El poema de Vicente Huidobro, "El paso del retorno", nos sumerge en una profunda reflexión sobre la existencia, la pérdida y el reencuentro. El yo lírico, tras un viaje incierto, regresa transformado, llevando consigo las marcas de una experiencia que lo ha despojado de lo superfluo para dotarlo de una nueva perspectiva.
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La noche en sus cabellos y la pregunta "¿En dónde estuve? ¿Por dónde andó?" sugieren un período de ausencia, de extravío, que, paradójicamente, se revela como una "mayor presencia". Esta antítesis nos invita a considerar la posibilidad de que la verdadera conexión con el ser se encuentre en la introspección y en la superación de las fronteras físicas.
La figura del "buen amigo", el "hombre de las distancias", personifica el peso de la vida y la muerte, un compañero en el camino que busca un lugar donde descansar. La aparición de un amor "muy parecido al universo" y la influencia de la Poesía, que "despejó el camino", marcan un punto de inflexión. El poeta ha trascendido las "banalidades" y ha encontrado un propósito.
La declaración "Lo he perdido todo y todo lo he ganado" encierra la esencia de la transformación. La renuncia material o existencial se convierte en la puerta hacia una riqueza espiritual inmensurable. No hay súplicas por lo que le corresponde; su ganancia supera con creces lo perdido. "Así es el viaje al fin del mundo", concluye Huidobro, sugiriendo que la plenitud se alcanza al abrazar lo desconocido, al despojarse de las ataduras y al encontrar un sentido trascendente en la propia travesía vital. En este fragmento, Huidobro nos ofrece una visión poética y existencial de la vida como un constante retorno, donde cada pérdida abre la puerta a una ganancia mayor y cada viaje nos acerca a la esencia de nuestro ser.
Fragmento del poema "El paso del retorno"
de Vicente Huidobro
¡Oh mis fantasmas! ¡Oh mis queridos espectros!
La noche ha dejado noche en mis cabellos
¿En dónde estuve? ¿Por dónde andó?
¿Pero era ausencia aquella o era mayor presencia?
Allí se acerca el buen amigo
El hombre de las distancias
Que viene fatigado de tanta muerte al hombro
De tanta vida en el pecho
Y busca donde pasar la noche
Traigo un amor muy parecido al universo
La Poesía me despejó el camino
Ya no hay banalidades en mi vida
¿Quién guió mis pasos de modo tan certero?
Lo he perdido todo y todo lo he ganado
Y ni siquiera pido la parte de la vida que me corresponde
Ni montañas de fuego ni yeguas cultivadas
Es tanto más lo que he ganado que lo que he perdido
Así es el viaje al fin del mundo.





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