para el espectador promedio, este intento puede parecer más un ejercicio de estilo que una experiencia significativa. La repetición y la falta de un arco narrativo pueden conducir a una experiencia que no invita a la reflexión, convirtiendo una potencial obra maestra en una repetitiva y errática serie de imágenes que resulta, en última instancia, aburrida.

La desconexión con el espectador

La relación entre el artista y el espectador es fundamental para la apreciación del arte. Un número significativo de vídeos de arte contemporáneo parecen ignorar esta premisa básica, proponiendo obras que no establecen ningún tipo de diálogo o conexión emocional con el público. En la búsqueda de la experimentación y el concepto, algunos artistas proponen su obra a un círculo muy específico de intelectuales o críticos de arte, dejando a la mayoría de los espectadores fuera del discurso. Esta desconexión se traduce en una falta de interés, ya que el espectador común puede sentirse alienado ante obras que no comprenden o que no les llegan de manera visceral.

La auténtica experiencia artística requiere una conexión, un puente que une al creador con el público. Sin esta conexión, los vídeos pueden entrar en un ciclo de incomprensión y desinterés, donde los espectadores pasan rápidamente de una obra a otra, sin detenerse a reflexionar sobre lo que han visto. La ausencia de un acercamiento emocional o social en las obras también contribuye a una sensación de tedio. En un mundo marcado por problemas sociales y crisis existenciales, el arte tiene el potencial de servir como un espejo reflexivo. Sin embargo, cuando los vídeos fallan en abordar estos temas relevantes, su capacidad para cautivar se ve considerablemente disminuida.

Reflexiones finales

No se puede negar que existe un cierto valor en la diversidad de enfoques artísticos dentro del ámbito de la videoinstalación contemporánea. Sin embargo, el desafío radica en encontrar un balance entre la innovación estética y la conexión emocional significativa con la audiencia. Muchos vídeos producidos por artistas contemporáneos, aunque intelectualmente estimulantes, carecen de un potencial real para cautivar y resonar con el público en un sentido práctico.

La búsqueda de la relevancia visual y conceptual no debería venir a expensas del engagement del espectador. 

En un mundo inundado de imágenes y narrativas, el verdadero éxito de una obra de arte en vídeo radica en su capacidad para provocar una respuesta emocional y permitir un diálogo. Mientras los artistas contemporáneos continúen elaborando obras que prioricen la experimentación sobre la accesibilidad, el riesgo de que muchos vídeos se perciban como monótonos seguirá presente. 



Por lo tanto, es imperativo que los creadores reflexionen sobre su papel en la sociedad contemporánea y consideren cómo sus obras pueden involucrar efectivamente a una amplia variedad de espectadores, asegurando que el arte en vídeo no solo sea visto, sino también sentido y vivido.


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