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martes, 26 de septiembre de 2023

Fotocopiadora (Machete educa y entretiene)

Una fotocopiadora es una máquina que hace copias de documentos y otras imágenes visuales en papel o película plástica de forma rápida y económica. La mayoría de las fotocopiadoras modernas utilizan una tecnología llamada xerografía, un proceso en seco que utiliza cargas electrostáticas en un fotorreceptor sensible a la luz para atraer primero y luego transferir partículas de tóner (un polvo) al papel en forma de imagen. Luego, el tóner se fusiona sobre el papel usando calor, presión o una combinación de ambos. Las fotocopiadoras también pueden utilizar otras tecnologías, como la inyección de tinta, pero la xerografía es estándar para las copias de oficina.


Fuente Editorial Océano


Historia del Hombre (14) Roma: Las Guerras Púnicas

Las guerras púnicas comprenden una serie de tres conflictos armados, librados por los romanos y los cartagineses, entre los años 264 y 146 a. C. Estas guerras reciben el nombre de púnicas debido a que los romanos utilizaban dicho término para referirse a los cartagineses, en referencia a su descendencia fenicia.
En la revista Mampato se publicó una extensa serie llamada Historia del Hombre donde se recorría la historia de la humanidad desde la prehistoria hasta la Segunda Guerra Mundial. Tras esta iniciativa se encontraba el director de la revista Eduardo Armstrong, quien encargó la redacción de los textos a la periodista Erna Borneck. El primer capítulo de la serie apareció en marzo de 1969 (Mampato Nº12), prolongándose hasta abril de 1972 (Mampato Nº119). La serie fue recopilada –y ampliada con nuevos capítulos– en cuatro tomos que se publicaron entre los años 1974 – 1975 y que han tenido múltiples reimpresiones.









Versión original publicada en la revista Mampato N° 37










Sustancias alucinógenas y pinturas rupestres

Pintura rupestre del molino hallada en la cueva de California.

Probaron por primera vez el vínculo entre las sustancias alucinógenas y las pinturas rupestres. Restos de una planta con propiedades psicotrópicas fueron encontrados en una cueva en California, donde también había un dibujo sobre la piedra. De esta manera, los científicos confirmaron las teorías que conectaban estas dos actividades.

Por Jorge Cantillo - Infobae

Una caverna pintada con crípticos dibujos rupestres en California (Estados Unidos) podría ser la primera evidencia del consumo de sustancias alucinógenas entre humanos primitivos, concluyó un estudio publicado este lunes en la revista PNAS.

El lugar fue bautizado como Pinwheel Cave -o cueva del Molinillo- en referencia a un dibujo pictórico que reposa en una de sus rocas y se parece al juguete para niños. El lugar era ampliamente conocido por las generaciones de californianos nativos entre los siglos 14 y 18.

Se cree que la imagen representa la forma distintiva de la flor sagrada de datura o Datura Wrightii, una planta propia de California que tiene propiedades psicoactivas.

También hay ‘Quids’ en la cueva -pequeños paquetes de hojas y material fibroso de la planta- que normalmente se mastican para generar los efectos alucinógenos de la planta, que los nativos consideraban sagrada.

Restos de estos quids fueron descubiertos en grietas del techo de la cueva y, al realizarles un análisis químico, científicos demostraon que contenían alcaloides alucinógenos y que su origen era en efecto la flor de datura. De acuerdo al análisis químico, las hojas habrían sido machacadas y masticadas entre 1530 y 1890.

Aunque durante mucho tiempo se pensó que el arte rupestre se hacía durante estados de trance alucinógenos, esta es la primera vez que se encuentra evidencia irrefutable al respecto.

Estos hallazgos pusieron en duda varias suposiciones de larga data sobre las primeras comunidades de humanos. Por ejemplo, algunos expertos en arte rupestre creen que se produjo predominantemente en cuevas que eran propiedad de chamanes individuales. Por ende, las pinturas eran producto de estas visiones que los llevaban por los trances inducidos por las drogas.

Sin embargo, como lo afirma David Robinson, autor principal del estudio, la evidencia que encontraron respalda la teoría de que la mayoría de los sitios con pinturas rupestres eran lugares donde vivía la gente, pues las pinturas traban de comunicar “los sistemas de creencias centrales” de las comunidades.

“Los chamanes se iban a un espacio oculto y tomaban su alucinógeno en búsqueda de la visión, que reproducían en la roca”, explicó Robinson.


La flor de datura es una planta sagrada para los nativos californianos que tiene propiedades alucinógenas.

“Es una forma de comunicación visual dentro de la sociedad indígena que es para el beneficio de todos. Eso es lo principal que muestra esta investigación. No se trata de la experiencia cognitiva de un individuo”, resaltó.

Según el estudio, la datura es asociada con ritos de iniciaciones grupales de adolescentes en la cultura nativa de California. Era consumida principalmente dentro de una bebida. No obstante, los autores del trabajo no ofrecieron una explicación concreta de por qué las personas que vivieron en la cueva podrían haber tomado la planta alucinógena.

Lo que sí señalan es que la creencia de que sólo los chamanes hombres hacían las pinturas rupestres debe ser reevaluada y que no hay razones para pensar que las mujeres no pudieron estar involucradas también en el arte rupestre.


Todos quieren hacer negocio a costa de Vincent van Gogh

 

Fotografía y autorretrato de Vincent van Gogh.
A cualquier estudiante de arte su leyenda de pintor pobre y loco le impacta fuertemente. Sin embargo, con los años se comienza a descubrir un complejo y morboso sistema especulativo que ha hecho de Van Gogh una de sus víctimas preferidas.

Por Rubén Reveco, editor

El famoso escritor francés Guy de Maupassant escribió en 1885 El Buen Mozo (Bel Ami). En una parte del libro dialogan el dueño del diario La Vie Francaise y George Duroy (el protagonista). El primero le muestra su colección de pinturas y le dice:
“Este es mi salón. Ahora estoy comprando pinturas de los jóvenes, de los más jóvenes y las guardo en mis habitaciones íntimas, en espera de que sus autores sean célebres.
Y añadió muy bajito:
-Este es el momento de adquirir cuadros. Los pintores se mueren de hambre. No tienen un céntimo…”

Este fragmento revelador pone fin al mecenazgo filantrópico en las artes y marca el punto de partida a la especulación financiera. De ahí en más, la pintura, en especial, dejará de apreciarse como un objeto artístico para pasar a ser un bien de mercado. Esto impulsará a una puja que llevará a la producción de los impresionistas a ser valorizada cada año en subastas y remates.
Vincent van Gogh ha sido la víctima preferida. Una, por la cantidad de obra producida y otra, por su leyenda trágica. De algún modo los opuestos de "no vendió ni una sola pintura en su vida" y los valores millonarios en que se venden ahora, hacen que el morbo sea un disparador que ayuda a que toda noticia de un nuevo récord en una de sus pinturas nos llegue como una fuerte bofetada. A tal extremo, que muchos creen que el valor especulativo de sus obras está íntimamente relacionado con su valor artístico. Mientras más caro creen que es mejor.
Los mercaderes han hecho de ese pintor sufrido y querido en nuestros años de estudiante, el paradigma de los especuladores.

Hay un cuadro suyo entre los diez más caros del mundo: "El Retrato del Doctor Gachet" hoy vale casi cien millones de dólares.
“Lo curioso es que prácticamente nadie lo conocía cuando murió”, dice el director del Museo Van Gogh de Amsterdam, Axel Rüger. A 125 años de su muerte, las cosas cambiaron: la cara de Van Gogh ilustra desde camisetas a tazas de té, mientras que en las paredes de numerosas casas cuelgan reproducciones de sus Girasoles y sus obras sirven de inspiración en las pasarelas de alta costura y en aplicaciones de smartphones. 




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