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jueves, 5 de noviembre de 2026

Dos micro-canciones: (19) Creceré - Este es el mar


La difusión de las "Micro-Canciones," expresiones artísticas que duran menos de un minuto, representa una evolución fascinante en el arte contemporáneo. Esta brevedad, sin embargo, no equivale a una falta de profundidad o impacto. Por el contrario, la limitación de tiempo exige una forma de comunicación concentrada y potente. Cuando estas micro-canciones incorporan fragmentos de una obra seminal como "Altazor" de Vicente Huidobro, el resultado es una interacción convincente entre la tradición literaria establecida y la expresión artística innovadora.


Creceré

"Creceré creceré cuando crezca la ciudad

Cuando los peces se hayan bebido todo el mar

Los días pasados son caparazones de tortuga

Ahora tengo barcos en la memoria

Y los barcos se acercan día a día".


El fragmento del Canto V de Altazor, obra cumbre de Vicente Huidobro, nos sumerge en una atmósfera de transformación y temporalidad. Los versos "Creceré creceré cuando crezca la ciudad / Cuando los peces se hayan bebido todo el mar" evocan una expansión incesante, casi apocalíptica, donde el crecimiento personal se entrelaza con la metamorfosis del entorno. La hipérbole de los peces bebiendo el mar sugiere un cambio radical e irreversible, un antes y un después en la existencia.

La imagen de "Los días pasados son caparazones de tortuga" introduce una reflexión sobre la memoria y el paso del tiempo. Los caparazones, elementos inertes y protectores, simbolizan un pasado que, aunque parte de nosotros, ya no posee vida propia. Son vestigios de lo que fue, recuerdos que seAcarrean, pero que no definen el presente.

Finalmente, los versos "Ahora tengo barcos en la memoria / Y los barcos se acercan día a día" nos transportan a un espacio de esperanza y expectativa. Los barcos, tradicionalmente símbolos de viaje y descubrimiento, representan nuevas experiencias y horizontes que se aproximan. La memoria no es solo un almacén de lo pretérito, sino también un portal hacia el futuro, donde las vivencias acumuladas impulsan la llegada de nuevas realidades. Huidobro, con su particular estilo creacionista, nos invita a contemplar la vida como un constante devenir, un río de experiencias que fluye entre el recuerdo y la promesa.




Este es el mar


"Este es el mar que se despierta como el llanto de un niño El mar abriendo los ojos y buscando el sol con sus pequeñas manos temblorosas".


En este breve pero deslumbrante fragmento de Monumento al Mar, Vicente Huidobro pone en despliegue la esencia de la estética creacionista: el poeta no busca simplemente describir la naturaleza, sino refundarla y dotarla de una vida inédita mediante la fuerza de la imagen.

La humanización y fragilidad del gigante. El rasgo más potente de estas líneas es la humanización (o personificación) del océano, que adquiere la forma de un recién nacido:

El despertar como llanto: Huidobro equipara el rugido inicial de las olas al nacer el día con el llanto de un niño al despertar. Es un despertar involuntario, cargado de vulnerabilidad y sorpresa frente a la existencia.

La mirada y el sol: "El mar abriendo los ojos" sugiere la luz del amanecer reflejándose en las aguas; la masa marina adquiere conciencia y busca la luz primordial del sol.

Las «pequeñas manos temblorosas»: Esta es quizás la imagen más paradójica y lograda. El océano, caracterizado por su inmensidad colosal y su violencia titánica, es reducido líricamente al gesto frágil de un bebé que estira sus manos vacilantes hacia la luz. Esas manos representan las espumas, las olas pequeñas o los destellos que titilan en la superficie.

La paradoja espacial y la disposición tipográfica. Hay dos aspectos formales e ideológicos cruciales en estos versos:

La paradoja de escala: El poeta yuxtapone la infinitud espacial del mar con la pequeñez y delicadeza del lactante. Transforma la inmensidad amenazante de las aguas en algo entrañable, tierno y necesitado de refugio.

El juego gráfico (disposición espacial): La separación y el desplazamiento de la palabra manos temblorosas a la derecha en la página no es casual. Huidobro —precursor del caligrama y de la poesía visual— usa la tipografía para simular el movimiento físico: el verso "se extiende" en la página del mismo modo que las olas y las manos del niño se estiran torpemente buscando alcanzar el sol.

En suma, Huidobro logra en este pasaje despojar al mar de su estatus de fuerza bruta para convertirlo en una criatura en génesis continua, capturando el instante exacto en que la vida y la luz se encuentran por primera vez. (Gemini)





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El duelo (revista Metal Hurlant)

Si bien en esta historia, el duelo se asemeja más a una competencia medieval de dos caballeros enfrentados a muerte, el tema me ha servido para investigar un poco sobre ese ritual de honor que hoy ha desaparecido.

El duelo, como un ritual de resolución de conflictos entre dos partes en desacuerdo, ha sido una constante en la historia de la humanidad. Este enfrentamiento, ya sea con espadas en épocas pasadas o con revólveres en períodos más contemporáneos, simboliza la lucha por el honor, la justicia o el desquite. El origen del duelo se remonta a antiguas tradiciones europeas, donde se consideraba un medio legítimo para restaurar el honor ofendido.

Las espadas, emblemáticas de la caballería y la nobleza, representaban no solo un arma, sino también un código moral que dictaba las reglas del combate. El caballero, al utilizar la espada, no solo se enfrentaba a su oponente, sino también a su propia moralidad y a los valores de su tiempo. En este contexto, matar o morir deviene una cuestión de dignidad personal, donde la vida se pone en juego en aras de reivindicarse.

Con la llegada del revólver, el duelo adoptó nuevas dimensiones. La inmediatez y la fatalidad de las balas transformaron la lucha en un acto más violento y menos ceremonial. El revólver, en este sentido, se convirtió en un símbolo de la modernidad y la confrontación rápida, dejando atrás las antiguas noblezas del combate con espada. Aquí, el dilema del hombre se intensifica: la muerte ya no es una posibilidad lejana, sino una amenaza tangible.

El cosaco (Volumen 3)

 


Había publicado el primer capítulo de esta famosa serie, y hoy, gracias a un blog amigo, doy con la obra en su totalidad, la que entregaré en tres días consecutivos.

Sacha Veblin, el bastardo hijo de un príncipe -es criado en el campo por una familia humilde- lucha por buscar su lugar en la vida.



Mega

N. de la R.: La obra no está retocada como me gusta hacerlo. Son 321 páginas en esta tercera entrega y eso significa muchas horas de trabajo. Agradezco a los amigos que las han escaneado. Ese sí que es un esfuerzo que vale la pena ser destacado.

VER VOLUMEN 1 y 2


Ringo: El juramento de Gettysgurg



Ringo, cómic franco-belga. Historia escrita y dibujada por el belga William Vance (1935). Ray Ringo luego Ringo es una serie de cómics creada por William Vance , a veces con la ayuda del guion de Jacques Acar , Yves Duval o André-Paul Duchâteau. Prepublicada a partir de 1965 en el Journal de Tintin y luego en Tintin Sélection.
Ray Ringo es un agente de Wells Fargo. Viaja por el gran oeste de Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XIX, viviendo muchos riesgos.







William Van Cutsem (Vance)

Prolífico dibujante belga muy conocido por su esforzado trabajo en populares series de acción como Howard Flynn, Ringo, Bob Morane, Bruno Brazil, Rodric, Ramiro, Bruce J. Hawker o el superventas XIII.
William Van Cutsem, conocido más por su nombre artístico, “Vance”, nació en Bélgica en 1935 y murió en España en 2018.
Este autor estudió en la Académie des Beaux-Arts de Bruxelles y comenzó su carrera profesional como publicista. Fue tarde cuando se incorporó a la historieta, casi con treinta años, porque sus primeras obras publicadas aparecieron en la revista Journal de Tintin en 1962, usando para ello la firma Vance. Le interesaba sobre todo la aventura, la tradicional pero también la más dinámica acoplada a los acontecimientos del siglo XX. Su primer trabajo llamativo en este sentido fue en la serie de 1964 Howard Flynn, la historia de un joven corsario.
Vance saltó a wéstern en 1965, con Ringo, sobre guión de Louis Albert (más conocido como Greg) y, en 1967, al espionaje, trabajando de nuevo con Greg y sobre el héroe Bruno Brazil, un agente secreto, que se haría uno de los personajes más populares de los sesenta en la revista Tintin. Al poco, el éxito volvería a sonreírle con un personaje similar, en la serie Bob Morane, que habían llevado a buen puerto el guionista Henri Vernes y el dibujante Gérard Forton, y que Vance se encargó de revivificar con su dibujo nervudo y eficaz. También coqueteó con la ciencia ficción al participar en la serie Luc Orient y en XHG C3, pues a todo se ajustaba su estilo preciso y nervioso, que captaba muy bien la determinación de los personajes masculinos.
A partir de 1976 se produjo un cambio en su carrera, porque comenzó a trabajar en serie de gran calado popular y gráfico. Una obra fundamental en su carrera sería Bruce J. Hawker, teniente de la Royal Navy en lucha contra España, que desarrolló él mismo al completo, guion y dibujo, si bien a partir del cuarto álbum le ayudaría con los guiones A. P. Duchâteau. Ramiro, siguiente serie, que inició con Jacques Stoquart, volvía a llevar a Vance a España, a su siglo XII, en una historia aventurera que duró nueve álbumes y que tuvo también gran seguimiento popular. Su siguiente obra, Roderic, iba en la misma línea que Ramiro, en este caso ambientada en el tiempo de los templarios.
El nombre de Vance, sin embargo, se halla sobre todo ligado a XIII, serie nacida en 1984 sobre guión de Jean Van Hamme, que bebe del éxito literario previo de Bourne. Las aventuras de este espía amnésico comenzaron a publicarse en libro en 1984 y no han dejado de aparecer hasta el año 2016, con presencias en televisión y cine, más alguna serie derivada. Otra serie memorable en la que ha participado Vance fue Blueberry, en su etapa de Marshall, sobre guiones de Jean Giraud.
Aparte de mantenerse dibujante sus series más importantes, Vance ha trabajado en tebeos colectivos (Tintin, Astérix, Le Mans, Petition) y en varias revistas, como Curiosity, en la que empleó el seudónimo Western Mongwy.
Desde el año 2000, aproximadamente, Vance cambió su residencia a España, para residir junto a su esposa, la colorista Petra Van Cutsem (nacida Petra Coria Cabero, hermana del dibujante Felicísimo Coria Cabero). Contrajo párkinson en 2010, lo que le apartó de la mesa de dibujo y moriría en su residencia de adopción, Santander, en mayo de 2018. (F)




Máximo Chambónez: Baloncesto

 


Máximo Chambónez es una de las grandes creaciones del dibujante chileno Themo Lobos. Las cuatro páginas que hoy ofrecemos son sólo una muestra de la genialidad de su autor. El personaje: un metedor de pata compulsivo capaz de las máximas chambonadas.