Salvador Dalí siempre nos gustó. Para cualquier estudiante de arte era un referente casi obligado y fuente de inspiración surreal. Sin embargo, hace poco pude acceder a un catálogo con toda su extensa producción, ¡oh, sorpresa! No conté más de 20 pinturas que puedan considerarse como buenas obras de arte.
Por Rubén Reveco - Editor
Bueno, veinte pinturas no está mal. Pero si las comparamos con la totalidad de su producción (casi 1500), veinte es muy poco. Dalí pintó mucho e hizo mucha mala pintura. Recién a sus 28 años aparece la "Persistencia de la memoria", sus famosos relojes derretidos y su primera pintura que podemos considerar como surrealista. Su mejor producción fue realizada durante la década del 50, más académica y de inspiración religiosa. Las veinte seleccionadas son las que encontraremos en cualquier libro y revista de arte. Muy poco para una leyenda del arte del siglo XX.
Arjuna Noir parece ser una fusión creativa entre el personaje épico hindú Arjuna y un estilo narrativo oscuro o distópico, posiblemente inspirado en el título 'Arjuna Noor' del artista DreamRiver Studios. Aunque no hay una figura histórica o literaria directa llamada Arjuna Noir, el nombre sugiere una reinterpretación moderna o fantástica de Arjuna como un defensor sombrío.
El onírico surrealismo es una corriente artística que explora el mundo de los sueños, lo subconsciente y lo fantástico, combinando imágenes realistas con escenas imposibles o simbólicas. En Facebook hay muchas páginas dedicadas a este estilo (como "Surrealista" con más de 200 mil seguidores, o artistas como Patricia Viñó que trabajan la fotografía artística onírica.
No es primera vez y siempre me parece genial. Una inspiradora película inglesa que ya tiene sus años y que recomiendo sin dudar. Billy Elliot (2000) es una obra de arte dirigida por Stephen Daldry y protagonizada por Jamie Bell.
La película se desarrolla durante la huelga de los mineros del Reino Unido de 1984-1985 y se centra en el personaje de un niño de 11 años, Billy Elliot (Jamie Bell), su amor por el baile y su esperanza de convertirse en bailarín de ballet profesional. Su familia la componen su padre Jackie (Gary Lewis), su hermano mayor Tony (Jamie Draven) y su abuela (Jean Heywood) quien en su juventud aspiraba ser bailarina. Tanto Jackie como Tony son mineros, en ese momento inmersos en la huelga del carbón.
Jackie inscribe al niño en el centro deportivo del pueblo para que aprenda boxeo, como lo hizo su abuelo, pero Billy detesta ese deporte. Un día, se fija en una clase de ballet que comparte temporalmente el gimnasio y, a espaldas de su padre, se une a ella. Cuando el padre lo descubre le prohíbe terminantemente seguir, pero la pasión de Billy por la danza es demasiado fuerte y, en secreto, con la ayuda de la profesora de baile Georgia Wilkinson (Julie Walters), continúa con las lecciones.
Más tarde, la profesora Wilkinson decide anotar a Billy para las audiciones para una importante escuela de baile londinense, que se desarrollarán en Newcastle. Gracias a su insistencia, el padre de Billy finalmente acepta que su hijo baile ballet. Él lo acompaña a las audiciones, y tras varios días de suspense se le comunica a Billy, mediante una carta, que ha entrado en la academia. La película termina cuando años más tarde, su familia va a ver a bailar a Billy quien ya adulto, es solista en la compañía de baile.
Una de las escenas más conmovedoras, cuando Billy se entera que ha sido aceptado en la Academia.
La actriz contó lo duro que fue para ella el ser representada como una “Lolita” y lo que le provocó ser hostigada por su apariencia. A los once años, Natalie Portman fue elegida para representar a Mathilda Lando en la película “León: The Professional”, lo que la volvió una sensación en Hollywood. Sin embargo, también hizo entrar en el delicado mundo de la sexualización infantil.
Una tras otra “Heat”, “Beautiful Girls”, “Every Say I Love you”, entre otras cintas en las que participó representaron su asenso al estrellato y la representación de su personas como un figura “Lolita”, contó Portman en el podcast Armchair Expert al hablar de la sexualización de las actrices infantiles en las cintas hollywoodenses.
Ser sexualizada cuando era niña, creo que me quitó mi propia sexualidad porque me dio miedo, y me hizo [sentir] que la forma en que podría estar segura era decir, ‘Soy conservadora’ y ‘Yo hablo en serio y deberías respetarme ‘,’ soy inteligente ‘y ’no me mires de esa manera’
A poco más de una década de haber nacido, Natalie Portman tuvo que levantar muros para protegerse a corta edad de este fenómeno. Sobre todo, “Star Wars: Episode I – The Phantom Menace” puso mucha presión durante la adolescencia porque la volvió un ícono ante el público.
Contó que las personas a su alrededor en aquel entonces se quedaron con una impresión de que era “seria y conservadores”. Pero, esta actitud no fue para la actriz más que una forma de mantenerse segura conscientemente.
El 20 de mayo de 1990, el grupo de rock chileno Los Prisioneros lanzan su cuarto álbum, titulado Corazones, siendo el más exitoso de su carrera al ser un éxito en toda América Latina y Estados Unidos.
Corazones es el cuarto álbum de la banda chilena Los Prisioneros, lanzado en 1990. Producido por el argentino Gustavo Santaolalla, en conjunto con Aníbal Kerpel para EMI Odeón Chilena, fue grabado, mezclado y masterizado en Los Ángeles, California. En el extranjero, la distribución del álbum estuvo a cargo de Capitol Records.
En abril de 2008 ocupó el noveno puesto en la lista de los 50 mejores discos chilenos de todos los tiempos, según la edición chilena de la revista Rolling Stone. Siendo así, comparte un lugar destacado en la historia musical de Chile junto a otros dos discos de la banda: La voz de los '80 (posicionada en el tercer lugar), y Pateando piedras (en el décimo quinto). En 2011 fue remasterizado junto con La cultura de la basura, Pateando piedras y La voz de los '80. (W)
Es célebre por la perfección de sus pinturas. Junto con Miguel Ángel y Leonardo da Vinci forma el trío de los grandes maestros del período.
Raffaello Sanzio (1483-1520), también conocido como Rafael de Urbino o, simplemente, como Rafael, fue un pintor y arquitecto italiano del Renacimiento. Además de su labor pictórica, que sería admirada e imitada durante siglos, realizó importantes aportes en la arquitectura y, como inspector de antigüedades, se interesó en el estudio y conservación de los vestigios grecorromanos.
Hijo de un pintor de modesta relevancia, fue considerado un niño prodigio por su precoz habilidad y al quedar huérfano se formó en los talleres de varios artistas de prestigio. A los 25 años obtuvo su primer encargo oficial, la decoración de las Estancias Vaticanas, donde pintó algunos frescos como La Escuela de Atenas, considerada una de sus obras cumbre.
Nació en Viernes Santo y falleció en esta misma festividad el día que cumplía 38 años. Fue un artista muy productivo, en parte gracias a que dirigió un taller conformado por numerosos colaboradores, y, a pesar de su muerte prematura, dejó una extensa obra que en gran parte aún se conserva. La mayor parte de su trabajo está alojado en los Museos Vaticanos, ya que decoró con frescos las habitaciones conocidas como las Estancias de Rafael, el principal encargo de su carrera, que quedó sin terminar a causa de su muerte y fue completado por ayudantes.
De Haedo al Cielo. El anillo del capitán Beto -historia escrita por Luis Alberto Spinetta hace 37 años- es algo más que un peculiar relato de ciencia ficción. Rodeado de una atmósfera de nostalgia y cotidianidad, este clásico de la música popular argentina es una bella y triste canción.
Por Rubén Reveco, editor
Cadenciosa con acordes de tango que recuerda más la calidez del hogar perdido y lejano que, precisamente, una obra de ciencia ficción con sus ingredientes característicos. Beto -de colectivero a amo entre los amos del aire- viaja recordando lo que dejó atrás y que en su trayecto hacia el “lugar que todos llaman Cielo”, no ha podido reencontrar. En esta obra de arte la soledad de un viajero se describe de un modo tierno y patético a la vez. Está protegido de los peligros por su “extraño anillo”, pero nada lo protege de la tristeza. El capitán Beto es un antihéroe. Un día abandona la calidez de su barrio porteño, de su hogar y de su “vieja” para ir tras una utopía: el Cielo. Y se ve enfrentado a la problemática de los futuros viajeros: la soledad en los viajes estelares y la sensación de no volver a ver a los seres queridos. El de Beto, sin embargo, es el viaje maravilloso de una persona en eterna contradicción. El “amo de los aires” es un soñador que viaja a recorrer el mundo con su mochila y sin instrumentos de ninguna clase. A conocer el mundo de verdad, no el de ciudades cercanas, ni el de países exóticos. Beto recorre estrellas, galaxias, universos lejanos. Hasta llegar; en lo posible, al Cielo, meta que desde luego nunca alcanzará. Después de 15 años ya no puede más y quiere volver a su barrio, pero ya es tarde. Hasta el momento ninguna obra de ciencia ficción (y se han escrito muchas) ha descrito de esta forma al hombre enfrentado a su destino. Y como lo dice el propio protagonista “si esto sigue así como así, ni una triste sombra quedará”.