El ejército de terracota fue enterrado en formación de batalla en tres fosos, un kilómetro y medio al este de la tumba del Emperador. Enterrando estas estatuas se creía que el emperador seguiría teniendo tropas bajo su mando.
Soldados de barro
Así como la religión y el poder político han instigado a la creación artística, la guerra, que es opuesta al arte porque destruye lo que otros crean, también ha motivado a los artistas.
Los guerreros de terracota son, quizá, uno de los mejores ejemplos. Este es un monumental conjunto de soldados y caballos. Más de 7000 figuras de terracota a tamaño real, que fueron enterradas cerca del autoproclamado primer emperador de China de la Dinastía Qin, Qin Shi Huang, en 210-209 a. de C.
El primer foso fue descubierto en 1974 de forma casual. En esa zona se había encontrado ya algunos restos a los que no se les había dado demasiada importancia hasta que la noticia del hallazgo de un nuevo foso llegó a oídos de un arqueólogo que inició la excavación.