Aquella Isis, que decía ser diosa o emparentada con dioses, que parecía tener tanto afán en encontrar al faraón, era una criatura espléndida.
Aquella Isis, que decía ser diosa o emparentada con dioses, que parecía tener tanto afán en encontrar al faraón, era una criatura espléndida.
La exposición 'Hijas del Nilo. Mujer y sociedad en el Antiguo Egipto' incluyó los calcos del papiro erótico de Turín. La muestra, que se inauguró en Madrid, España, reivindica el papel femenino en una sociedad en la que las mujeres podían divorciarse, heredar y ser reinas o visires.
FUENTE: Diario El País
“En el Antiguo Egipto no se veía el sexo como algo negativo o que esconder”, subraya la arqueóloga Esther Pons, comisaria junto al historiador Nacho Ares de la exposición Hijas del Nilo. Mujer y sociedad en el Antiguo Egipto. Esa afirmación de la conservadora jefe del Departamento de Antigüedades Egipcias y Oriente Próximo del Museo Arqueológico Nacional la demuestra muy gráficamente el papiro erótico de Turín, un documento fechado entre los reinados de los faraones Ramsés II y Ramsés VI (1289-1135 a. C.) que presenta todo un despliegue de juegos sexuales protagonizados por mujeres y hombres del Antiguo Egipto. «Se mostraba el sexo abiertamente, sin ningún tapujo, como una parte más de la vida egipcia», indica Pons.
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En la revista Mampato se publicó una extensa serie llamada Historia del Hombre donde se recorría la historia de la humanidad desde la prehistoria hasta la Segunda Guerra Mundial. Tras esta iniciativa se encontraba el director de la revista Eduardo Armstrong, quien encargó la redacción de los textos a la periodista Erna Borneck. El primer capítulo de la serie apareció en marzo de 1969 (Mampato Nº12), prolongándose hasta abril de 1972 (Mampato Nº119).
La serie fue recopilada – y ampliada con nuevos capítulos – en cuatro tomos que se publicaron entre los años 1974 – 1975 y que han tenido múltiples reimpresiones.
Una vez reina del faraón Diógenes Hamset II, Pantha vio su futuro amenazado por el nacimiento de un hijo del faraón y una de sus consortes y recurrió a la diosa Sekhmet para que le concediera los ojos de todos los felinos de Egipto. Entonces, en un acto de maldad absoluta, mandó masacrar a todos los niños varones del país. Enfurecida, Sekhmet maldijo a Pantha a una vida eterna, atrapada entre la forma humana y la de pantera, para siempre atormentada por sus actos...