Al poner a tres astronautas en el satélite, el 20 de julio de 1969, la humanidad logró uno de los grandes hitos de la historia. 54 años después, el mundo recuerda la hazaña, mientras revive el sueño de volver a visitarla.
A mediados del siglo XX, la idea de ir a la Luna se limitaba a la fantasía de escritores de ciencia ficción como Julio Verne, H. G. Wells o Edgar Rice Burroughs. Que estas historias fantasiosas se convirtieran en realidad sonaba imposible. Pero, en octubre de 1957, una serie de eventos cambiaron esa noción.
El 4 de octubre de ese año la Unión Soviética puso en órbita el satélite Sputnik y luego, en marzo de 1961, el cosmonauta ruso Yuri Gagarin logró la hazaña de dar una vuelta a la Tierra a bordo de la cápsula Vostok 1.
En medio de la Guerra Fría, esas proezas espaciales significaron un duro golpe en el orgullo estadounidense. Dos meses más tarde, en un discurso ante el Congreso, el presidente John F. Kennedy sorprendió al mundo al decir que antes de que terminara la década, Estados Unidos pondría a un hombre en la Luna y lo traería de vuelta sano y salvo a la Tierra.
Era un momento de avances tecnológicos, lo que permitió que el planeta entero viera la transmisión en vivo y en directo.
Ocho años después, la Nasa cumplió ese designio: el 20 de julio de 1969, Neil Armstrong y Buzz Aldrin descendieron a la superficie lunar desde el módulo Eagle, mientras Michael Collins los aguardó en el módulo de comando en la órbita del satélite.
El hecho coincidió con un momento de avances tecnológicos en las comunicaciones, lo que permitió que el planeta entero viera la transmisión en vivo y en directo. Luego de escuchar la memorable frase de Armstrong, “es un paso pequeño para un hombre, pero un gran salto para la humanidad”, millones de personas vieron frente al televisor la transmisión en blanco y negro en todos los rincones del planeta, y quedaron en total asombro.
El programa espacial nunca contó con la aprobación mayoritaria de los contribuyentes, que consideraban la misión como una pérdida de plata. Pero ese 20 de julio todos se unieron a la celebración. Algunos países que criticaban la política exterior de Estados Unidos, y en especial su guerra en Vietnam, manifestaron su admiración por la gesta. Y muchos otros se ufanaron de tener entre los 400.000 trabajadores del proyecto a algún ingeniero o técnico proveniente de su país.
Aunque era un logro de los gringos, el mundo entero lo consideró un triunfo de la humanidad. Por primera vez los terrícolas se unían en una sola nación ante el universo.
¡Ignición! Espectacular imagen del despegue del cohete Saturn V que lanzó a la tripulación del Apolo 11 fuera de la atmósfera de camino a la Luna. El lanzamiento se realizó el 16 de julio de 1969 y los astronautas llegaron el día 20 de julio de ese mismo año a nuestro satélite natural.
¿Cómo se planeo la llegada del hombre a la Luna?
Sin embargo, la gesta enfrentó enormes desafíos tecnológicos. El equipo de miles de personas que integraban la misión debía resolver por lo menos 11.000 temas, desde la construcción de las naves hasta el monitoreo del clima.
Para Todd Douglas, director del documental Apollo 11 en esencia, “fue necesaria toda la conciencia colectiva del mundo para lograr esto”. Pero, según César Ocampo, exdirector de Colciencias, la ciencia podía resolver las trayectorias y otros asuntos técnicos, y “los mayores obstáculos fueron políticos”.
Poppy Northcutt, quien calculó las trayectorias para el regreso del Apolo 8, coincide con él y piensa que el mayor desafío tuvo que ver con el factor humano: “Integrar 400.000 personas para que desarrollaran diferentes aspectos de la misión, sin perder el enfoque en el objetivo común y trabajar en equipo”.
En ese arduo trabajo hubo muchos retrasos, accidentes y pérdidas humanas. De estos, el incidente más lamentable afectó a la tripulación del Apolo 1, el primer vuelo de prueba tripulado a la órbita de la Tierra que se incendió con los astronautas a bordo antes de su lanzamiento.

Infografía: Así fue la misión para llevar al hombre a la Luna.
Aunque esta expedición buscaba ganarles a los soviéticos, el hecho tuvo repercusiones inmediatas en la vida en la Tierra. Expresiones como el cielo es el límite quedaron caducas, y la cultura popular adoptó el hecho rápidamente.
David Bowie saltó a la fama en 1969 con Space Oddity, una canción sobre un astronauta que pierde contacto con la Tierra; en 1973, Pink Floyd lanzó su álbum The Dark Side of the Moon (El lado oscuro de la Luna), hoy considerado una obra seminal en la historia del rock. Un año antes de la llegada del Apolo 11 a la Luna, Stanley Kubrick estrenó 2001: odisea del espacio, su trabajo cumbre, y series de televisión como Perdidos en el espacio y Mi marciano favorito recurrieron a la temática espacial para cautivar audiencia.
Los diseñadores Paco Rabanne y André Courrèges lograron reconocimiento por idear el look de la chica del espacio –basado en Barbarella, una cinta sobre una viajera cósmica protagonizada por Jane Fonda–, que consistía en minifalda, gafas grandes y botas de plástico.
Compañero de paseo. Momento en el que el astronauta de la misión Apolo 11 Buzz Aldrin desciende de escalera del Eagle para reunirse en la superficie de la Luna con su compañero Neil Armstrong.
¿Qué beneficios concretos trajo el viaje a la Luna?
El hecho también trajo beneficios a la vida cotidiana. Llevar a un hombre a la Luna no solo implicó construir naves espaciales y enormes cohetes, sino también satélites que predijeran el clima, aparatos precisos de localización, computadores más eficientes, así como materiales livianos.
Según Adriana Ocampo, gerente de programas científicos en la Nasa, el 40 por ciento de las cosas que usan hoy los humanos surgieron por esa misión. Teléfonos inteligentes, computadores personales, almohadas, colchones sintéticos, la tecnología médica y la resonancia magnética forman parte de ese legado. “Lo extraordinario es que cuando comenzó la misión, no existía nada y la tecnología que se necesitaba se logró en menos de diez años”.
Actualmente, en la órbita terrestre hay más de 5.000 satélites, de los cuales un 40 por ciento es de telecomunicaciones. “Eso ha valido la inversión muchas veces”, dice Douglas Brinkley en su libro American Moonshot.
Pero para otros, el más grande legado de ese momento no radica en la tecnología, sino en el viaje en sí, pues recuerda el instinto de los seres humanos por descubrir y conocer allende sus fronteras.
Además, la misión a la Luna produjo una gran sensación de humildad gracias a la foto que tomó William Anders en 1968 a bordo del Apolo 8, en la que se observa el planeta azul desde la órbita lunar. Esa imagen, según muchos, marca el inicio del movimiento ambientalista, ya que mostró no solo la vulnerabilidad de la casa común de los terrícolas, sino su insignificancia en ese mar de estrellas, galaxias y sistemas solares del universo.

La foto que tomó William Anders en 1968 a bordo del Apolo 8 se convirtió en un ícono.
Casi todos los que han tenido el privilegio de ver la Tierra desde el espacio han vivido esa experiencia, conocida como el efecto pantallazo. Según ellos, ante esa poderosa vista, las lágrimas afloran y los nacionalismos se evaporan. De acuerdo con el astronauta ruso Yuri Artyushkin, “no importa en qué mar o lago se vea polución, o en qué país un bosque prende fuego, o en qué continente hay un huracán, uno está viendo una sola Tierra”.
El impacto
El programa lunar cerró tras la llegada del Apolo 17 a la Luna y el entusiasmo por el satélite natural se desvaneció. Pero hoy hay un renacer en el interés por estas misiones (ver más abajo).
En 1999, un sondeo entre líderes de opinión organizado por importantes organizaciones de noticias en Estados Unidos preguntó cuáles eran los 100 eventos más significativos del siglo XX. La llegada a la Luna fue el segundo, solo después de la división del átomo.
Se trata de un hecho comparable únicamente con el descubrimiento de América o con el primer vuelo transatlántico realizado por Charles Lindbergh a bordo del Spirit of St. Louis.
La Nasa planea regresar al astro en 2024 y tiene en mente llegar al planeta rojo con una misión tripulada pronto.
Lo paradójico es que aunque Cristóbal Colón y Lindbergh tienen el reconocimiento de cada habitante en la Tierra, casi nadie recuerda a Neil Armstrong, y probablemente no saben quién es Buzz Aldrin, ni mucho menos Mike Collins. Pero como Lindbergh y Colón, esos aventureros una vez ayudaron al mundo a maravillarse por extender las fronteras, y de paso dejaron la sensación de que todo es posible. Porque si el hombre pudo llegar a la Luna, puede hacer cualquier cosa.
La imagen de la huella de la bota de Aldrin sobre la superficie lunar es una de las más famosas de la misión Apolo 11. Fue tomada con la cámara de 70 mm que llevaban los astronautas y con la que querían dejar constancia de su llegada a la Luna.
¿Cuándo está planeado el regreso a la Luna?
Lo cierto es que después de la llegada a la Luna, y tras varias misiones de otros Apolo, la carrera espacial vivió un letargo, que tuvo mucho que ver con que se desescalaron las tensiones de la Guerra Fría. Pero el interés ha revivido.
Donald Trump lo dijo en su discurso del 4 de julio: “Vamos a ir otra vez a la Luna pronto, y plantaremos la bandera de Estados Unidos en Marte”. Y es que la Nasa quiere recuperar la iniciativa espacial a toda costa. No solo planea regresar al astro en 2024, sino que tiene en mente llegar al planeta rojo con una misión tripulada pronto.
No son los únicos. En enero, los chinos lograron un hito al aterrizar por primera vez una sonda no tripulada en su lado oscuro. Allí trabajan para montar una base de abastecimiento y reparación de cohetes, y realizan pruebas para luego planear su viaje a Marte. Rusia, en ese mismo sentido, tiene pensado realizar una misión tripulada a la Luna en 2030.
A ellos se les suman empresarios privados, como Elon Musk y Jeff Bezos, que quieren apostarle al turismo espacial y a llevar las primeras naves privadas a la superficie lunar. Ya tienen sus primeros cohetes y ahora trabajan en modelos para bajar el costo de los lanzamientos y hacerlos rentables. Todo indica que, aunque es menos espectacular y mediática que hace 50 años, la carrera espacial regresó para quedarse.
Los protagonistas del viaje a la Luna
Aunque los protagonistas más visibles de ese día fueron los tres astronautas que arriesgaron su vida para cumplir ese sueño, según Todd Douglas es casi imposible contar la historia del Apolo 11 sin mencionar por lo menos el Centro de Control de Misión y las personas responsables de las actividades del lanzamiento en el Centro Kennedy. Estas son las más relevantes.
Wernher von Braun: construyó el cohete Saturno V. A pesar de su pasado nazi, los norteamericanos lo reclutaron para trabajar para la Nasa.
Thomas Kelly: diseñó el Eagle, el módulo lunar que transportó a los tres astronautas.
George Low: asumió la gerencia del proyecto después de la fallida misión del Apolo 1. Verificó la seguridad y la calidad de los procesos para que la misión tuviera éxito.
Samuel C. Phillips: dirigió las misiones Apolo desde 1964.
Experimentos sobre la Luna. Buzz Aldrin observa los distintos instrumentales colocados sobre la superficie lunar para realizar diversos experimentos y conocer mejor nuestro satélite natural. Al fondo se observa la famosa bandera de Estados Unidos que los astronautas clavaron en la tierra. La foto fue tomada por el comandante de la misión, Neil Armstrong.
Innovaciones que dejó el Apolo 11
Satélites
Gracias a la hazaña de 1969, fue posible tener vehículos con capacidad de transportar satélites en la órbita terrestre, que hoy facilitan el internet y la televisión. Según algunos cálculos, hay casi 5.000, 40 por ciento de ellos especializados en comunicación.
Computadores pequeños
Para la misión Apolo era crucial tener computadores livianos, rápidos y eficientes. Esto impulsó a la industria a desarrollar procesadores más pequeños. Ese hecho afectó casi todas las áreas de la vida: las comunicaciones, la manufactura, el transporte y la salud.
Cohetes
Aunque el Saturno V sigue siendo el más poderoso construido hasta hoy, el sueño de crear cohetes más eficientes y menos costosos continúa. Mientras el lanzamiento de una misión Apolo costaba 185 millones, el Falcon Heavy, de Elon Musk, cuesta 90 millones gracias a que es reusable.
Redes de comunicación
La Nasa construyó una red conocida como Deep Space Network para comunicarse con sus misiones. Este sistema permite hoy comunicación con los satélites y monitorea los polos y las señales de radio. GPS: la facilidad de los navegadores digitales que dan la posición correcta proviene de la exploración espacial.
Obama y los tres privilegiados que viajaron a la Luna
El 20 de julio de 2009, 40 años después de su hazaña, el presidente de Estados Unidos Barack Obama recibió en la Casa Blanca de Washington a los tres tripulantes del Apolo 11. De izquierda a derecha Buzz Aldrin (93 años), Michael Collins (Falleció el 28 de abril de 2021), Neil Armstrong (Falleció el 25 de agosto de 2012) y el propio Obama.
La misión Apolo 11 marcó un antes y un después en la exploración espacial. Después de esta hazaña otras muchas misiones han llegado a la Luna y han permitido a los científicos conocer mejor nuestro satélite natural. Y no solo la Luna. Desde entonces hemos conseguido enviar naves no tripuladas a Marte, a Júpiter e incluso fuera del sistema solar.
Tras despegar el 16 de julio de 1969 en un evento que siguieron millones de personas en directo gracias a la televisión, los astronautas aterrizaron en la Luna el día 20 de julio de 1969. Poco después, a las 2:56 hora internacional UTC del 21 de julio de 1969 Neil Armstrong descendió por la escalerilla del módulo lunar y puso un pie en la Luna diciendo la famosa frase que ha pasado a los anales de la historia como uno de los momentos más importantes de la exploración humana: "un pequeño paso para un hombre, un gran paso para la humanidad".
En esta galería de fotos repasamos algunas de las imágenes más curiosas, entrañables e históricas que nos dejó uno de los hitos más importantes de la exploración espacial en el siglo XX
Por JESÚS JIMÉNEZ - rtve
Desde que el ser humano cubrió sus necesidades básicas y empezó a mirar al cielo, siempre ha soñado con llegar a la Luna. Algo que solo han conseguido 12 hombres, entre 1969 y 1972. Con motivo de los cincuenta años del primer alunizaje de Armstrong, Aldrin y Collins, vamos a repasar ese viaja a la Luna en algunos títulos señalados de la literatura, el cine y el cómic.
La primera obra importante que se conserva sobre el viaje a la Luna es Relatos verídicos, escrito por el greco-sirio Luciano de Samosata (125-181 d.C), uno de los más célebres humoristas de la Antigüedad, que en sus escritos describió cómo un barco, convertido en una nave voladora a consecuencia de un tifón, llegaba a la luna en siete días. Allí se verán inmersos en una guerra entre el rey de la Luna y el del Sol. Y es que, al final ese viaje le servía para criticar las disputas entre los reyezuelos de su época.
También fue el primero en describir a un extraterrestre (los selenitas). Entre ellos destacan los arbóreos, que se reproducían de una forma muy curiosa: cortaban el testículo derecho de un hombre y lo plantaban en la tierra. De él nacía un corpulento árbol de carne, semejante a un falo. Y su fruto eran unas bellotas de las que, al madurar, surgían los hombres.
Astolfo rumbo a la Luna, ilustración de Gustavo Doré para 'Orlando Furioso' de Ludovico Ariosto (1877).
En su Divina Comedia (1321) Dante es elevado a la Luna por medio de una nube y allí encontrará las almas que no han podido cumplir sus votos en vida. Y en Orlando Furioso (1517), de Ludovico Ariosto, el protagonista llega a la Luna gracias a un carro tirado por hipogrifos, un ser mitológico mitad caballo y mitad grifo.
La mencionada Relatos Verídicos fue muy influyente en Somnium (1623), de Johannes Kepler (1571-1630), que muchos consideran la obra inaugural de la ciencia ficción. Nos habla de un aventurero que es conducido a la Luna por diablos. Allí hace observaciones sobre los movimientos de la Tierra desde el satélite.
En los siglos XII y XVIII este tipo de relatos sobre el viaje a la luna fueron muy populares y despertaron la imaginación de los escritores, que dotaban a sus protagonistas de alas (de pájaros y de ángeles) y llegaron a imaginar hasta los primeros cohetes.
En 'El hombre en la luna', un español llegará al satélite en una máquina propulsada por gansos.
El clérigo inglés Francis Godwin debe su fama a la obra precursora de la ciencia ficción británica El hombre en la luna (publicada póstumamente en 1638). También se adelanta a los relatos de naúfragos contándonos la historia de un español retirado de la milicia que se dedica al comercio con las Indias Orientales. Tras quedarse solo en la isla Santa Elena, construirá una máquina que, impulsada por unos gansos gigantes, le llevará a la Luna. Esta es la primera vez que se fabrica una máquina para llegar a la Luna.
En Viaje a la Luna (1662), Cyrano de Bergerac describe su viaje al satélite y al Sol y describe a los selenitas que se encuentra por el camino, que son realmente chocantes. Un viaje imaginario que le sirve para criticar la sociedad de la época. En ella se relatan varias formas de viajar a la luna: gotas de rocío envasadas, cohetes, pájaros y extrañas máquinas... aunque al final también usará unos ingeniosos cohetes. Como homenaje al escritor, un cráter que se encuentra en el lado oscuro de la Luna lleva su nombre.
Sin olvidar al Barón de Münchhausen, de Gottfried August Bürger, que llegará a la Luna gracias a unas habas mágicas.
Otros escritores famosos de la época que viajaron a la luna en sus libros fueron Voltaire, Edgar Allan Poe, Alejandro Dumas, Daniel Defoe, Samuel Brunt o Murtagh McDermot.
El barón de Münchhausen subía a la luna a través de una planta de frijol de Turquía (1886)
Julio Verne + H.G. Wells = Meliés
En 1865 Julio Verne publicaría De la Tierra a la Luna, para la que se basó en los últimos conocimientos científicos de la época, lo que le daba gran verosimilitud. Nos contó cómo tres norteamericanos y un francés son lanzados a la Luna dentro de una gran bala disparada con un gigantesco cañón, pero yerran en su trayectoria y, tras dar la vuelta al satélite, regresarán a la Tierra. Aunque desde el espacio llegan a ver los restos de la vida selenita que fue destruida.
La historia de Verne es sorprendente por su rigor científico y porque el escritor asegura que el viaje dura 97 horas, que son cuatro días y una hora. Un siglo y cuatro años después (1969) la NASA realizó el primer viaje tripulado a la Luna y duró cuatro días.
En 1901, tres años después de su célebre, La guerra de los mundos (1898), H.G. Wells publica Los primeros hombres en la Luna. En ella inventa la cavorita, una aleación mineral, que permite a sus protagonistas viajar a la luna. Allí se encontrarán con una civilización de insectos antropomorfos que viven bajo la superficie de la Luna, inaugurando el subgénero de contacto con extraterrestres.
Juntando estas dos novelas, en 1902 George Méliès rodará Viaje a la Luna, la primera película de ciencia ficción, en la que narra el viaje a la Luna en una bala de cañón (como en la novela de Verne) y el encuentro de los humanos con los selenitas que viven bajo la superficie de la Luna (como en la novela de wells). Así que el primer encuentro con extraterrestres cinematográficos terminaría en conflicto, otro de los tópicos de la Ciencia Ficción.
La cara de la Luna con el cohete terrestre incrustado en el ojo se convirtió en uno de los símbolos más reconocibles de la Ciencia Ficción.
'La mujer en la Luna' y la invención de la cuenta atrás
El éxito de las obras mencionadas desató todo un subgénero en la literatura. Y cuando el cine tuvo los medios necesarios también se tomó el tema muy en serio. Una de las obras maestras de esos años es La mujer en la Luna (1929), de Fritz Lang, con guion de su esposa Thea von Harbou (también guionista de las grandes películas de la etapa alemana del director, incluyendo Metrópolis). Es la primera película seria sobre el tema y narra una expedición a la Luna en busca de unas supuestas montañas de oro.
Y también nos presenta la primera cuenta atrás de la historia, algo sin lo que no imaginamos la carrera espacial. Y que es un invento de esta película. Podéis comprobarlo en este video.
La Guerra Fría y las invasiones marcianas
Las dos guerras Mundiales dejaron poco tiempo para la ciencia ficción. Y la Guerra Fría nos trajó la rivalidad EE.UU. - URSS, el miedo a la energía nuclear y a los extranjeros, y un nuevo objetivo para la literatura y el cine: el planeta Marte, de donde llegaron todo tipo de marcianos dispuestos a invadir la tierra.
Esa rivalidad se transformó en la llamada carrera espacial. Que el cine también reflejó en títulos míticos como Con destino a la Luna (1950), en el que un empresario, un general retirado y un investigador aeroespacial ponen en órbita una nave espacial antes de que agentes de una potencia extranjera logren sabotearles. Una película que consiguió el Oscar a los mejores efectos especiales.
En los años cincuenta también hubo numerosos cómics de viajes espaciales e invasores extraterrestres de todo tipo.
Pero, como decimos, el cine empezaba a mirar más allá, a otros planetas, sobre todo el enigmático Marte.
Cartel de la película 'Con destino a la Luna' (1950)
Tintín y Los 4 Fantásticos se adelantaron al Apolo XI
El cómic más famoso de viajes a la Luna es el díptico de Las aventuras de Tintín formado por Objetivo la luna (1950) y Aterrizaje en la Luna (1952) en los que el famoso personaje de Hergé se adelantó casi 20 años al viaje del Apolo XI. Unos cómics convertidos en clásicos en los que destaca el cuidado por los detalles científicos de su autor. El cohete blanco y rojo y los diseños de los trajes espaciales también se han convertido en iconos Universales.
El 12 de septiembre de 1962 John F. Kennedy pronunció su famoso discurso en el que se comprometía a llegar a la luna antes de 1970. Lo que recrudeció la carrera espacial con la URSS. Unos meses antes (noviembre de 1961) nacía el Universo Marvel de los Cómics con la publicación de Los Cuatro Fantásticos, un grupo que debía sus poderes a un fallido viaje espacial y que también pisó la Luna antes que el Apolo XI, concretamente en su número 13 (Abril, 1963). En la Luna descubrían la llamada Área azul donde reside El Vigilante, un ser de una raza que se dedica a presenciar el devenir del Universo, pero que ha jurado no intervenir nunca.
Los Cuatro Fantásticos llegaron a la Luna en 1963
Walt Disney y Wernher von Braun
Wernher von Braun fue un aristócrata alemán obsesionado con viajar al espacio. Pero durante la Segunda Guerra Mundial trabajó para Hitler y su Tercer Reich, para los que diseñó las tristemente famosas V-2, con las que los alemanes bombardearon Londres a larga distancia. Con el final de la guerra, los americanos limpiaron su expediente porque vieron su enorme talento.
En los años 50 protagonizó una campaña, en Canal Disney, para lograr el máximo de apoyo popular para el programa espacial. Y apareció en varios programas explicando cómo se podía llegar a la Luna.
Aunque en esos programas no daba detalles sobre los cohetes que estaba diseñando, como el cohete Saturno V, que llevaría al ser humano a la Luna la década siguiente.
Las mujeres afroamericanas que hicieron los cálculos
Después de tantos años soñando con pisar la Luna, tuvieron que venir tres matemáticas afroamericanas a hacer los cálculos que lo hicieron posible: Katherine Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson. Y además, en una época en la que los afroamericanos eran considerados ciudadanos de segunda en Estados Unidos.
Katherine Johnson calculó las trayectorias de vuelo del proyecto Mercury (primer programa espacial tripulado) y el vuelo a la Luna del Apolo 11 (1969); Dorothy Vaughan consiguió ser la primera supervisora de los servicios de IBM en la Agencia; mientras que Mary Jackson se convirtió en la primera mujer en ser ingeniera aeroespacial de Estados Unidos
Una gran historia que pasó desapercibida hasta que la escritora Margot Lee Shetterly la relató en su libro de no ficción Figuras ocultas, y que saltaría al cine en 2016 en una exitosa película dirigida por Theodore Melfi y protagonizada por Taraji P. Henson, Octavia Spencer, Janelle Monáe y Kevin Costner.
'Figuras ocultas'reproducir video04.37 minAvalada por el taquillazo en Estados Unidos llega a España "Figuras ocultas", la historia desconocida de las matemáticas negras que trabajaron en la NASA al inicio de la carrera espacial. Basada en hechos reales que fueron narrados en el libro de Margot Lee Shetterly, Theodore Melfi (director y guionista) los traslada a la pantalla con un reparto encabezado por Taraji P. Hinson, Octavia Spencer y la cantante Janelle Monáe, que debuta en la gran pantalla.
El Apolo 11
La misión Apolo 11 (1969) cambió muchas cosas. Hizo realidad el sueño del hombre de pisar la Luna pero también dio muchísimo poder a la televisión, gracias a la cual se pudo seguir el acontecimiento en todo el mundo.
Un año antes (1968) se estrenaba Cuenta atrás, de Robert Altman y William Conrad en la que James Caan y Robert Duvall eran los astronautas elegidos para pisar la Luna. Una película muy fallida.
El interés con que se siguió en España la llegada a la Luna queda demostrado con que apenas un año después (1970) se estrenaba la película El astronauta, dirigida por Javier Aguirre y protagonizada por Tony Leblanc, José Luis López Vázquez y Antonio Ferrandis. Una disparatada comedia en la que Leblanc aterrizaba en el satélite y se encontraba ¡al Séptimo de caballería!
Pero con la llegada a la Luna, el cine también perdió interés por nuestro satélite y, como ya había pasado antes con la literatura, empezó a mirar a Marte.
En los últimos años destacamos la película española Atrapa la bandera (2015), de Enrique Gato, porque en ella aparece una parodia genial de una de las teorías conspiratorias más famosas sobre el alunizaje, la de que los americanos nunca llegaron a la luna y lo que vimos en televisión fue un montaje rodado por el mismísimo Stanley Kubrick.
Los tres proyectos más ambiciosos
Pero los dos proyectos cinematográficos más ambiciosos sobre la llegada del hombre a la Luna son de estos dos últimos años. El primero es la película El primer hombre (Damien Chazelle, 2018), en la que el director de La La Land recrea minuciosamente la llegada del Apolo XI a la Luna y Ryan Gosling interpreta a Neil Armstrong.
First man: El primer hombre'
El segundo es el documental Apolo XI, de Todd Douglas Miller que se estrenará en los cines el 16 de julio, coincidiendo con el 50 aniversario del despegue. Un fantástico documental realizado con las miles de horas de grabación de la proeza, muchas de ellas inéditas, que han sido convenientemente restauradas para la ocasión.
'Apolo 11', el documental definitivo de la llegada del hombre a la Lunareproducir video01.29 min'Apolo 11', el documental definitivo de la llegada del hombre a la Luna
Y el tercero es un cómic llamado simplemente Apolo (Norma) y que también recrea minuciosamente el viaje del Apolo XI. Y que está concebido como un homenaje a todos los astronautas que hicieron posible la llegada del hombre a la Luna, y no solo de los que la pisaron.
Estamos convencidos de que la fascinación por la Luna siempre será algo innato al ser humano. Y que seguirá disparando nuestra imaginación durante los próximos años.






















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