"La jardinera" es una tonada compuesta por Violeta Parra en 1954, sin embargo, adquirió notoriedad en una segunda grabación en 1961. Es uno de los temas más populares y queridos de su repertorio.
Por Rubén Reveco - Editor revista Machete
Recuerdo en especial el inocente juego de niños desojando los pétalos de una margarita: "Me quiere - mucho - poquito - nada" y haciendo estragos en el jardín de mi tía. También fue y es una práctica muy extendida entre los adolescentes enamorados. Cuando se termina de deshojar la margarita, el último pétalo les da la respuesta. Los ecologistas de hoy han salido en defensa de la "pobre margarita", argumentando que no existiría la necesidad de destrozar una flor, sino que sería suficiente con contar los pétalos.
Lo cierto es que este juego (al parecer no tan inocente) se hizo mucho más popular desde 1954 al compás de una tonada entre alegre y triste, a la vez.
De estrada la autora deja claro que va a cultivar la tierra para olvidarse de un amor y encontrar remedio para una pena. A medida que la canción avanza, va destacando las propiedades curativas de las plantas, costumbre tan sabia de todas las zonas rurales del mundo.
Violeta canta desde la sabiduría popular y le da voz a los oprimidos y acongojados. En "La Jardinera" revela algunos secretos populares de sabiduría de la naturaleza, anclados en la íntima conexión con la tierra y sus frutos. Como la mayoría de sus canciones, ha sido interpretada por diferentes artistas del mundo.
La jardinera
Para olvidarme de ti,
Voy a cultivar la tierra,
En ella espero encontrar,
Remedio para mi pena.
Aquí plantaré el rosal,
De las espinas más gruesas,
Tendré lista la corona,
Para cuando en mi te mueras.
Para mi tristeza violeta azul,
Clavelina roja pa' mi pasión,
Y para saber si me corresponde,
Deshojo un blanco manzanillón.
Si me quiere mucho, poquito o nada,
Tranquilo queda mi corazón.
Creciendo irá poco a poco,
Los alegres pensamientos,
Cuando ya estén florecidos,
Irán lejos tu recuerdos.
De la flor de la amapola,
Seré su mejor amiga,
La pondré bajo la almohada,
Para dormirme tranquila.
Para mi tristeza...etc.
Cogollo de toronjil,
Cuando me aumenten las penas,
Las flores de mi jardín,
Han de ser mis enfermeras.
Y si acaso yo me ausento,
Antes que tu arrepientas,
Heredarás estas flores,
Ven a curarte con ellas.
Para mí tristeza...etc.
Canta Violeta Parra
Nadia Szachniuk
Míriam Miràh
Isabel Parra
Grupo musical Zapallo
Tamborelá
Rosa incaica
Ligia Piro y Liliana Herrero
Carlos Sánchez Trío
Sindicato sonoro
Charo Bogarín
Los finellis
“La jardinera” reúne, entonces, varios elementos de Violeta Parra, como por ejemplo, el motivo del jardín, que es una fuente que reaparecerá en su lírica, al igual que la mujer como jardinera, locera, lavandera o hacedora; es decir, profundamente ligada a lo ancestral telúrico.
La tierra se convierte en material para trascender el dolor y el cultivo de la tierra, tan común en Violeta, se convierte en la fuerza transformadora o redentora.
Para olvidarme de ti voy a cultivar la tierra en ella espero encontrar remedio para mis penas.
Y es en la misma estrofa donde nuevamente aparece la ilusión a su propia reelaboración de la religión:
Aquí plantaré el rosal de las espinas más gruesas tendré lista la corona para cuando en mí te mueras.
El crucifijo del amor ya expresado en “Maldigo del alto cielo” también aparece aquí como una manera de intuir, de expresar la naturaleza de este dolor, pero es también junto a lo religioso-personal que aparece lo folklórico-colectivo que vendría a ser el deshojar las flores de su jardín, elaborando así la analogía de lo que ocurre con su propio cuerpo y con su dolor:
… y para saber si me corresponde deshojo un blanco manzanillón si me quiere mucho, poquito, nada tranquilo queda mi corazón.
Así como en las Décimas, Violeta reitera aquí constantemente el hecho de autodenominarse bajo la tercera persona, es decir, con versos y frases como “aquí llegó la Violeta Parra”, las cuales resultan de absoluto interés para este poema donde ella se anuda, metaforizándose en una flor e introduciéndose dentro del poema: “Para mi tristeza violeta azul…”. La última estrofa del poema es reveladora y pertenece a ese núcleo de poemas de Violeta donde existe el poder de que el bienamado regrese a ese mismo jardín y se nutra de la misma substancia que también revitalizará a Violeta:
Y si acaso yo me ausento antes que tú te arrepientas heredarás estas flores, ven a curarte con ellas.
Este final nos recuerda lo expresado por Violeta Parra cuando habla sobre el nudo de las alianzas que se unirán y se integrarán gracias a la capacidad reintegradora del amor. También en “La jardinera”, poema que adquiere una simbología poderosa y típica dentro de la creación poética de Violeta, se anuda la posibilidad de regeneración junto a la tierra, el jardín y el amor.
Después de muchos años de construcción, el 4 de octubre de 2015, abrió sus puertas el museo “La Jardinera” que contiene la vida y obra de Violeta Parra. Amplios espacios que exponen los elementos que Violeta Parra utilizó en su brillante carrera artística son acompañados de fotografías y recuerdos dentro de un contexto que abre las posibilidades de conocer profundamente la obra de esta chilena conocida y respetada en el mundo entero.
Violeta Parra es considerada una de las figuras artísticas más importantes del acervo tradicional Latinoamérica, pues todo su trabajo y vida son prueba de aquellas manifestaciones; siendo sus canciones (y por tanto, su poética) la principal fuente de reconocimiento posterior a su muerte.
"Paloma ausente" fue compuesta mientras Violeta Parra se encontraba en Europa y está dedicada a una de sus hijas. Violeta le canta al ver el avión que la trae: "Una jaula del aire viene bajando, con todos sus barrotes de calamina. Todos los pajarillos vienen trinando sin embargo distingo a mi golondrina.
A mediados de los años '60, Violeta Parra se encontraba viviendo en París, ausente de Chile por casi dos años. Había conocido el éxito pero se moría de nostalgia, por su tierra y por sus hijos. Tras una serie de tropiezos, por fin pudo enviar un pasaje aéreo para que la visitara su hija. A eso se refiere la letra de esta hermosa y poética canción. Los dolores de la ausencia y sus temores de madre, pueblan las dos primeras estrofas. En la tercera, el papel escrito en tinta verde es una alusión a Pablo Neruda, que escribió toda su obra utilizando lapiceras y tinta verde, como el vate nos cuenta en sus Memorias. La estrofa cuarta, se refiere a la alegría de la espera, y como imagina al avión en su llegada, los pasajeros (pajarillos) entre los que viene su golondrina (hija). Finalmente, la estrofa final, es cómo se va a vestir para ir a esperarla al aeropuerto. Todo dicho utilizando delicadas metáforas. (F)
Para el décimo aniversario de la muerte de Violeta Parra, diversos grupos de artistas y cantores populares organizaron un acto cultural ante la tumba de la poeta. Allí, en el Cementerio General, el Grupo Illapu cantó Paloma Ausente, una canción de Violeta interpretada en clave de libertad. No fue un recordatorio de muerte sino una reafirmación de la vida. "Cinco noches que lloro por lo caminos/ cinco cartas escritas se llevó el viento/cinco pañuelos negros son los testigos/ de los cinco dolores que llevo adentro/ Paloma ausente/blanca paloma/rosa doliente/Voy a vestir un traje de mariposa/porque mañana llega mi palomita...".
Paloma Ausente
“Paloma Ausente, una óbrica callejérica para las másicas”, es un espectáculo callejero, estacionario y masivo, que se sumerge en las dimensiones de Violeta Parra, rescatando el espíritu en sus variados roles sociales, como la recopiladora, madre, cantante, guitarrista, artista visual, entre otras. Además, la gura de mujer creadora, como ente que viaja entre la luz y la sombra, irradiando amor y ternura, y otras una rabia profunda.
Nos vemos el próximo domingo con otra canción que me gusta
"Maldigo del alto cielo" es una de las canciones de su último trabajo discográfico. Editado en 1966.
"Maldigo del alto cielo", de Violeta Parra, es una de las más desgarradoras canciones. En esta serie dedicada a analizar sus canciones y ofrecer las mejores versiones realizadas por diferentes artistas del mundo. Es nuestro homenaje a la gran artista chilena.
Por Rubén Reveco - Editor revista Machete
Las canciones por lo general están dominadas por el tema del amor dulzón y sus diferentes variantes. Otros sentimientos como la envidia, el rencor o el odio son muy poco abordados. Es por esto que llama tanto la atención la letra de "Maldigo del alto cielo", la que despacha un rápido torrente de maldiciones, una tras otra, donde no se libra casi nada. Es la naturaleza (no las personas) la que mayormente sufre la ira de esta mujer; esa naturaleza propia de una zona rural, tan conocida por ella.
Sólo en la última estrofa, hace mención a algunos personajes (obispos, monaguillos, ministros y predicantes) y devela quien da origen a todo su odio (un traicionero). En definitiva, no deja de ser una canción de amor de una mujer muy, pero muy enojada.
La mujer que sabía odiar
"La mayor parte de las reseñas biográficas de Parra han suprimido las aristas y tiñen a la persona de santidad —valga como ejemplo del tono imperante la entrada en español de la Wikipedia: “un legado de esfuerzo y sacrificio a Chile y el mundo”—. Alguna, como la biografía novelada Yo, Violeta de Mónica Echeverría, aspira a desnudar al personaje de santidad, porque la folclorista, dice la autora, era una mujer agria, de mal carácter, devoradora de hombres a los que maltrataba y “con las iras a flor de piel” a la que han “transformado” en “una especie de Virgen María inmaculada y santa”.
Para encontrar una crónica fiel de la derrota vital tenemos que acudir a la propia Violeta Parra, que alguna vez se retrató en estos términos: “En mi vida me ha tocado muy seco todo y muy salado, pero así es la vida exactamente, una pelotera que no la entiende nadie. El invierno se ha metido en el fondo de mi alma y dudo que en alguna parte haya primavera; ya no hago nada de nada, ni barrer siquiera. No quiero ver nada de nada, entonces pongo la cama delante de mi puerta y me voy”, escribió en algún momento”.
Nos queda ejercer la justicia de escuchar Gracias a la vida y las demás canciones de auto-aniquilamiento de Las últimas composiciones, uno de los grandes discos de la historia, como lo que son: constancias de una inmisericorde derrota, ecos previos del estampido de un balazo contra la sien derecha.Para colmar la beatificación de la cantante universal y ocultar la verdad de un disco fúnebre, muchas ediciones posteriores del álbum que era advertencia de muerte fueron manipuladas con una cubierta penosamente falseada donde la cantante flota sobre un paisaje andino astral". (Fuente)
Maldigo del Alto Cielo
Maldigo del alto cielo
La estrella con su reflejo
Maldigo los azulejos
Destellos del arroyuelo
Maldigo del bajo suelo
La piedra con su contorno
Maldigo el fuego del horno
Porque mi alma está de luto
Maldigo los estatutos
Del tiempo con sus bochornos
Cuánto será mi dolor.
Maldigo la cordillera
De los Andes y de la Costa
Maldigo señor la angosta
Y larga faja de tierra
También la paz y la guerra
Lo franco y lo veleidoso
Maldigo lo perfumoso
Porque mi anhelo está muerto
Maldigo todo lo cierto
Y lo falso con lo dudoso
Cuánto será mi dolor.
Maldigo la primavera
Con sus jardines en flor
Y del otoño el color
Yo lo maldigo de veras
A la nube pasajera
La maldigo tanto y tanto
Porque me asiste un quebranto
Maldigo el invierno entero
Con el verano embustero
Maldigo profano y santo
Cuánto será mi dolor.
Maldigo a la solitaria
Figura de la bandera
Maldigo cualquier emblema
La venus y la araucaria
El trino de la canaria
El cosmos y sus planetas
La tierra y todas sus grietas
Porque me aqueja un pesar
Maldigo del ancho mar
Sus puertos y sus caletas
Cuánto será mi dolor.
Maldigo luna y paisaje
Los valles y los desiertos
Maldigo muerto por muerto
Y al vivo de rey a paje
Al ave con su plumaje
Yo la maldigo a porfía
Las aulas , las sacristías
Porque me aflige un dolor
Maldigo el vocablo amor
Con toda su porquería
Cuánto será mi dolor.
Maldigo por fin lo blanco
Lo negro con lo amarillo
Obispos y monaguillos
Ministros y predicantes
Yo los maldigo llorando
Lo libre y lo prisionero
Lo dulce y lo pendenciero
Le pongo mi maldición
En griego y español
Por culpa de un traicionero
Cuánto será mi dolor.
Violeta Parra y Alberto Zapicán
Las mejores versiones
Como se puede apreciar en la versión original el ritmo del tema es frenético. Velocidad matizada con pausas y silencios en las posteriores versiones, la mayoría de ellas de artistas argentinas que han encontrado en esta canción referencias que hacen a su identidad: Alto nivel de protesta contestataria y originalidad. Es una canción que no tiene referencia.
Soledad Villamil, actriz y cantante argentina.
Melisa Budini nació en Paraná, Entre Ríos, Argentina.
Guadalupe Briñon, joven directora de orquesta argentina.
Arreglo de Ben Barson - The Afro Yaqui Music Collective.
Mariana Baraj es una cantante, percusionista y compositora argentina.
Sofía Rei es argentina.
Banda Conmoción, banda de bronces chilena.
La guacha
El Fuego de la Semilla
Otro análisis
Poema escrito por Violeta Parra, cantautora chilena que fue conocida por su recopilación de parte de la cultura chilena, la cual se caracteriza por poseer y escribir diversos tipos de poesía. "Maldigo del alto cielo", una de sus obras, contiene características de la poesía moderna y popular, aunque claramente se inclina por el primer estilo.Principalmente por su crítica hacia la modernidad y su visión pesimista del mundo.
En primer lugar, podemos visualizar temáticas tocadas en la poesía moderna y que se encuentran en esta obra, como lo son la utilización de símbolos. La cual ayuda a que los contenidos no sean expresados por sí mismo, sino que se dan a entender por una relación con otro elemento (“Maldigo la solitaria figura de la bandera/ maldigo cualquier emblema, la Venus y la Araucaria”) . En consecuencia, la comprensión en la totalidad de esta obra requiere de un esfuerzo mayor y por lo tanto de un lector o auditor activo,capaz de interpretar los signos presentes.
Por otra parte, sabemos que la autora de esta canción es Violeta Parra y por lo tanto debemos comprender que consciente o inconscientemente lo referido en su obra da muestras de su situación. Aunque no siempre es así, en la poesía moderna se puede dar que el autor muestre una subjetividad y de a conocer algunos sentimientos (“Cuánto será mi dolor”/“porque me aqueja un pesar”).
En "Maldigo del alto cielo" se puede apreciar el temple depresivo y triste del hablante lírico, tal como queda demostrado en los dos ejemplos anteriores y a través de toda la canción. Lo cual encaja en la descripción que hace Hugo Friedrich en la que dice que: “En los casos que se llega a filtrar sentimiento, estos son aislamiento y angustia”. Se hacen evidentes estos sentimientos ya que Violeta Parra llega a maldecir todo, tanto lo creado por el ser humano como la naturaleza. (Fuente)
La argentina Mercedes Sosa grabó en 1971 "Homenaje a Violeta Parra". Lo que contribuyó mucho a dar a conocer la obra de la chilena.
Las canciones que hemos elegido para rendir homenaje a Violeta Parra nos han ayudado a dimensionar la enorme trascendencia que ha tenido esta mujer en la historia de la música popular latinoamericana.
Este trabajo también nos ha revelado que su repertorio es mucho más amplio que las canciones que elegimos, es por ello, que en esta última entrega incluimos otras creaciones y maravillosas interpretaciones de diferentes voces que han hecho renacer en muchos lugares el legado maravilloso de esta mujer.
Amigos tengo por cientos - Violeta Parra
Amigos tengo por cientos - Villa cariño
21 son los dolores - Violeta Parra
Lo que más quiero - Isabel Parra
Por qué los pobres no tienen - Isabel Parra
La lavandera - Verdevioleta
Los pueblos americanos - Mercedes Sosa
Miren con sonríen - Violeta Parra
Miren como sonríen - Amaral y Manuel García
Una copla me ha cantado - Sofía Rei
La lavandera - Soedad Pastorutti
"Pupila de águila" Alberto Zapicán en dúo con Violeta Parra.
Cantores que reflexionan - Violeta Parra
Amigos tengo por cientos - Los parchudos
El diablo en el paraíso - Violeta Parra
La lavandera - Sofía Rei
Mazúrquica Modérnica - Joan Manuel Serrat
La lavandera - Charo Cofré
Al centro de la injusticia.
Al centro de la injusticia - Isabel Parra
Ayúdame Valentina - Los Bunkers
Ayúdame Valentina - Isabel Parra
Una copla me ha cantado - Violeta Parra
Que pena siente el alma - Violeta Parra
Paloma ausente - Violeta Parra
Paloma ausente - Pablo Milanes
Amigos tengo por cientos - Isabel Parra y León Gieco
La pericona se ha muerto - Violeta Parra
La pericona se ha muerto - Angel e Isabel Parra
La pericona se ha muerto - La sonora de Tommy Rey
Un río de sangre - Los jaivas e Isabel Parra
Corazón Maldito - Mercedes Sosa
Corazón Maldito - Sol y Medianoche
Rin del angelito - Inti illimani
Rin del angelito - Mercedes Sosa
Según el favor del viento - Violeta Parra
Según el favor del viento - Mercedes Sosa
Arriba quemando el sol - Mercedes Sosa
Arriba quemando el sol - Marisa Valle Roso
Arriba quemando el sol - Renace Machita
Arauco tiene una pena - Violeta Parra
Arauco tiene una pena - Silvio Rodríguez e Inti Illimani
La exiliada del sur - Inti Illimani
Mañana me voy pa´l norte - Los jaivas
Parabienes al revés - Violeta Parra
Le canto a la diferencia - Santa Feria
Ausencia - Javiera Mena
El día de tu cumpleaños - Charo Cofré
¿Por qué será Dios del cielo? - Isabel Parra Paloma ausente - Amapola Puz y Mario Carrasco.