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domingo, 6 de agosto de 2023

Canciones que me gustan: El desierto



Ya había publicado hace unos meses una canción de Lhasa de Sela, artista que ha significado mucho en mi historial de preferencias musicales. ¿Por qué nos gusta una canción? Por ser simple y compleja a la vez.





El desierto

He venido al desierto pa’ reírme de tu amor
Que el desierto es más tierno y la espina besa mejor
He venido a ese centro de la nada pa gritar
Que tú nunca mereciste lo que tanto quise dar
Que tú nunca mereciste lo que tanto quise dar

he venido yo corriendo olvidándome de ti
Dame un beso pajarillo no te asustes colibrí
He venido encendida al desierto pa’ quemar
Porque el alma prende fuego cuando deja de amar
Porque el alma prende fuego cuando deja de amar


Hasta siempre, Lhasa de Sela

Martes triste. Hoy me enterado de la muerte prematura de una de mis cantantes favoritas, Lhasa de Sela, a los 37 años, víctima de un cáncer de mama. Estaba en la cocina cuando escuché en la radio la noticia de su muerte y me ha recorrido la tristeza todo el cuerpo. Decía el locutor que no era conocida. Y posiblemente no lo fuera en el mundo de las Paulina Rubio o compañía. Pero para quienes amamos las voces únicas, las melodías mestizas y originales, Lhasa era un valor irrepetible.
Conocí su obra en Estados Unidos, allá por el 98 o 99. Un amigo de aquella época, con quien tocaba en un grupo, me trajo un día La llorona. Me gustó mucho esa voz tan especial, su acento, sus raíces híbridas, pero recuerdo que uno de sus temas me atravesó especialmente, El desierto. Esa voz que murmura, casi rota, buf! Tremendamente sensual. Desde ese día Lhasa siempre ha estado en los fijos de mi banda sonora vital.
No puedo creer que un talento así haya desaparecido por culpa, una vez más, del maldito cáncer de mama. Tan joven aún. Esa enfermedad se ha llevado a demasiadas mujeres, conocidas y queridas también. Especialmente en nuestra comunidad. Luchar contra ella es una de mis metas vitales.
Hoy se ha llevado a una gran artista, que llevaba dos años luchando contra él. Hoy nos toca despedirla, darle las gracias por su arte, por acompañarnos en el camino de la vida. No puedo evitar llorar, mientras escucho canciones tantas veces oídas, porque me cuesta aceptar que vayamos perdiendo tanta gente buena antes de tiempo.
Gracias, Lhasa, por acompañarme en tantas tardes melancólicas, en momentos tristes, en conversaciones agradables, en momentos de seducción, mientras escribía. Gracias, mil gracias, de corazón. Tu voz única nos seguirá acompañando en el camino. Hasta siempre, grande. (F)






Dinosaurios (12) Descubre los gigantes del mundo prehistórico

 


La colección de Dinosaurios salió allá por 1993, después del boom que produjo Jurassic Park. Venía con un contenido más que interesante, en el que íbamos conociendo las distintas especies de dinosaurios, info de paleontología, y unas imágenes en 3d (monocromáticas) que se podían ver con unas gafas que incluía el primer número. Además, venían de regalo esqueletos para armar que brillaban en la oscuridad y un juego de cartas.

Originalmente, la obra sería de 52 fascículos encuadernables en 5 tomos. En el número 5 o 6 venía una especie de encuesta en el que había que calificar las secciones de la revista, y escribir sugerencias para los futuros números. Una vez hecho se enviaba por correo a la editorial, en España. El punto es que cuando estaba por terminar la colección apareció un anuncio que decía "La colección continúa", expandiendo a 26 números más la enciclopedia. Además comenzaron a ampliar información de animales prehistóricos y de temas en relación a ellos.

En fin, la colección siguió y fueron 3 tomos más los que se agregaban a los 5 originales. Por si esto fuera poco, cuando parecía que ahora sí se terminaba la colección se anuncia que otra vez se expande la colección. Así que en total fueron 104 fascículos, que conformaban 11 tomos.



Máximo Chambónez: Al trote



Historia publicada en la revista Ogú.

El nombre ya lo dice todo. Es el máximo, el más grande de los chambones. Chambón, según el diccionario significa: "persona de escasa habilidad o poco hábil en cualquier arte o facultad" y esta definición retrata de cuerpo entero a este personaje ingenuo, aunque de buenas intenciones, al cual nada le sale bien.

Máximo Chambónez fue creado por el genial Themistocles Lobos, (Themo Lobos, el padre de Mampato, Ogú, Alaraco y otros personajes inolvidables del cómic chileno). Las aventuras de Máximo han sido publicadas en diversos medios de comunicación tales como la revista Mampato durante la década del 70, el suplemento de historietas del diario La Tercera en el año 1980 y la revista Cucalón del propio Themo Lobos a comienzos de la década del 90.
Los cómics de Máximo Chambónez están ambientados en el ficticio pueblo de Piduquén, un pueblito del sur de Chile, tal vez inspirado en el río Piduco de la séptima región. Acompañan al personaje principal dos personajes secundarios de gran importancia: El abuelo de Máximo, un viejito pelado bueno para meter en líos a su nieto y el alcalde de Piduquén, un gordito chico, calvo y de bigotes, quien a menudo termina sufriendo las consecuencias de los accidentes provocados por Máximo.



Howard Terpning: El arte de la tierra

 





Howard Terpning (5 de noviembre 1927) es un pintor e ilustrador norteamericano muy conocido por sus pinturas de los pueblos originarios de los Estados Unidos.


Howard Terpning nació en Oak Park, Illinois. Su madre era una decoradora de interiores y su padre trabajaba para el ferrocarril. Se crió en el Medio Oeste de Iowa, Missouri y Texas, así como Illinois. De niño le gustaba dibujar y a los siete años supo que quería ser artista. A los 15 años quedó fascinado con los nativos del Oeste amerixcano. Cuando cumplió 17 años, se alistó en la Infantería de Marina y sirvió desde 1945 hasta 1946. Después de salir de la Infantería de Marina se matriculó en la Academia de Bellas Artes de Chicago en su programa de arte comercial. Para avanzar en su estudio asistió a la Academia Americana de Arte de Chicago durante seis meses, donde perfeccionó sus habilidades de dibujo y pintura realista.

Autorretrato




En 1955, se trasladó a un estudio de Milwaukee, donde permaneció durante tres años antes de mudarse a Nueva York, donde fue contratado por un gran estudio de Chicago. 
Para 1962, estaba trabajando como artista independiente utilizando un agente para facilitar la parte comercial de su oficio. Como resultado Terpning fue capaz de trabajar desde su casa. Durante sus 25 años como ilustrador creó portadas de revistas, ilustraciones de la historia para publicaciones como Reader 's Digest, Time y Newsweek, entre otros.




En 1967, en medio de su carrera artística, Terpning viajó a Vietnam, invitado por la Infantería de Marina para documentar la guerra. Vivió con los infantes de marina durante un mes. De la experiencia, Terpning declaró que estaba "profundamente cambiado". A su regreso a casa, creó seis pinturas que están ahora en el Museo Nacional del Cuerpo de Marines.


Sin embargo, Terpning es conocido en el mundo entero por ser el artista que más se ha dedicado a representar a los pueblos originarios de Norteamérica. En esta página, algunas de sus maravillosas obras.