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miércoles, 16 de agosto de 2023

Consejos que debe tener en cuenta un pintor animalista

Pintura de Daniel Smith

Ser un pintor de tema animalista no es fácil (por eso existen tan pocos). Se debe tener nervios de acero y una capacidad de trabajo a toda prueba.

Por Rubén Reveco, editor

Ser pintor 

Amar, por sobre toda las cosas, el oficio de pintar. Amar el olor a la trementina y el estudio académico. Saber qué colores debe mezclar para obtener ese verde tornasolado de las plumas de un loro, por ejemplo.

Ser ecologista 

No basta con ser un pintor apasionado, se debe ser un ecologista apasionado. Elegir a la naturaleza como tema y pretender reproducirla con una técnica hiperrealista implica mucho esfuerzo, si el artista no está sustentado ideológicamente, es presumible que al poco tiempo cambie de tema, estilo y técnica. O, lo que es peor, no pinte más.

Ser paciente 

El quehacer del pintor animalista es lento y agotador. El que tenga prisa que se dedique a ser un pintor de temas abstractos, por ejemplo. 

Ser riguroso

El ideal es que el animal pintado debe ser del hábitat en el que vive el artista. Esto requiere analizar la flora con los ojos de un científico. Conocer y estudiar lo que se va a representar. En especial la fauna regional; del lugar donde le toca vivir y hacer su obra. Si pinto un puma debo tener en cuenta el lugar en que vive ese animal.

Ser modesto 

El ser pintor animalista no es nada original. Desde hace 40 mil años que existen, y siempre han sido artistas anónimos o de segundo orden. Los críticos de arte creen que no es importante lo que hacen. 
Deben ser conscientes de que no aparecerán en los libros de historia del arte.

Ser educador 

Lo que hacen es didáctico y ayuda a preservar a los animales en vías de extinción. A través del impacto que generan sus obras, crean consciencia ecológica. Más que ningún otro, un pintor animalista debe respetar la vida de sus modelos.



lunes, 14 de agosto de 2023

14 de agosto de 1566: Destrucción de estatuas religiosas

El 14 de agosto de 1566, en Flandes, grupos de protestantes, dirigidos por sus predicadores calvinistas, se dedican a destruir estatuas religiosas de las principales iglesias durante la Beeldenstorm.


Beeldenstorm en neerlandés, traducible como Tormenta de las estatuas y conocida en idioma español como Tormenta de las imágenes o Asalto a las imágenes o Furia iconoclasta, fueron los ataques y destrucción de imágenes religiosas que tuvieron lugar en Europa durante el siglo XVI.
Estos brotes iconoclastas destruyeron elementos de arte católico en las iglesias y monasterios y también en lugares públicos en acciones no oficiales y fueron realizados por parte de turbas nominalmente protestantes como parte de la Reforma Protestante.
Si bien el término neerlandés se refiere específicamente a la ola de disturbios y ataques que ocurrieron en el verano de 1566 que se propagaron rápidamente de sur al norte de los Países Bajos Españoles, brotes iconoclastas similares habían ocurrido anteriormente en otros sitios de Europa, especialmente durante la Reforma en Suiza y en el Sacro Imperio Romano Germánico en el período entre 1522 y 1566, especialmente en Zúrich (en 1523), Copenhague (1530), Münster (1534), Ginebra (1535), y Augsburgo (1537).
En Inglaterra, a partir de 1535, se retiraron imágenes en actuaciones alentadas por el gobierno y también hubo ataques espontáneos, mientras que un proceso similar tuvo lugar en Escocia a partir de 1559. En Francia a partir de 1560 hubo varios brotes como parte de las Guerras de religión francesas. (W)


La furia iconoclasta en la rebelión de Flandes

La Furia Iconoclasta de los Países Bajos, el Beeldenstorm, fue una oleada de ataques virulentos contra las propiedades de la Iglesia Católica que se extendió de agosto a octubre de 1566, en el marco de la Rebelión de las provincias neerlandesas contra la dominación hispánica. Iglesias y monasterios son despojados de todos sus objetos e imágenes sagrados —que son profanados de forma grotesca o bien destruidos con saña. ¿Por qué los iconoclastas destruyen con tanta saña las imágenes? Porque en ellas se ha objetivado la larga opresión de la Iglesia. La saña es desahogo; expresa hartazgo y odio reprimido. Pero, ¿por qué las profanan de forma tan grotesca, carnavalesca? ¿Por qué esa profanación de lo sagrado, esa ridiculización de lo serio? Porque satirizar los ritos del poder es una forma de desafiar al poder donde éste busca legitimarse: la ideología. La multitud iconoclasta ataca con su propio "arsenal simbólico" —la cultura carnavalesca— el centro mismo del poder simbólico de la Iglesia: las imágenes y los sacramentos. La Furia Iconoclasta es, en efecto, una guerra simbólica. (Fuente)



El odio iconoclasta

La destrucción de esculturas y obras de arte del Museo de Mosul ha sido una muestra más de la barbarie de los agentes del Estado Islámico que quieren borrar por donde pasan cualquier vestigio de civilización no musulmana. Los efectos de estas prácticas iconoclastas son universales desde que los vídeos de los golpes contra culturas antiquísimas son colgados en las redes sociales para que puedan ser contempladas en directo hasta el último rincón del mundo. Hemos podido ver piezas rabiosamente destruidas que datan de la época asiria, del siglo VIII a.C. (Fuente)


Manifestantes intentan derribar el monumento del general Manuel Baquedano en Plaza Italia, Chile, en el marco de las protestas sociales iniciadas en octubre de 2019.



viernes, 11 de agosto de 2023

Rayo láser (Machete educa y entretiene)

 

Un láser (del acrónimo inglés LASER, Light Amplification by Stimulated Emission of Radiation; Luz amplificada por emisión de radiación estimulada) es un dispositivo que utiliza un efecto de la mecánica cuántica, la emisión inducida o estimulada, para generar un haz de luz coherente tanto espacial como temporalmente. La coherencia espacial se corresponde con la capacidad de un haz para permanecer con un pequeño tamaño al transmitirse por el vacío en largas distancias y la coherencia temporal se relaciona con la capacidad para concentrar la emisión en un rango espectral muy estrecho.

(W)


Fuente Editorial Océano



lunes, 7 de agosto de 2023

Extraña batalla anfibia

El 20 de enero de 1795 se produjo el sorprendente hecho bélico de que una compañía de caballería de húsares franceses derrotara y capturase a una flota de barcos holandeses, británicos y austriacos, naciones con las que Francia estaba por entonces en guerra. El general francés Charles Pichegru (1761-1804) dirigió esta extraña batalla anfibia disputada en el puerto de la isla de Texel, cerca de Ámsterdam, donde la flota se hallaba inmovilizada en las heladas aguas del mar del Norte.


Caballos contra barcos

El 30 de enero de 1795 consta en los anales de la historia militar como el día en que el general francés Charles Pichegru capturó la totalidad de la flota holandesa al mando de un grupo de hombres a caballo. El surrealismo de la escena – un escuadrón de húsares cargando contra los enormes barcos – tiene una explicación sencilla: los navíos holandeses habían quedado atrapados en el hielo frente a las costas de Den Helder.

Unos días antes, la noche del 23 de enero, un grupo de húsares había sido avistado sobre el hielo, en las inmediaciones del buque holandés “Admiraal Piet Heyn”. El cirujano de a bordo describió los hechos en su diario: ”El sábado por la mañana uno de mis sirvientes me informó de que había un húsar francés apostado frente a nuestro barco. Me asomé por el ojo de buey y efectivamente, allí estaba”.

En 1834 el Baron Lahure, que participó en aquella campaña, explicó en el diario "Echo de la Frontière" que las tropas francesas habían recibido días antes noticias sobre la situación de la armada holandesa, bloqueada por el hielo cerca de Texel. “Partimos de inmediato con un escuadrón de caballería ligera – explica el Barón Lahure – y antes del amanecer tomamos posiciones entre las dunas. Cuando los barcos nos vieron, prepararon sus defensas. Enviamos una avanzadilla seguida del resto de nuestras fuerzas. En pocos minutos la flota estaba tomada”. (F)


El general francés Charles Pichegru.



domingo, 6 de agosto de 2023

Canciones que me gustan: El desierto



Ya había publicado hace unos meses una canción de Lhasa de Sela, artista que ha significado mucho en mi historial de preferencias musicales. ¿Por qué nos gusta una canción? Por ser simple y compleja a la vez.





El desierto

He venido al desierto pa’ reírme de tu amor
Que el desierto es más tierno y la espina besa mejor
He venido a ese centro de la nada pa gritar
Que tú nunca mereciste lo que tanto quise dar
Que tú nunca mereciste lo que tanto quise dar

he venido yo corriendo olvidándome de ti
Dame un beso pajarillo no te asustes colibrí
He venido encendida al desierto pa’ quemar
Porque el alma prende fuego cuando deja de amar
Porque el alma prende fuego cuando deja de amar


Hasta siempre, Lhasa de Sela

Martes triste. Hoy me enterado de la muerte prematura de una de mis cantantes favoritas, Lhasa de Sela, a los 37 años, víctima de un cáncer de mama. Estaba en la cocina cuando escuché en la radio la noticia de su muerte y me ha recorrido la tristeza todo el cuerpo. Decía el locutor que no era conocida. Y posiblemente no lo fuera en el mundo de las Paulina Rubio o compañía. Pero para quienes amamos las voces únicas, las melodías mestizas y originales, Lhasa era un valor irrepetible.
Conocí su obra en Estados Unidos, allá por el 98 o 99. Un amigo de aquella época, con quien tocaba en un grupo, me trajo un día La llorona. Me gustó mucho esa voz tan especial, su acento, sus raíces híbridas, pero recuerdo que uno de sus temas me atravesó especialmente, El desierto. Esa voz que murmura, casi rota, buf! Tremendamente sensual. Desde ese día Lhasa siempre ha estado en los fijos de mi banda sonora vital.
No puedo creer que un talento así haya desaparecido por culpa, una vez más, del maldito cáncer de mama. Tan joven aún. Esa enfermedad se ha llevado a demasiadas mujeres, conocidas y queridas también. Especialmente en nuestra comunidad. Luchar contra ella es una de mis metas vitales.
Hoy se ha llevado a una gran artista, que llevaba dos años luchando contra él. Hoy nos toca despedirla, darle las gracias por su arte, por acompañarnos en el camino de la vida. No puedo evitar llorar, mientras escucho canciones tantas veces oídas, porque me cuesta aceptar que vayamos perdiendo tanta gente buena antes de tiempo.
Gracias, Lhasa, por acompañarme en tantas tardes melancólicas, en momentos tristes, en conversaciones agradables, en momentos de seducción, mientras escribía. Gracias, mil gracias, de corazón. Tu voz única nos seguirá acompañando en el camino. Hasta siempre, grande. (F)






Dinosaurios (12) Descubre los gigantes del mundo prehistórico

 


La colección de Dinosaurios salió allá por 1993, después del boom que produjo Jurassic Park. Venía con un contenido más que interesante, en el que íbamos conociendo las distintas especies de dinosaurios, info de paleontología, y unas imágenes en 3d (monocromáticas) que se podían ver con unas gafas que incluía el primer número. Además, venían de regalo esqueletos para armar que brillaban en la oscuridad y un juego de cartas.

Originalmente, la obra sería de 52 fascículos encuadernables en 5 tomos. En el número 5 o 6 venía una especie de encuesta en el que había que calificar las secciones de la revista, y escribir sugerencias para los futuros números. Una vez hecho se enviaba por correo a la editorial, en España. El punto es que cuando estaba por terminar la colección apareció un anuncio que decía "La colección continúa", expandiendo a 26 números más la enciclopedia. Además comenzaron a ampliar información de animales prehistóricos y de temas en relación a ellos.

En fin, la colección siguió y fueron 3 tomos más los que se agregaban a los 5 originales. Por si esto fuera poco, cuando parecía que ahora sí se terminaba la colección se anuncia que otra vez se expande la colección. Así que en total fueron 104 fascículos, que conformaban 11 tomos.



Máximo Chambónez: Al trote



Historia publicada en la revista Ogú.

El nombre ya lo dice todo. Es el máximo, el más grande de los chambones. Chambón, según el diccionario significa: "persona de escasa habilidad o poco hábil en cualquier arte o facultad" y esta definición retrata de cuerpo entero a este personaje ingenuo, aunque de buenas intenciones, al cual nada le sale bien.

Máximo Chambónez fue creado por el genial Themistocles Lobos, (Themo Lobos, el padre de Mampato, Ogú, Alaraco y otros personajes inolvidables del cómic chileno). Las aventuras de Máximo han sido publicadas en diversos medios de comunicación tales como la revista Mampato durante la década del 70, el suplemento de historietas del diario La Tercera en el año 1980 y la revista Cucalón del propio Themo Lobos a comienzos de la década del 90.
Los cómics de Máximo Chambónez están ambientados en el ficticio pueblo de Piduquén, un pueblito del sur de Chile, tal vez inspirado en el río Piduco de la séptima región. Acompañan al personaje principal dos personajes secundarios de gran importancia: El abuelo de Máximo, un viejito pelado bueno para meter en líos a su nieto y el alcalde de Piduquén, un gordito chico, calvo y de bigotes, quien a menudo termina sufriendo las consecuencias de los accidentes provocados por Máximo.