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sábado, 1 de agosto de 2026

A 90 años de los Juegos Olímpicos de Hitler

Berlín 1936: A 90 años del gran escenario olímpico que usó la propaganda nazi antes de la Segunda Guerra MundialPese a estar en contra del concepto de los juegos en un principio, Adolf Hitler finalmente usó la cita olímpica para blanquear la imagen de Alemania apenas dos años antes de la Segunda Guerra Mundial. (Fuente)


En 1936, Berlín fue sede de los Juegos Olímpicos, un evento que, en retrospectiva, se erige como un sombrío preludio a uno de los conflictos más devastadores de la historia. A pesar de la reticencia inicial de Adolf Hitler hacia la idea misma de los Juegos, el régimen nazi no tardó en reconocer el potencial propagandístico inherente a tal espectáculo global. De este modo, lo que debía ser una celebración del espíritu deportivo y la unidad internacional, se transformó en una ostentosa plataforma para blanquear la imagen de una Alemania que se preparaba para la guerra.




Los Juegos de Berlín fueron meticulosamente orquestados para proyectar una imagen de prosperidad, orden y superioridad aria. La arquitectura monumental, la disciplina impecable y la parafernalia nacionalsocialista dominaron el paisaje, buscando deslumbrar a los visitantes extranjeros y disipar cualquier sospecha sobre las verdaderas intenciones del régimen. La propaganda, sutil y descarada a la vez, se infiltró en cada aspecto del evento, desde los noticieros cinematográficos hasta los folletos turísticos.

Sin embargo, esta fachada de normalidad y buena voluntad no pudo ocultar por completo la ominosa realidad. Las leyes raciales de Núremberg ya habían sido promulgadas, y la persecución de minorías, especialmente los judíos, estaba en pleno apogeo. La exclusión de atletas judíos del equipo olímpico alemán y la eliminación temporal de señales antisemitas durante los Juegos fueron meros gestos calculados para mantener las apariencias.

A 90 años de aquel evento, la memoria de los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 nos recuerda la peligrosa intersección entre el deporte, la política y la propaganda. Sirven como un testimonio de cómo un régimen totalitario puede manipular eventos de magnitud global para sus propios fines, disfrazando sus intenciones más oscuras con un velo de celebración y unidad. La historia nos enseña que debemos permanecer vigilantes ante tales manipulaciones, para que el espíritu olímpico nunca más sea secuestrado en servicio de la opresión y la guerra.


Wolf (2) El niño duende


La historia de un rey sajón y su lucha por recuperar su tierra perdida. Otra apasionante historia salida de la pluma de Robin Wood e ilustrada por Jorge Zaffino, uno de los mejores dibujantes argentinos de todos los tiempos, luego continuada por el prolífico Armando Fernández y el gran Rubén Meriggi. Gracias a la magia de Internet, hoy podemos difundir y homenajear a sus creadores, que tantas emociones nos regalaron con esta maravillosa historieta. En homenaje a Armando Fernández y a Rubén Meriggi, grandes personas con mucho talento.




El 20 de diciembre de 1979, la revista Fantasía super color 49, anunciaba en su página de próximo número (tímidamente entre lo que vendría), el comienzo de una serie nueva de Robin Wood para el año entrante. Así fue que el 3 de enero de 1980, en Fantasía anuario 17, hizo su aparición Wolf, el hijo de la loba. Situada su historia alrededor del año 900 DC. De la pluma mágica de Robin Wood y el lápiz magistral de Jorge Zaffino, en una Inglaterra plagada de druidas, sacerdotisas, elfos, duendes y bosques mágicos y en una noche de muertes y de tormenta, nacía Wolf.
Personaje que duró varios años y 117 episodios en revista Fantasía, hasta noviembre de 1991, siendo el último episodio publicado, el 118 (el nº 99 escrito por Armando Fernández no fue publicado).
Robin Wood escribió los primeros 23 capítulos, haciéndose cargo después y hasta el final, Armando Fernández. A veces firmando con su nombre real, pero la mayoría de los episodios fueron firmados con los seudónimos de Ned Patton, Gonzalo Bravo y Daniel Sinópoli.
También los dibujos fueron estampados a lo largo de la serie por variados y grandes artistas, dejando su impronta en el personaje, aparte de Jorge Zaffino; Simón Gneiss (Eduardo Barreto), Rubén Meriggi, a veces haciendo dupla con Walter Alarcón, Fabian Slongo, Víctor Toppi y Sergio Ibáñez. (Fuente)









La primera: Revista Asterix el galo



Astérix el Galo es una serie de historietas creadas por René Goscinny (Guión) y Albert Uderzo (Dibujos) en 1959 en Bobigny (Sena-San Denis), Francia. Los libros han sido traducidos a muchos idiomas (incluyendo latín y griego antiguo) y están disponibles en muchos países. Es probablemente la historieta francesa más popular del mundo. Un elemento clave en el éxito de las series es el hecho de que contiene elementos cómicos para lectores de distintas edades: a los niños suelen gustarles las peleas y otros gags visuales, mientras que los adultos suelen apreciar las alusiones a la educación clásica, las figuras contemporáneas y los juegos de palabras.





John Byrne´s: "Stowaway To The Stars"

 



Robots, alienígenas y una adolescente valiente. John Byrne explora una forma completamente nueva de contar historias en "Stowaway To The Stars", donde Byrne (Star Trek New Visions, John Byrne's Next Men) te lleva en un viaje a través de nuevos mundos y galaxias con esta hermosa serie de páginas completas, ilustraciones a todo color, acompañadas de una historia ligera y evocadora de ciencia ficción.









Rahan: El manto blanco

 



Rahan era el protagonista del cómic homónimo: "Rahan, le fils des ages farouches", lo que vendría a ser "Rahan, el hijo de las eras primitivas" (aunque farouches es más biensalvajes). Lo editó en los años setenta la editorial Vaillant, y lo firmaban Roger Lécureux, guionista, y André Chéret, dibujante.


¿Y quién es Rahan? Pues un troglodita alto, rubio, de ojos azules y piel blanca. La revista que lo publicaba, Pif, era comunista y que el aspecto ario de Rahan respondía únicamente al deseo de hacerlo diferente de Tarzán, que es su fuente más obvia. Del propio Rahan saldrían más tarde otras copias más o menos disimuladas, una serie de dibujos animados y hasta un proyecto de película que nunca llegó a ver la luz.