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miércoles, 30 de agosto de 2023

Los septenios: Tu vida cambia cada siete años

El planteamiento de Antroposofía es una cosmovisión espiritual del ser humano, con áreas de aplicación en la educación, en la medicina, en la arquitectura, las artes, entre otras. Particularmente, dentro de su cosmovisión del ser humano y su desarrollo espiritual, Rudolf Steiner estableció los septenios, que es el estudio biográfico de las personas cada 7 años, y el estudio del temperamento. Steiner enuncia que el desarrollo puede verse tripartitamente, hablando de maduración física, maduración anímica y maduración espiritual.

Esto quiere decir que en los primeros 3 septenios (de 0 a 7 años, de 7 a 14 y de 14 a 21) lo que prima es la consolidación del cuerpo físico de la persona, y la temática central es el conocer la vida en la cual encarnamos. Luego, con nuestros órganos y cuerpo ya consolidados, comienza el desarrollo anímico, entre los 21 y 42 años. Lo que prima en esta etapa es la aceptación de la vida y trabajar en lo que uno vino a aportar a este mundo. Finalmente, entre los 42 y los 63 (y en adelante) encontramos el periodo del desarrollo espiritual, donde comienza la recapitulación de la vida, donde el alma se pone en servicio del Yo, para que él pueda expresarse, junto a las virtudes de la humildad, la aceptación y el amor.



En resumen, la Antroposofía nos plantea un camino evolutivo de nuestro desarrollo humano, dividiendo nuestra estadía en el mundo en tres etapas: encarnar y desarrollar nuestro vehículo en el mundo que es nuestra corporalidad; luego, aceptar nuestra realidad y aportar al mundo lo que vinimos a entregar; para finalmente, poder expresar nuestro espíritu y sus cualidades en el mundo. A continuación los invito a descubrir las principales características de cada uno de estas etapas que duran siete años, y así poder situarnos en la que nos corresponde y nutrirnos conscientemente de ellas.


Primer Septenio: 1 a 7 años

En este septenio nace el cuerpo físico del bebé, siendo muy importante la gestación de este mismo, ya que las enfermedades que existan en este septenio se deberán en gran medida como repercusión a cómo fue el embarazo de la madre. Es fundamental también dos procesos que ocurren alrededor de los 3 meses: primero es el desarrollo psicomotor del niño, y segundo, las enfermedades que pueden entenderse como una guerra de vida y muerte: es común que los niños tengan altas fiebres, ya que a través de esto el niño transforma sustancias de la madre en sustancias propias. La antroposofía plantea que mientras más fiebre tenga el infante cuando chico, más probabilidades de no padecer enfermedades autoinmunes cuando grande. Continuando con el desarrollo psicomotor, es fundamental también el momento en que comienza a caminar erguido, ya que es una manifestación de la individualidad del niño, de su yo individual. El órgano que prima en este septenio es el sistema nervioso, ya que a través de él va desarrollando las habilidades perceptivas, tanto con la imitación, el tacto, el movimiento, el equilibrio. Para poder fomentar esto es fundamental instar el juego con el niño. Otro elemento fundamental es el dar calor, ya que este posee una doble funcionalidad: primero, en el nivel físico esto se vivencia como protección, y en un nivel anímico esto se vive de tal manera que el niño siente que es importante para el adulto, lo que va otorgándole confianza en el medio externo, que finalmente conlleva a poseer un buen nivel de autoconfianza. Finalmente, la antroposofía plantea que es fundamental que el infante vivencie su realidad según esta frase: “El mundo es bueno”, donde pueda explorar, jugar y vivenciar de manera positiva y confiable el mundo que lo rodea.


Segundo Septenio: 7 a 14 años

Alrededor de los 6 años el niño comienza a perder sus dientes de leche: esto nos indica el comienzo de cambio de septenio y que el sistema nervioso del niño ya está desarrollado y listo para comenzar la escolaridad. En este septenio se comienza a forjar el temperamento, el cual puede ser colérico (fuego), sanguíneo (aire), melancólico (tierra), o flemático (agua)…. ¿se acuerdan que lo hemos mencionado alguna vez? . Cada temperamento tiene rasgos de comportamiento determinado, una forma de vincularse con el mundo, de vivenciar las experiencias, entre muchas otras cualidades. Otro aspecto fundamental de este septenio es la habilidad o posibilidad de comenzar a adquirir hábitos, que abarcan más que dormir, comer o trabajar, sino que pueden ser hábitos de respeto, de no criticar, de comprender y saber perdonar, entre otros. Es fundamental entonces poder fomentar y cultivar estos hábitos, tanto por parte de los padres como de los profesores. Alrededor de los 9 años comienzan lo que se denomina los sentimientos del yo, lo que abre al niño hacia un mundo de polaridades a partir del sentir: sentir simpatía y antipatía, sentir el yo afuera y el yo adentro y de esta manera comenzar a experimentar sentimientos. Esto puede diferenciarse claramente con los niños más pequeños, donde todo es de todos: aquí comienzan los límites de la polaridad. Finalmente es muy posible que haya una búsqueda espiritual, donde busque religiones para buscar esa conexión, ese poder religar con lo que antes de encarnar estuvo unido.


Tercer Septenio: 14 a 21 años

En este septenio la antroposofía plantea que a partir de la menarquia y la primera polución, hay una diferenciación entre niños y niñas en su comportamiento: ellas, las niñas, se ponen introvertidas, mientras que ellos comienzan en una etapa de rebeldía. Recordemos también que Steiner es del año 1900, por lo que hemos pasado por bastantes cambios socioculturales que pueden marcar una diferencia hoy en día, pero en rigor ese es el planteamiento descrito por la antroposofía. En esta etapa hay un énfasis en el pensar para poder conocer el mundo: antes el niño solo hacía registros, mas ahora lo procesa y lo debate más activamente. También comienzan a buscar conscientemente a los amigos que quieren tener, estableciendo relaciones kármicas importantes. Que los jóvenes posean una aproximación a la música también es muy común en este ciclo, ya que lo hacen como una manera de religar con la espiritualidad de forma más sutil. Un evento gatillante y fundamental es que a los 18 años y medio ocurre el primer nodo lunar: estos son estancias cósmicas donde el sol, la luna y la tierra están en la misma ubicación que cuando nacimos. Este nodo nos trae un cuestionamiento de “¿qué vine hacer en esta vida?”. Esta inquietud podría explicar la gran taza de disidencia de estudiantes universitarios de primer año de esta edad, que entran en una carrera sin tener claro que quieren hacer, cambiándose de elección hacia una más acorde con su vocación.


Cuarto Septenio. 21 a 28 años

Este es un septenio de experimentación: de tener experiencias variadas, tanto como diferentes viajes hasta diferentes trabajos. Hay una búsqueda de validación a través de los amigos y de la carrera. Se hace énfasis en la calma interior, donde, a través de ella, vamos a ir adueñándonos de los espacios que habitamos. Esto quiere decir, que a través de un proceso de estabilización, vamos a poder amoldarnos a los límites que vamos a ir conociendo en este mundo que se abre, ya fuera de la escolaridad y de lo conocido. A los 28 años comienza una crisis de los talentos, que es cuando cesa la inspiración y comienza la transpiración. Esto quiere decir que los eventos que antes universalmente se iban dando fácilmente, dejan de fluir, siendo necesario más esfuerzo de parte de uno para lograr los objetivos. Recordemos que los tres septenios anteriores eran los septenios corporales, donde estábamos más protegidos y acompañados por la divinidad, mientras nuestra corporalidad se iba desarrollando. En cambio en el cuarto septenio ya comenzamos los septenios anímicos, donde es momento de hacerse cargo de la vida con lo forjado anteriormente, a empoderarnos a partir de nuestro propio mérito y esfuerzo, ya que ahora dependemos solamente de nosotros mismos, como si fuera un empujón del universo hacia la adultez. Es un buen momento para plantearnos el cómo vivenciamos al mundo y cómo nos vivenciamos a nosotros mismos, siguiendo el planteamiento anterior de ir en un camino hacia la adultez y hacia el hacerse cargo.


Quinto Septenio. 28 a 35 años

En este septenio se sitúa lo que se denomina el lugar kármico: es el situarse en el lugar exacto donde uno realiza aquello que vino a hacer, conjunto a las personas con las que tenemos que llevarlo a cabo. Se puede apreciar que este ciclo está en la mitad de los septenios del cuerpo y del espíritu, lo cual produce una vivencia de Aquí Estoy Yo: se sitúa el ego terrenal en la tierra y comienza una nostalgia por lo no vivido, pero al mismo tiempo una apertura hacia la espiritualidad. Como se sitúa el ego terrenal en la mitad del desarrollo corporal y espiritual, es muy difícil tratar adicciones después de los 33 años. Esto es porque comienzan nuevas etapas en el desarrollo del ser humano, donde se destaca la organización que tiene él en el mundo actual: es así como la adicción forma a ser entonces parte de esta organización del yo terrenal de la persona, siendo muy difícil de rehabilitar.



Sexto Septenio: 35 a 42 años

Este septenio nos trae el segundo nodo lunar, el cual llega a los 37 años. Esta vez nos hace cuestionarnos si estamos haciendo lo que tenemos que hacer en esta vida: despierta, o nos remueve, el concepto de autenticidad, que es el poder reconocer que hay problemas, que no somos perfectos; nos permite asumir lo que está pasando alrededor de nosotros y poder hacernos cargo de ello. En este periodo se vivencia frecuentemente el perdón hacia los padres, y paralelo a estas vivencias comienza también el decaimiento del cuerpo físico. La tarea fundamental es que nuestra alma no decaiga con el cuerpo, sino empoderarnos con este proceso, de tal manera que lo tomemos como una oportunidad: mi cuerpo decae, pero mi alma aflora, preparándonos para el siguiente ciclo de septenios, el ciclo espiritual.

Séptimo Septenio: 42 a 49 años

Aquí comienza el desarrollo de los septenios espirituales, lo que nos trae fundamentalmente la habilidad de poder mirar más de lejos las cosas, sin quedarnos atrapados en ella: se pueden separar los hechos más fácilmente, con objetividad y desapego. El planeta Marte trae a este septenio una energía movilizadora, que da fuerza para resolver inquietudes del septenio anterior, abriendo nuevas vías de creatividad para responder si estamos haciendo lo que tenemos que hacer. Otra energía creativa que se da de manera paralela es el comienzo de la menopausia, que puede manifestarse fundamentalmente en dos vías de creación: la primera, es los llamados aquí en Chile “conchitos”, es decir la mujer tiene su último hijo a esta edad. O la otra resolución hacia esta energía es el tener otras profesiones, otros trabajos, crear proyectos, iniciar otras empresas, entre otras. Esto puede entenderse también como un brote de energía creativa, que mantiene activa y vigorosa a la persona, tanto hombre como mujer, en este septenio, lo cual cabría como resolución del nodo lunar del septenio anterior. Finalmente ocurre un contraste muy importante con la juventud, por lo que es común ver padres y madres que comienzan a competir con sus hijos, para no vivenciar esta decadencia corporal natural del ser humano.




Octavo Septenio: 49 a 56 años

En esta etapa de nuestra vida surge una nueva cordialidad, es decir, una nueva manera de que el corazón se vincula con el mundo, fundamentado desde el compromiso y la compasión; ellas son nociones más elevadas de vincularse, las cuales nos demuestran la presencia del espíritu en esta etapa de vida. Aquí uno se entrega hacia el otro, ya que en el pasado nos estábamos formando para poder hacerlo en su totalidad. A los 55 años y medio ocurre el tercer nodo lunar, que nos presenta una energía de introspección hacia dos puertas de autoconocimiento: la primera es el cuestionamiento de que si hicimos lo que teníamos que hacer, y la segunda es qué podemos hacer todavía.


Noveno Septenio: 56 a 63 años

En este septenio es frecuente una búsqueda hacia la soledad, posiblemente impulsado por la energía de Saturno, que trae su sabiduría espiritual y guía. Esto nos permite también hacer una síntesis de lo vivido en los anteriores septenios. Saturno también nos da la energía de contactarnos con la manifestación del espíritu en la tierra. Dos crisis pueden ser fundamentales en este septenio: la primera es a nivel de los vínculos: conflictos en la sociedad que conformamos nuestra biografía, tanto familia, hijos, compañeros. Si los conflictos que surgen aquí, por ejemplo, como la partida de los hijos de la casa, no son superados, una depresión puede manifestarse. La segunda crisis deviene, de una apertura de conciencia por el espíritu, que llama a despertar, manifestándose en la búsqueda de la justicia, la verdad, de la libertad, o de la fraternidad. De esta forma, lo que busca este despertar espiritual, es poder manifestarse en la persona a través de la acción, de la presencia, de la voluntad, para que así pueda estamparse en la vida de la persona de forma activa, desplegándose en su día a día: superar las crisis biográficas anteriores, va a ser imperativo para que pueda manifestarse el espíritu sin ataduras ni temores; sin conflictos actuales en nuestra existencia terrenal, para poder así desarrollar la esencia espiritual.


Consejos para pintores, dibujantes e ilustradores (1)

Primero que nada tengo que decirte que estás por realizar una de las actividades más misteriosas y antiguas de la historia. Mucho antes de que los seres humanos empezaran a pintar o esculpir habían utilizado el fuego, pero el fuego era algo que ya existía. Habían utilizado las vestimentas para protegerse del frío, las mismas que cubrían los cuerpos de los animales. Habían aprendido a navegar, seguramente agarrado de un tronco que flotaba a la deriva. Pero nunca habían hecho lo que nosotros llamamos arte, porque dibujar o pintar era algo sin precedentes.

Por Rubén Reveco, editor


Ilustración de Arturo Asensio 


¿Seguro que quieres ser artista?

Cuando hoy vamos a la librería y compramos carbonilla (unas inocentes ramitas de sauce) estamos por repetir un proceso originado hace miles de años. Porque al trazar una raya sobre una superficie estamos repitiendo lo que hicieron nuestros antepasados prehistóricos, cuando de un resto de una fogata tomaron una rama con su punta carbonizada y la usaron para hacer un trazo sobre la pared de su caverna: Habían inventado las artes plásticas.
Es decir, trabajaron con materia inerte pero con características de plasticidad. El barro, la piedra, las tierras de colores se podían modelar, alterar y transformar no sólo en objetos utilitarios (herramientas  y vasijas, por ejemplo) sino en objetos artísticos. Como un bisonte en la pared. Eso sí, no era un bisonte de verdad, era una representación. Estaba ahí, en la pared, no se movía, no era peligroso, pero existía. 



¿Qué había sucedido? 1) Conocíamos a los bisontes. 2) Sin verlos podíamos recordarlos. 3) Gracias a la memoria podíamos “ver” cómo eran. 4) “Verlos en nuestra memoria” nos permitía representarlos con fidelidad. Algo había cambiado.
Todos podían hacer fuego, todos podían cazar o matar un animal para alimentarse pero no todos podían dibujar. Y esta característica hacía del nuevo oficio algo exclusivo y convertía al artista en un pequeño Dios. Algo nuevo había pasado y no era una simple habilidad en acción. Un sector del cerebro se había activado y otorgaba a unos pocos la capacidad de representar.
Así que, por favor, mucho cuidado cuando decidas dibujar y tengas entre tus dedos esa humilde ramita de sauce. Se digno de ella y tomate en serio lo que estás por hacer. Estás repitiendo algo que no ha muerto ni morirá por los siglos de los siglos.


En desmedro de su autonomía, históricamente 
el dibujo ha sido considerado subsidiario de la pintura, 
lo que se pone de manifiesto a través de las innumerables
 historias de la pintura y las escasas historias 
del dibujo que se han publicado.


Primero tienes que ser un dibujante

No intentes ser pintor sin antes ser dibujante. Lo primero es el dibujo que -como todo- se puede aprender y también ser un fin en sí mismo. Existen grandes dibujantes del realismo contemporáneo y no han pretendido más. La gama de posibilidades que ofrece dibujar es tan amplia como la gama de grises que ofrece un lápiz. Muchas veces, el dibujo se presta mejor para realizar ciertos temas como el paisaje urbano o la figura humana.
En ese difícil período de aprendizaje si te cuesta dibujar “bien” no dudes en calcar. En la práctica de todos los días tendrán tiempo para ir habituándote al oficio de realizar y conocer a la vez.
No te confundas, virtuosos hay muy pocos y no por eso vas ha renunciar a tus metas. Lo importante es la constancia y agudizar el sentido de la vista. Se paciente. Una buena pintura realista no está conformada por sólo un buen dibujo. Los hiperrealistas de la década del 70 proyectaban la imagen de una diapositiva sobre la tela y así copiaban.


Sugerencias prácticas

A) Dibujar es mucho más económico que pintar. Compra los mejores materiales. Un buen papel, sin textura y opaco. Sólo así, la permanencia de tu trabajo estará garantizada en el tiempo de modo inalterable. Es importante que sea opaco ya que el satinado (brilloso) no te permitirá adherir el grafito a la superficie. El papel ilustración es bueno para trabajar con tinta. ¡No lo dobles ni lo enrolles! La superficie debe estar impecable.

El siglo XX, por fin, ha sido testigo de la liberación del dibujo, ya que paralelamente a los procesos de los géneros tradicionales, tanto como al surgimiento de los nuevos, el dibujo ganó su legitimación. A esto hay que agregar que el dibujo ha acompañado la dinámica de cruces de lenguajes ,como se comprueba por ejemplo en la fotografía intervenida, el objeto pictórico o el dibujo digital, entre otros ejemplos.

B) Para los primeros trabajos que la hoja no exceda los 40 x 50 cm. y se pueda adaptar bien a un tablero liviano. Debes estar cómodo donde quieras sentarte a dibujar. Con cinta de papel pega las cuatro esquinas de la hoja al tablero. Al final de cada sesión cubre tu trabajo con una cartulina pegada a la parte superior que lo proteja para cuando no estés dibujando. No debe ensuciarse... es muy difícil reparar un dibujo dañado. Se siempre cuidadoso y paciente.
Dibuja de arriba hacia abajo para no manchar con el dorso de la mano. También puedes proteger la parte ya resuelta con una hoja de papel A4. Usa fijador spray sólo cuando estés seguro que has terminado.
C) Cuando compres lápiz también elige las mejores marcas (de los duros a los blandos). No te olvides de un buen portaminas para los detalles. Y desde luego, una buena goma; si es pequeña, mejor.
En la actualidad existen en el mercado muchos productos que yo no conozco y que pueden ser útiles. Al dibujante se lo asocia con el lápiz, pero puedes usar muchos otros materiales: grafitos, carbonilla, tintas, fibras, hasta gomas de borrar. Pero lo importante es empezar con el lápiz. 
D) Practica e investiga. Gasta materiales. Aprende a usar la gama de posibilidades que te ofrece el lápiz. Desde el negro absoluto hasta el blanco. Hace ejercicios en escala de grises y traza líneas de diferentes grosores e intensidades. Suelta la mano, conoce el material. Juega con las texturas. Compra una lija de grano grueso y ponela debajo del papel y hace trazos gruesos encima con un lápiz blando (4b, 6b, 8b), verás la textura que se logra. Del mismo modo, si tienes una paleta de pintor que está seca pero más o menos lisa, hace lo mismo. Lograrás efectos no tan regulares y mucho más sugerentes. Hace un catálogo de texturas que en el futuro te servirán.
Paralelamente a estos avances, es necesario tener en cuenta una vertiente importante del dibujo que se ha desarrollado en la gráfica desde las primeras décadas del siglo XIX y que aun presentado distintos grados de demostración no ha desaparecido, manteniendo un espíritu crítico y satírico acerca de los diversos aspectos de la sociedad y su historia.

¿Qué dibujo? 


Seguramente vas a usar una fotografía, no hay problemas. Pero tiene que ser tu fotografía. En el momento en que salgas a la calle a ver qué “atrapas” ya estarás haciendo un acto de creación. En la era de la imagen digital es fácil poder seleccionar en tu computadora una de alta resolución, y eso ayudará.  No vas a copiar una fotografía, vas a dibujar el tema que te proponga tu fotografía.
Pero no vayas a creer que resuelto el dibujo el resto ya está “cocinado”. Antes que eso, debes elegir qué vas a realizar. Y ese es un tema que tiene que ver con tus gustos y tus convicciones. Porque una obra de arte es forma y contenido.
En la elección, sin saberlo, estarás determinado por tu propia forma de ser, por tus gustos, por el lugar donde vives, por tu entorno, por tu edad o por tu sexo.
Para ello es importante saber qué pretendes ahora que quieres ser pintor. Pero ese es un tema para la próxima entrega.

Conan, La mujer en el muro

Conan el Bárbaro, (también llamado Conan el Cimmerio o Conan de Cimmeria) es un personaje de ficción creado en 1932 por el escritor Robert E. Howard para una serie de relatos destinados a la revista de relatos pulp Weird Tales.

Es el antihéroe, un icono de la fantasía estadounidense y el bárbaro más famoso de la ciencia ficción. Sus relatos suelen ser clasificados dentro de la fantasía heroica o la espada y brujería.2 Desde su creación ha aparecido en libros, historietas, películas, programas de televisión, videojuegos, juegos de rol, de mesa y en otros medios. Vivió en la ficticia Era Hiboria, en una época fantástica comprendida entre los años del hundimiento de Atlantis —una isla que Howard ideó basándose en el mito de la Atlántida— y los de las migraciones de los arios.

FUENTE: Comicdom



martes, 29 de agosto de 2023

Heavy Metal: Dos historias breves

Heavy Metal es una revista de historietas de Fantasía de origen estadounidense, conocida principalmente por su mezcla de fantasía oscura, ciencia ficción y erótica. A mediados de los 70' mientras el editor Leonard Mogel estaba en París para iniciar la edición francesa de National Lampoon, descubrió la revista francesa de ciencia-fantasía Métal Hurlant la cual había debutado el diciembre de 1974. El título francés se traduce literalmente como "Metal Aullante".



Las mejores páginas de Conan creadas en Europa


Tengo que reconocer que algunas veces no leo las historias de cómics que publico. Pero sí las miro página por página buscando lo que más me gusta y siguiendo a los dibujantes que admiro... El cómic del siglo XXI ha dado espectaculares creadores, en especial en Europa. Esta serie de Conan (Un héroe típico estadounidense) adquiere otra dimensión en esta maravillosa serie.

La editorial francesa Glénat ha comenzado a publicar las aventuras de nuestro Cimmerio favorito adaptando algunas de las novelas de Robert E. Howard de una forma diferente y con autores de la casa. Este nuevo concepto de un Conan más a la europea le da un aspecto distinto a lo que estamos acostumbrados a ver en este mítico personaje.

Leer historias completas en




Máximo Chambónez: En dos ruedas

El entusiasmo de Máximo Chambónez por toda competencia o concurso es admirable. Pero las cosas siempre terminan mal. Otra simpática historia de Themo Lobos.



La balada de las landas perdidas (1) Síoban

Si a cualquier entendido en la materia le preguntarán por una serie de fantasía dibujada por Gregorz Rosinski seguramente el primer nombre que le vendría a la boca sería el Thorgal”, que realizase durante décadas junto a Van Hamme y que le lanzara a la fama, o por regodeo en sus conocimentos mencionase esa delicatessem que es “El gran poder del Cnhinkel”, también con guión de Van Hamme. Y, sin embargo, serían bastante injustos esos entendidos olvidando seguramente el primer ciclo de  “La Balada de las Landas Perdidas” guionizado por el superventas Jean Defaux y publicado por Norma Editorial hace años. Para mí es uno de los mejores trabajos del dibujante polaco.


Dividida cada aventura a lo largo de dos álbumes, Dufaux nos cuenta la historia de Sioban, la hija de un legendario rey de las tierras de Eruin Dulea derrotado por un maléfico hechicero llamado Bedlam. Si los primeros dos álbumes se centran en la ascensión de la predestinada Sioban en la defensa de sus legítimos derechos al trono de los Sudenne, en la segunda presentan el declive de su reinado al ser víctima de las malas artes de la hechicera Gerfault y su apocado hijo que la hacen tomar un elixir de amor para manipularla a su antojo del que solo la muerte logrará salvarla.
Jean Dufaux parte en esta serie de un ambicioso planteamiento para desarrollar una obra puramente de fantasía en la que se mezclan las conspiraciones familiares con la magia y la brujería adelantándose en varios años con la receta a la exitosa “Canción de Hielo y Fuego” de Martin aunque no lograra tan buenos resultados. Dufaux, para desarrollar esta obra, entronca diversas fuentes: desde la persistencia de la mitología celta y escandinava, pasada por la criba dramática y romántica shakesperiana y wagneriana, frente a la expansión del Cristianismo a la magia de "El Señor de los Anillos" de Tolkien (del que toma prestados sin complejos algunos conceptos), para recrear la neblinosa isla de Eruin Dulea - un escenario mítico, romántico y mágico gobernada durante siglos por los Surene hasta que la sucesión legítima se corrompió - y una sucesión de situaciones en torno a la máxima sobre la que orbita toda la serie y sirve como tema central de la misma, “¿Está el mal en el corazón del amor?, como si de una ópera se tratase.
Dufaux se muestra como un guionista motivado y competente aunque, quizás por exceso de entusiasmo, acaba incorporando demasiadas ideas a un soporte que acaba quedándosele corto y que habría requerido de un recorrido mayor para no caer en el mismo error en los dos dípticos, que pecan de partir de excelentes planteamientos iniciales, pobres desarrollos y unas conclusiones un tanto artificiosas que unidos a unos personajes arquetípicos y faltos de carisma a los que da la sensación que podría haber sacado mucho más juego pero que se ven constreñidos por las limitaciones de una serie que parece haber sido pensada para un desarrollo a lo largo de bastantes más álbumes (de hecho, ya sin Rosinski, con posterioridad Dufaux retomó conceptos de la serie en un Segundo Ciclo dibujado por Delaby, del que Norma ha publicado solo dos de los tres álbumes publicados hasta la fecha en Francia).

Más allá de las luces –soberbio planteamiento y excelente caracterización- y sombras – precipitado desarrollo y errática conclusión – del guión, el primer ciclo de “La Balada de las Landas Perdidas” es un delicioso cómic de fantasía superior a la media gracias a la brillante labor de un fantástico Rosinski que consigue una soberbia ambientación y desarrollo de los arquetípicos personajes comparable, si no mejor, a sus mejores trabajos en  “Thorgal”. 
Rosinski se muestra como un dibujante maduro en la cúspide de su talento que evoca como nadie la naturaleza romántica y mágica de los espacios naturales que representa – su representación de los escenarios neblinosos está solo al alcance de unos pocos elegidos- y  los cuidados y detallados escenarios interiores representando desde lóbregas criptas hasta ricas salas señoriales que idealizan un Medievo ficticio pero creíble y en ocasiones y, salvando las distancias, evocan con su figuración naturalista el clasicismo costumbrista de todo un Foster.

Rosinksi da en la tecla con la recreación de cada uno de los personajes que pueblan la obra así como con las soluciones gráficas que presenta y solo la falta de un guión más refinado de Dufaux acaba socavando la narrativa del conjunto que no la belleza intrínseca a sus composiciones.

El primer ciclo de La Balada de las Landas Perdidas” es un cómic claramente descompensado en el que el ambicioso guion de Dufaux no acaba de estar a la altura de las expectativas que genera en sus primeras páginas y que solo la portentosa labor gráfica de un inspiradísimo Rosinski logra salvar de la mediocridad. Y, sin embargo, y a pesar de sus defectos o precisamente gracias a ellos uno de los mejores cómics de Fantasía que he leído.






El detalle que no conocía (3) ¿Por qué Rafael pintó seis dedos en una mano?

Es célebre por la perfección de sus pinturas.​ Junto con Miguel Ángel y Leonardo da Vinci forma el trío de los grandes maestros del período.​

Raffaello Sanzio (1483-1520),​ también conocido como Rafael de Urbino o, simplemente, como Rafael, fue un pintor y arquitecto italiano del Renacimiento. Además de su labor pictórica, que sería admirada e imitada durante siglos, realizó importantes aportes en la arquitectura y, como inspector de antigüedades, se interesó en el estudio y conservación de los vestigios grecorromanos.


Hijo de un pintor de modesta relevancia, fue considerado un niño prodigio por su precoz habilidad y al quedar huérfano se formó en los talleres de varios artistas de prestigio. A los 25 años obtuvo su primer encargo oficial, la decoración de las Estancias Vaticanas, donde pintó algunos frescos como La Escuela de Atenas, considerada una de sus obras cumbre.​ 
Nació en Viernes Santo y falleció en esta misma festividad el día que cumplía 38 años. Fue un artista muy productivo, en parte gracias a que dirigió un taller conformado por numerosos colaboradores,​ y, a pesar de su muerte prematura, dejó una extensa obra que en gran parte aún se conserva. La mayor parte de su trabajo está alojado en los Museos Vaticanos, ya que decoró con frescos las habitaciones conocidas como las Estancias de Rafael, el principal encargo de su carrera, que quedó sin terminar a causa de su muerte y fue completado por ayudantes.
Después de sus años de juventud en Roma, gran parte de su obra, a pesar de haber sido diseñada por él, fue ejecutada por su taller, con una considerable pérdida de calidad. Ejerció gran influencia en su época; aunque fuera de Roma su obra fue conocida sobre todo a través de la producción que hicieron los talleres de grabado que colaboraban con él. Después de su muerte, la influencia de su principal rival, Miguel Ángel, se intensificó hasta los siglos XVIII y XIX, cuando las cualidades más serenas y armoniosas de Rafael fueron consideradas de nuevo como un modelo superior. (Fuente)




En el siglo XVI se asociaba esta anomalía a la capacidad de tener un sexto sentido o la capacidad para interpretar sueños proféticos y el pintor lo colocaría en el cuadro con un mensaje claramente simbólico. Sin embargo, algunos aseguran que es sólo una mala lectura y que en la mano sólo hay cinco dedos. Teóricamente el sexto dedo es la palma de la misma mano.

El misterio de los seis dedos

En su obra La Madona de San Sixto (1516), pintó seis dedos en la mano derecha del modelo, el Papa Sixto IV, y no por ser ser fiel al modelo, sino porque la tradición asociaba esta anomalía anatómica a la presencia en el personaje de un sexto sentido (y particularmente de la facultad de interpretar los sueños proféticos). El nombre de San Sixto proviene de la palabra latina que significa "seis" o "sexto", y hay seis figuras en el lienzo.


No es un hecho aislado ya que Rafael lo volvió a repetir en el cuadro “Los desposorios de la Virgen”, donde pintó también seis dedos en el pié izquierdo de San José.

Por idéntica razón, el mismo Rafael pintó también seis dedos en el pie izquierdo del San José de otra de sus obras, Los desposorios de la Virgen (1504).