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sábado, 26 de agosto de 2023

Natalie Portman: Sexualización infantil en Hollywood

Natalie Portam habló sobre la sexualización infantil el hollywood (Foto: AFP)

La actriz contó lo duro que fue para ella el ser representada como una “Lolita” y lo que le provocó ser hostigada por su apariencia. A los once años, Natalie Portman fue elegida para representar a Mathilda Lando en la película “León: The Professional”, lo que la volvió una sensación en Hollywood. Sin embargo, también hizo entrar en el delicado mundo de la sexualización infantil.


Una tras otra “Heat”, “Beautiful Girls”, “Every Say I Love you”, entre otras cintas en las que participó representaron su asenso al estrellato y la representación de su personas como un figura “Lolita”, contó Portman en el podcast Armchair Expert al hablar de la sexualización de las actrices infantiles en las cintas hollywoodenses.

Ser sexualizada cuando era niña, creo que me quitó mi propia sexualidad porque me dio miedo, y me hizo [sentir] que la forma en que podría estar segura era decir, ‘Soy conservadora’ y ‘Yo hablo en serio y deberías respetarme ‘,’ soy inteligente ‘y ’no me mires de esa manera’

A poco más de una década de haber nacido, Natalie Portman tuvo que levantar muros para protegerse a corta edad de este fenómeno. Sobre todo, “Star Wars: Episode I – The Phantom Menace” puso mucha presión durante la adolescencia porque la volvió un ícono ante el público.

Contó que las personas a su alrededor en aquel entonces se quedaron con una impresión de que era “seria y conservadores”. Pero, esta actitud no fue para la actriz más que una forma de mantenerse segura conscientemente.


“Mientras que a esa edad, tienes tu propia sexualidad y tu propio deseo, y quieres explorar cosas y quieres ser abierto. Pero no te sientes seguro, necesariamente, cuando hay hombres mayores que están interesados y piensas, ‘No, no, no, no’”, recalcó en la entrevista con Dax Shepard

Esto repercutió significativamente en la elección de personajes que hizo más cuando era joven, pues evitaba la mayor parte del tiempo las escenas de besos y amor. Además, escogía los papeles menos sexys por la preocupación sobre como la percibiría el público y la sensación de inseguridad.

En 2018, la actriz ya había tocado el tema de la sexualización que vivió en su primer filme y calificó esta práctica como “terrorismo sexual”. Contó que la primera vez que abrió emocionada un correo de un fan tuvo que leer una fantasía de violación que un hombre le había escrito. “Entendí muy rápidamente, incluso a los 13 años, que si me expresaba sexualmente, me sentiría insegura”, mencionó.

Durante la entrevista para el podcast, Portman recordó el reciente caso de la joven actriz Millie Bobby Brown, quien tiene 16 años y se vio acosada por una fan se negó a dejar de grabarla. Aun cuando ella se sentía incómoda.

“Fui a hacer compras de Navidad con mi mamá. Una chica se me acercó y me preguntó si era yo. A continuación me preguntó si podía grabarme. Le dije que no. ¿Por qué alguien querría grabar un video de mí? Porque no era de las dos juntas, sino solo de mí”, relató

Así como ellas, otras artistas del espectáculo hollywoodense se han enfrentado a la fama desde una edad temprana. Britney Spears, Miley Cirus y Lindsey Lohan son claros ejemplos de los estragos de la sexualización infantil en el espectáculo.

Las tres se vieron obligadas a enfrentar adicciones, negar su sexualidad y enfrentar la ola de declaraciones, críticas y agresiones de carácter sexual en su contra. Una carga que han tenido que llevar hasta la fecha.

Contó que sintió una gran presión luego de participar en Star Wars que la llevó a buscar papeles "menos sexys" (Captura de Pantalla: Star Wars)


El arte de los profesionales

























Dago (16) La luna negra

 

Dago es una historieta creada por Robin Wood (guionista) y Alberto Salinas (dibujante), publicada en Argentina entre 1981 y 1996 por Editorial Columba. Aunque dejó de publicarse en su país de origen tras la desaparición de Columba, continúa editándose con nuevas historias en Italia, donde es dibujada por Carlos Gómez y Joan Mundet.

En Italia se publicaron en revistas más de 1200 episodios en color de 12 paginas cada uno. Estos tomos (cada uno de unas 200 páginas) son recopilaciones de esos episodios en series completas y va en la actualidad por el tomo 64.
"En la convulsa Venecia del siglo XVI, el joven y bullicioso Cesar Renzi se ve envuelto en una oscura trama de intereses políticos y personales que lo llevan a ser traicionado por su amigo, el conde Barazutti, apuñalado literalmente por la espalda y dado por muerto. Recogido en el mar por los turcos; el nombre de su familia defenestrado en Venecia y él mismo desaparecido del todo para el mundo en qu e habría vivido, se convierte en el esclavo Dago, sobreviviendo como remero en las galeras otomanas; rumiando sus planes de venganza y aprendiendo a tratar con gentes de toda clase y condición....".

Obra completa en












Jeff Koons: Cada día me gusta menos

 

Jeff Koons ha sido en repetidas ocasiones objeto de demandas legales por violación a los derechos de autor. 

Recuerdo que de chico me fascinaba la habilidad de ciertos vendedores de globos. En una fracción de minuto, inflaban un largo tubo y con rápidos movimientos lo convertían  en un animal; de la nada aparecían diferentes formas (perros, por ejemplo) para la delicia de mis inocentes ojos de niño.
Nunca llegué a sospechar que estas formas se convertirían en el futuro en cotizadas obras de arte y se venderían por millones en las subastas de arte contemporáneo.
¡Ay de mí, siempre llegando tarde!

Por Rubén Reveco, editor

"Ballon Dog" (Orange), de Jeff Koons. Fue el primer artista en utilizar los servicios de una agencia de publicidad para promover su imagen y contratar un grupo de obreros para que le hagan sus obras.


Si bien lo detesto, qué le rescato?

Lo más revolucionario de este artista nacido en Estados Unidos es su aspecto de ejecutivo: Traje impecable, corbata que combina, bien afeitado (no como esos artistas desgreñados, sucios y malolientes) bien peinado y, seguramente, elegantemente perfumado. Muy alejado del prototipo del artista convencional y muy cercano a lo que representa: el dinero.
Eso destaco en este niño bonito que no se ensucia las manos para realizar su obra ya que tiene una legión de obreros y asistentes que trabajan para el. Reconoce no saber dibujar ni esculpir. “Soy sólo una persona de ideas, no me involucro en la producción física de mis objetos, no tengo las habilidades necesarias, así que contrato a los mejores para que lo hagan”, expresa. Típico "artista contemporáneo".

"Soy sólo una persona de ideas"

Jeff Koons se llama el nuevo payaso malabarista. Como lo expresa la crítica Avelina Lésper: "Es decir que por lo menos los payasos de las fiestas sí hacen sus perros inflables. Koons no hace, sólo “piensa”, y su aparato de marketing vende. Hasta aquí ninguna novedad dentro del sistema de creación del arte contemporáneo, si no fuera porque Koons reclama los derechos de autor de todos los perros de globos que se hagan en el mercado". 
En este arte que robar o “apropiarse” es una de las premisas estéticas, que la denostación de la autoría es uno de sus pilares retóricos, que un artista pida derechos de autor por una idea que no creó y que copió es la cima del cinismo. Pero los cínicos llegan lejos porque los cobardes no pierden la oportunidad de callarse la boca. Lo increíble es que Koons no aprende, olvidar es parte de la arrogancia. 

Juicios van juicios vienen

En 1992 el fotógrafo Art Rogers lo demandó por robarse una foto que imprimió en una postal y que Koons usó de modelo para la escultura String of Puppies, de la que hizo tres copias y vendió en 350 mil dólares cada una. El jurado dio la razón al fotógrafo y Koons tuvo que pagar. Su alegato de defensa fue un texto curatorial: afirmó que la apropiación es parte de su estética y que usó la postal para ridiculizarla.

Sus perros pueden ser vendidos en 40 millones de dólares.

Lo bello y lo bonito

Como bien lo expresa Lésper, los perros de Jeff Koons "buscan ser decoración, apegarse a los más digerido, comercializado y vendible de la estética fácil de la tienda de regalos, del objeto desechable de consumo masivo. Este objeto, de existencia efímera, está en el rubro de lo bonito y lo amplifican en dimensiones, precio y publicidad para llamarlo arte. Esta perversión de lo que significa la belleza ha creado un gran desprestigio para la palabra bello. 

Las obras contemporáneas se van a los extremos, o son abyectamente zafias y llevan a la galería desde las imágenes obscenas de la prensa amarillista, excrementos, basura y animales muertos o se lanzan a la banalidad absoluta y recrean el kitsch más inmediato, pero pasan de largo por la belleza. A esa, ni se acercan. Y estas piezas de gran tamaño, de presencia monumental ocupan en los museos, las ferias y galerías el lugar que tendría que ocupar una obra bella".

Lapidario


"Jeff Koons es el Rose Mary baby de Andy Warhol" Así definió Robert Hughes la obra y la personalidad artística de Koons, como un engendro del gran apologista del consumo y la cultura de masas.

Estas sentencias lapidarias nunca se las perdonaron a Hughes, murió con el odio del departamento de arte de New York Times y con el de miles de artistas a los que desmitificó.



Jeff Koons y Cicciolina. Casado en 1991 con la actriz porno italiana Ilona Staller (Cicciolina), ambos tuvieron un hijo. La pareja se disolvió y la madre huyó a Europa donde aún vive con el hijo de ambos a pesar de que las cortes estadounidenses hayan fallado la custodia del infante a favor de Koons.

ANEXO

Cuando estuve por primera vez en Bilbao, España, hace varios años, una visita obligada fue al Museo Guggenheim. Me impresionó la arquitectura de vanguardia desplegada en contraste con una ciudad bastante antigua.

Lo kitsch, lo vulgar y lo moderno

Su fachada parecía una nave espacial extraterrestre (suponiendo de que sean así) y me sorprendió, también, lo poco funcional que son los museos modernos cuando se tratan de exhibir obras de artes. Es fácil perderse y después de dar vueltas por diferentes pisos y galerías descubres con sorpresa de que estás en el mismo lugar. Y tienes que empezar de nuevo...
Pero son dos las cosas que recuerdo en espacial. 1) El haber estado frente de una gran tela en blanco, cuyo título era "Blanco sobre blanco" (nada para ver) y 2) a Puppy (obra de Jeff Koons), ese horrible perro hecho de flores que está a la entrada del hipermoderno museo (mejor sería no verlo).
Con los años fui comprendiendo que lo contemporáneo en el arte cada vez se parece más a lo vulgar y a lo kitsch (mal gusto) y que existe una lógica y correspondencia: Sin forma, vaciaron al arte de contenido. Lo han logrado en plenitud.