
"Ofelia", de John Everett Millais. Óleo sobre lienzo, Tate Gallery, Londres.
No es la primera vez que las artes se nutren entre sí. Han surgido maravillosas pinturas a partir de textos literarios, de la misma manera, han nacido canciones inolvidables inspiradas en mitos y leyendas del pasado. Pero será Ofelia la más significativa. La muerte de una adolescente pura, enamorada, inocente, bella pero trágica (al borde de la locura) reúne todos los ingredientes para hacer de este fragmento de Hamlet, de William Shakespeare, uno de los más célebres del arte universal.
OFELIA, trágica belleza
Con Ofelia pasa algo especial. Un personaje literario adquiere forma física en una pintura, movimiento en el teatro y en el cine y sonido en una canción.
"Y así, restituida a la absoluta integridad de su belleza moral y corporal, Ofelia es más bella y más pura que fue antes, porque ya no es un sueño creado por la fantasía, sino una realidad viviente, un ser de carne y hueso, con funciones y órganos que para nada obstan a la sublime realidad de su pureza, a la sublime idealidad de su belleza". (Eugenio María de Hostos) "El primer amor, el amor único, es la forma primera de la felicidad, quizá la única: forma vaga, impalpable, fugitiva, como Ofelia. Como Ofelia, momentánea en la vida, eterna en la memoria de la fantasía y del corazón. Como Ofelia, una súplica en vida, un remordimiento en muerte. Como Ofelia, espuma que se desvanece en el torrente. Como Ofelia, un cielo que se ofrece y se desdeña. Nunca ha producido el arte una creación más pura, ni divinizado una realidad más humana, ni concebido una verdad más esplendente". (Eugenio María de Hostos). Pero no bastó con la tragedia de Shakespeare ni con los poetas que le cantaron odas para convertir a Ofelia en una mujer corpórea. Debió aparecer John Millais y pintar entre 1851-52 su célebre obra. Pero, además, tendríamos que esperar hasta 1996 para que una simple canción reviviera (a su manera) la historia que no es una historia pero que vale la pena creer que es. Ya que se puede morir por amor y que el amor puede enloquecer a las personas. Pero que -finalmente- la belleza (que inmortaliza) puede redimir a los amantes.