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jueves, 3 de agosto de 2023

Automóvil (Machete educa y entretiene)

Un automóvil, también denominado coche, carro, auto, etc; es un vehículo motorizado con ruedas utilizado para el transporte. La mayoría de las definiciones de automóvil, hacen referencia a los vehículos que circulan principalmente por las carreteras, con capacidad de uno a ocho personas, cuentan con cuatro neumáticos y transportan principalmente a personas, antes que mercancías.

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El automóvil tiene su origen a finales del siglo XIX, cuando en el año 1885, el inventor alemán Carl Benz patentó su Benz Patent-Motorwagen. Sin embargo, estos vehículos estuvieron ampliamente disponibles durante el transcurso el siglo XX y las economías desarrolladas se volvieron dependientes de ello. Al final del siglo XX, los automóviles fueron adquiriendo varias funciones a favor de la comodidad y seguridad de los pasajeros, como el airbag, alarma antirrobo, aire acondicionado, elevalunas eléctricos, GPS, cámara y los sensores de estacionamiento, sistema de entretenimiento como el autorradio táctil, entre otros.
En la actualidad, aún la mayoría de los automóviles son propulsados por motores de combustión interna, aunque cada vez gana más mercado los automóviles híbridos y eléctricos, esto, por sus claras ventajas técnicas sobre la combustión interna y como intento de mitigación ante la producción de gases de efecto invernadero.


Fuente Editorial Océano





Quizá sea el automóvil el invento que más cambios ha tenido en su diseño.


miércoles, 2 de agosto de 2023

El hombre de la roca: Homenaje al primer sabio.


Ilustración realizada con Inteligencia Artificial.

                                                                                        

La  vida no es fácil para la tribu, los animales no se quedan quietos y hay que ir tras ellos para atraparlos. La horda pasa hambre y frío. Hay gran preocupación. En el último invierno han enfermado casi todos y a medida que los niños nacen van muriendo.
                                                                                        


Por Rubén Reveco, editor


Nuestra única esperanza es el fuego, el que nos da calor e ilumina. Las bestias que nos matan no se acercan, lo que es bueno y nos protege.
A pesar de las malas noticias, los días están dando paso a breves calores. Cuando el sol aparece con fuerza por entre las nubes salimos de la cueva a su encuentro. Es una sensación agradable sobre el cuerpo. Todos se alinean de espalda a las grandes rocas que están en la ladera de la montaña y abren sus brazos en actitud de saludo. Los sufrimientos dan paso a la alegría y los problemas desaparecen rápidamente. Luego los hombres, las mujeres y los niños giran y abrazan la roca caliente. De las ropas mojadas sale un vapor que provoca un curioso efecto sobre el grupo.
En lo alto de un promontorio hay un hombre que observa. Se lo respeta porque hace un tiempo descubrió que el calor del Sol era similar al calor del fuego. “El Sol -dijo- debe ser una gran llama”. Hace un tiempo, también, descubrió que en los días de mucho calor el pasto seco arde y provoca grandes incendios. Entonces robamos el fuego con alguna rama y lo llevamos hasta el interior de la cueva. Pero la vida de esa llama es corta e imposible de mantener por mucho tiempo ya que la lluvia la mata.
Lo que intenta el hombre de la roca es algo diferente. Después de descubrir que el origen del fuego en el césped nada tiene  que ver con los rayos ni con las erupciones de los volcanes, dejó pasar varios días de intenso calor y reunió hierba de la más seca posible, plumas de pájaros, pelos y todo lo que pudiese servir para su misterioso propósito. Una vez reunido el material, los ubicó sobre una roca y se dispuso a esperar sentado a su lado. Ese día esperó por diez horas sin resultados. La tribu no comprendía qué intentaba hacer. Lo que al comienzo era mera curiosidad, con el correr de los días se transformó en indiferencia. Él, seguía esperando. No se lo obligaba a ser parte del grupo de caza, pero pasado un tiempo el malestar se hizo oír y la indiferencia se transformó en fastidio. Aún así, continuaba ahí, mirando por horas su montículo de hierbas secas. ¿Habrá enloquecido? se preguntaban.
Cierto día la temperatura fue muy alta. El sabio de la tribu subió una vez más a lo alto de la roca con su tierno tesoro entre sus manos. Lo acomodó de tal modo que los rayos solares penetraran y llegaran al corazón mismo del pequeño nido. Así lo había  estado haciéndolo por mucho tiempo. Demostrando que en él latía el germen de la perseverancia, característica importante de los que vendrían en el futuro a reemplazarlo.
Seguía esperando y ya nadie le prestaba atención. Quizá fue el contraste del silencio de la tribu y el gutural ruido lo que hizo sorprender a todos. El hombre de la roca gritaba dando saltos. Se acercaron asombrados a ver qué sucedía. Por entre el pasto seco emergía lentamente un fino hilo de humo blanco ¿Cómo había sucedido? Después de unos segundos pasó lo mejor: aparecieron pequeñas llamas que bailaban al compás de la algarabía de todos. Y si bien, faltaban muchos milenios para que el baile se inventara, lo que sucedió ese día fue lo más parecido a una fiesta. La primera fiesta de la Era del Fuego.


Ilustración realizada con Inteligencia Artificial.




Otro que no conocía: Blas Olleros y Quintana


"El Baño Persa" de Blas Olleros Quintana. 
¿Qué morboso encanto producía en el siglo XIX el tema del harén y por qué mostraba a cautivas blancas posando felices como esclavas sexuales?

Blas Olleros y Quintana fue un artista prolífico, experto en varios estilos, desde la pintura de género hasta el paisaje y el arte marino. Sus pinturas aparecen regularmente en subastas, pero poco se sabe de él, aparte del hecho de que se mudó a Florencia, Italia, al principio de su carrera y pasó el resto de su vida allí.

Nació en Piedrahita, en la provincia de Ávila en el centro-oeste de España en 1851. En 1874, el Ayuntamiento de Ávila concedió una beca a Olleros para que pudiera continuar su formación artística en Roma. En su primer año en Roma, completó la obra Nerón En un Jardin Recitando Rodeado de su Corte. Después de completar sus estudios, se mudó a París durante tres años. Durante este período, conoció al retratista y pintor de género español, Palmaroli, quien influyó en la obra de Olleros.

En 1881 regresa a Roma donde conoce al pintor español Agustín Salinas y ambos se hacen grandes amigos. Durante gran parte de la década de 1880, Olleros residió en Nápoles, donde fue conocido como “Il Improvvisatore” (El improvisador). Adoptó Italia como su nueva patria, permaneciendo allí durante la mayor parte de su vida adulta.

En 1883 vendió dos obras, Una Pompeyana ("Una mujer de Pompeya") y Una Marina ("Paisaje marino"), a través de Hernández en Madrid, una galería comercial especializada en la venta de acuarelas. Después de eso, su obra se vendió principalmente a través de Hernández, aunque algunas obras también se vendieron a través de comerciantes extranjeros, en particular agentes alemanes y franceses.

Su temática fue variada e incluyó paisajes, marinas, figuras, género y escenas históricas. Gran parte de su trabajo se centró en el paisaje napolitano, especialmente en las escenas del puerto. Trabajó en óleo y acuarela y típicamente firmaba sus obras "Blas Olleros". Su pintura más conocida es Harem Scene y ha sido reproducida en muchos textos.

En sus últimos años, residió en Florencia y murió allí en 1919.









Ver también:



Los Hombres Rana

 

Themo Lobos fue un grande. Era cosa que tomara la punta del ovillo y con muy poco era capaz de desarrollar una magnífica e ingeniosa historia.







Historia publicada en la revista Mampato N° 51 - 1969


martes, 1 de agosto de 2023

Revista Mampato N°100


El 30 de octubre de 1968 salió a la venta el primer número de la revista Mampato, fundada y dirigida por el dibujante y pintor Eduardo Armstrong, con el propósito de educar y entretener a los niños y niñas de Chile. La publicación revolucionó los quioscos con una incomparable mezcla de historietas y entretención, temas sobre ciencias, arte, historia y naturaleza, reportajes, juegos, manualidades, música y concursos; transformándose en un ícono para toda una generación de lectores.




Para cualquier editorial publicar el número 100 es un desafío y un orgullo especial. El 15 de diciembre de 1971, la editorial Lord Cochrane puso a la venta el N°100 de la revista Mampato. Entre sus historietas -una de las mejores- recomiendo la de Máximo Chambónez, de Themo Lobos. Además de un capítulo más de Tunga y Dan Cooper. Quizá el mejor año de la revista...