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martes, 4 de julio de 2023

Zhong Yang Huang: El arte del siglo XXI


                                                                              
Zhong Yang Huang nació en 1949 en Guangzhou, China. Desde la edad de cuatro años, sus padres le animaron a dibujar y pintar. A la edad de ocho años, Yang comenzó la capacitación formal en la pintura tradicional china y la caligrafía.
Varias de las pinturas que muestro hoy tiene los componentes típicos del impresionismo francés de fines del siglo XIX. Las figuras casi se mimetizan con el paisaje y, por momento, los reflejos de luz pasan a ser un objeto más del denso bosque que los contiene.
                                                                              









4 de julio de 1054: Supernova


El 4 de julio de 1054, los aborígenes americanos, los árabes, los chinos y los japoneses dejan registros de que observaron una supernova. Durante 22 meses permanece tan brillante que puede verse de día. Los restos formarán la nebulosa del Cangrejo.


Una supernova (del latín nova, «nueva») es una explosión estelar que puede manifestarse de forma muy notable en el espacio, incluso a simple vista, en lugares de la esfera celeste donde antes no se había detectado nada en particular. Por esta razón, a eventos de esta naturaleza se los llamó inicialmente stellae novae («estrellas nuevas») o simplemente novae. Con el tiempo se hizo la distinción entre fenómenos aparentemente similares pero de luminosidad intrínseca muy diferente; los menos luminosos continuaron llamándose novae (novas), en tanto que el término supernova fue acuñado por Walter Baade y Fritz Zwicky en 1931 para denominar a los más luminosos agregándoles el prefijo «super-».

Este evento astronómico ocurre durante las últimas etapas evolutivas de una estrella masiva o cuando una enana blanca se desencadena en una fusión nuclear descontrolada. El objeto original, llamado progenitor, se colapsa en una estrella de neutrones o un agujero negro, o se destruye por completo.

El término más arcaico fue utilizado desde la antigüedad para indicar la explosión de una estrella súper gigante roja en sus capas externas, las cuales producen una luminosidad que puede aumentar 100 000 veces su brillo original. Esta luminosidad dura unos pocos días y, en ocasiones, puede ser observada a simple vista desde la Tierra. Al ver un nuevo resplandor en el cielo, los seres humanos creían que había aparecido una nueva estrella. Al año siguiente de la muerte de Fritz Zwicky, en agosto de 1975, apareció una nova que pudo ser observada a simple vista desde la Tierra, durante algunos días. Esta nova surgió de la explosión de una gigante roja. (W)



La noche de hace un milenio en la que vimos una supernova

FUENTE

Varias civilizaciones fueron testigos de la aparición de una nueva estrella en el cielo. Cada una de ellas le dio distintas interpretaciones, pero no fue hasta casi mil años después cuando realmente se supo lo que sucedió aquella noche del 4 al 5 de julio de 1054.

Parte de la talla en piedra que realizaron los indios Anasazi donde representaron la estrella invitada que apareció en el cielo

A. MarentesParte de la talla en piedra que realizaron los indios Anasazi donde representaron la estrella invitada que apareció en el cielo

“El quinto ángel sonó la trompeta y vi una estrella que caía desde el cielo hasta la Tierra y le fue dada la llave del pozo del abismo; y abrió el pozo del abismo, y subió del pozo fuego, y humo como el humo de un gran horno, y se oscureció el Sol y el aire a causa del humo del pozo” (Apocalipsis 9.1.2)

La historia de los indios Anasazi

Los indios Anasazi, instalados en zonas situadas al centro-oeste de los Estados Unidos también vieron nacer un fuego en el cielo en un lugar donde los días precedentes tan sólo había un cielo negro plagado de estrellas poco brillantes.

El brillo de esa nueva estrella podía verse incluso de día, del mismo modo que la Luna en ocasiones es visible de día. Y precisamente por la representación en tallas realizadas por los Anasazi de posición de la Luna, fase y algunos asterismos podemos datar la aparición de esta estrella invitada en la noche del 4 al 5 de julio del año 1054.

La historia del rey García Sánchez III

En ese mismo año de 1054, el rey García Sánchez III, llamado el de Nájera, visitó la iglesia que se estaba construyendo en el monasterio de Leyre, en Navarra. Tras la visita, partió de madrugada hacia la capital de su reino para preparar la batalla contra su hermano Fernando. Llegando a Navarra, uno de sus hombres vio en el cielo una luminaria nunca antes vista en la dirección del monasterio, tomándola por una señal.

El sabio Ezra, encabezando a los astrólogos árabes de Tudela, anunció que esa nueva estrella que brillaba junto al cuerno derecho de la constelación del Toro no era sino una señal que vaticinaba una victoria total frente a su hermano.

A los dos meses, el rey García Sánchez III moría en Atapuerca a manos de su hermano Fernando, a quien sus astrólogos también le habían pronosticado la victoria en esa batalla.

La nueva estrella

La nueva estrella estuvo visible en los cielos durante un año. Su luminosidad fue bajando hasta convertirse en algo invisible para el ojo desnudo, pero no para nuestros telescopios. Si hoy apuntamos un telescopio hacia el lugar en el que apareció esta nueva estrella se aprecia un objeto difuso, deshilachado. Un objeto al que Charles Messier lo catalogó como Messier 1 en su archivo de objetos que se podrían confundir con cometas.

Imagen actual captada por el Hubble de la zona donde los Anasazi y los astrólogos de García Sánchez III vieron la luminaria en el año 1054.

Hoy sabemos, casi mil años después, que lo que se vio en el cielo la noche del 4 al 5 de julio de 1054 fue una supernova. El evento liberó en unas semanas tanta energía como la que emitirá el Sol en sus 10.000 millones de vida. El objeto está situado a 7.000 años luz y los gases que lo componen se expanden a 1.400 Km/s. Y algo más curioso: en su centro se capta la señal de una estrella de neutrones que gira sobre sí misma 33 veces cada segundo.


Tuvo que pasar mucho tiempo para que interpretar la realidad de esa “estrella invitada” que observaron los indios Anasazi y esa “señal” que apreciaron en el cielo los astrólogos de García Sánchez III y Fernando. Ni más ni menos que una supernova cuya luz nos llegó la madrugada del 5 de julio del año 1054... aunque estalló sobre el año 6000 aC


lunes, 3 de julio de 2023

Philippe Faraut, escultor



Philippe Faraut es un escultor francés. Sus obras capturan las emociones de las personas como si estuvieran bajo algún tipo de hechizo. Sin duda, te darás cuenta cómo la arcilla puede cobrar vida.



Philippe Faraut nació y creció en Francia, pero viajó por todo el mundo. El gran viajero visitó Europa, Asia y África. Al conocer culturas de diferentes países, posteriormente reflejó sus impresiones en las fantásticas esculturas de mármol, arcilla y bronce.
Algunas esculturas están ejecutadas de manera más detallada que las demás, unas transfieren emociones complicadas y otras más simples. Pero cada escultura de Philippe Faraut lleva consigo un fuerte mensaje significativo y crea un ambiente especial.
Philippe Faraut creó una multitud de obras originales entre las cuales hay pequeñas esculturas de porcelana y las estatuas que tienen la misma estatura que el ser humano. La creación de esculturas es un trabajo complicado y duro, pero sobre todo fascina la precisión con la que el maestro consigue transmitir las verdaderas y vivas emociones en los rostros de sus modelos.




Kenn Brown: la Tierra sin humanos

Las pinturas de Kenn Brown son terribles y fascinantes.  
                
                                                                              
Yo no soy partidario de cultivar los futuros apocalípticos. Quizá sea un tonto optimista que cree que la humanidad ha ido cambiando para bien. En 30 ó 40 años han pasado algunas cosas buenas que habría que considerar: Cuando yo era joven no existía ninguna preocupación por el medio ambiente y si una fábrica contaminaba, escuchaba a mi madre que decía: “es el precio del progreso”. El hombre reinaba sobre los animales sin piedad y los ecologistas casi no existían. Sólo Jacques Yves Cousteau documentaba en solitario el mundo submarino e inculcaba la necesidad de respetar a los demás animales porque también eran seres vivos y compartíamos con ellos este maravilloso planeta llamado Tierra.
                                                                              


Por Rubén Reveco, editor



"Futuro imperfecto"            

Tampoco se hablaba sobre los derechos de los niños, ni nadie se preocupaba de la violencia hacia la mujer. Los derechos humanos seguían en pañales y había más preocupación en violarlos que en respetarlos.
Ahora todo esto es diferente. Al menos hay una aparente preocupación entre las relaciones de humanos y animales. Estamos -por ejemplo- llenos de defensores del pueblo y en todo el mundo se levantan voces condenatorias contra las guerras y el terrorismo, sea cual sea su naturaleza.


Claro que no basta. Tampoco garantiza un futuro sin guerras, ni menos la amenaza de un flagelo nuclear. Pero de haberlo, en el futuro próximo o lejano no me imagino a este planeta sin vida. Algo o alguien quedarán para contarlo.
En 2011 estuvo de moda una serie en la televisión llamada “El mundo sin humanos”, que pormenorizaba la triste realidad del planeta Tierra sin los reyes de la creación. O sea, nosotros.


Es por esto que me han llamado la atención las pinturas de Kenn Brown, inspiradas en el libro “The World Without Us”, de Alan Weisman. Es una idea seductora para escritores e ilustradores. Representar el futuro de la Tierra en el post-humano y la lenta decadencia y el proceso inexorable del tiempo en el entorno urbanístico.

Kenn Brown, para Mondolithic Estudios, ha desarrollado una impresionante  obra inspirada en el libro de Alan Weisman, que ilustra esta terrible y fascinante mundo post-apocalíptico.

El libro

"The World Without Us" es un curioso viaje hacia un mundo sin seres humanos. Alan Weisman es el creador de este interesante libro que trata de descubrirnos que actitudes tendría la Naturaleza actual en el hipotético caso que el hombre desapareciera de repente de la faz de la Tierra. Un libro que lejos de ser alarmista trata de poner a la Naturaleza frente a un nuevo reto: volver a colonizar su mundo.
Un escrito que tiene menos de alarmista y más de estudio antropológico, a pesar que últimamente se lleva más lo primero. No es que esté en contra de Al Gore (me gustó mucho su documental) pero su alarmismo (demostrado por especialistas en algunos trozos de la cinta) es lo que más llama la atención, unido al hecho que haya sido impulsado por un candidato a presidente de los EE.UU. Hecho que además le ha hecho ganar un Oscar y un premio Novel, el alarmismo (tal como siempre nos indicó Michael Moore) funciona.
El caso es que el libro cuenta como la Naturaleza con el paso del tiempo sería capaz de sortear los problemas causados por el ser humano: el asfalto se agrietaría sin sal, el sub-suelo se inundaría al romperse las cañerías, los edificios arderían al quemarse antenas o papeles sin control, los animales domésticos o se tornarían salvajes o se extinguirían, las malas hierbas tomarían los edificios que acabarían siendo arrasados por fuegos y heladas,… Una explicación que se centra tanto en ficción como en estudios biológicos.
El problema es que el ser Humano no va desaparecer así tan fácilmente, por lo que ahora la pregunta es: ¿el Mundo puede hoy por hoy sobrevivir solo o nos necesita?

El ajedrez (Machete educa y entretiene)


                                                                                         

El ajedrez es un juego de tablero entre dos contrincantes en el que cada uno dispone al inicio de 16 piezas móviles que se colocan sobre un tablero,​ dividido en 64 casillas o escaques. En su versión de competición, está considerado como un deporte, aunque en la actualidad tiene claramente una dimensión social,​ educativa​ y terapéutica.

(W)

                                                                                        


Fuente Editorial Océano