La difusión de las "Micro-Canciones," expresiones artísticas que duran menos de un minuto, representa una evolución fascinante en el arte contemporáneo. Esta brevedad, sin embargo, no equivale a una falta de profundidad o impacto. Por el contrario, la limitación de tiempo exige una forma de comunicación concentrada y potente. Cuando estas micro-canciones incorporan fragmentos de una obra seminal como "Altazor" de Vicente Huidobro, el resultado es una interacción convincente entre la tradición literaria establecida y la expresión artística innovadora.
"La vida es un viaje en paracaídas y no lo que tú quieres creer. Vamos cayendo, cayendo de nuestro cenit a nuestro nadir y dejamos el aire manchado de sangre para que se envenenen los que vengan mañana a respirarlo".
La vida, a menudo idealizada como un camino ascendente de progreso y logros, es en realidad un descenso ineludible, una caída libre metafórica desde el cenit de la existencia hasta su nadir. Esta perspectiva, lejos de ser pesimista, se revela como una observación cruda y honesta de nuestra trayectoria vital. Nacemos, crecemos y, con cada día que pasa, nos acercamos al final de nuestro ciclo.
Este descenso no es meramente físico; es también una caída en la que nuestras acciones y decisiones dejan una marca indeleble. El aire, ese elemento vital que compartimos, se contamina con la "sangre" de nuestros errores, de nuestras omisiones, de las injusticias que perpetramos o permitimos. Esta mancha, invisible pero palpable, se cierne sobre las generaciones futuras, envenenando su presente y comprometiendo su porvenir.
La metáfora del paracaídas, lejos de ofrecer una sensación de control o de suavizar la caída, subraya la ineludibilidad de nuestro destino. No elegimos el momento de nuestro salto ni la dirección del viento. Simplemente caemos, y en esa caída, nuestras interacciones con el mundo dejan un legado, una huella que trasciende nuestra propia existencia. Reconocer esta verdad es el primer paso para asumir la responsabilidad de nuestro impacto en el aire que respirarán quienes nos sigan.
Poética poesía poesía
Poesía poética de poético poeta
Poesía
Demasiada poesía
Desde el arcoiris hasta el culo pianista de la vecina
Basta señora poesía bambina
Y todavía tiene barrotes en los ojos
El juego es juego y no plegaria infatigable
Sonrisa o risa y no lamparillas de pupila
Que ruedan de la aflicción hasta el océano
Sonrisa y habladurías de estrella tejedora
Sonrisa del cerebro que evoca estrellas muertas
En la mesa mediúmnica de sus irradiaciones
"Demasiada poesía" es un poema que, a través de la repetición y la acumulación, explora la saturación y la omnipresencia de la poesía en la percepción del yo lírico. La frase "Demasiada poesía" actúa como un lamento, señalando un hartazgo ante la sobrecarga de lo poético, que se extiende desde lo sublime ("arcoíris") hasta lo mundano y lo grotesco ("culo pianista de la vecina"). Esta yuxtaposición de imágenes dispares subraya la idea de que la poesía ha desbordado sus cauces tradicionales, infiltrádose en todos los aspectos de la existencia.
El poema, entonces, interpela a esta "señora poesía bambina", implorándole un cese, un respiro. La expresión "Y todavía tiene barrotes en los ojos" sugiere una visión limitada o encarcelada por esta omnipresencia poética, que impide una percepción fresca y espontánea de la realidad. El yo lírico anhela una distinción clara entre el "juego" y la "plegaria infatigable", entre la "sonrisa o risa" y las "lamparillas de pupila que ruedan de la aflicción hasta el océano". Esta búsqueda de la simplicidad y la autenticidad se contrapone a la grandilocuencia y la artificiosidad que, según el poema, ha adquirido la poesía.
Sin embargo, el poema no rechaza completamente lo poético, sino que redefine su valor. La "sonrisa y habladurías de estrella tejedora" y la "sonrisa del cerebro que evoca estrellas muertas" revelan una apreciación por una poesía más íntima, cerebral y sutil. Esta es una poesía que surge de la reflexión y la imaginación, capaz de evocar "estrellas muertas" en la "mesa mediúmnica de sus irradiaciones". En última instancia, el poema aboga por una poesía que no sature, sino que ilumine; que no aprisione, sino que libere la mente y la percepción.





No hay comentarios:
Publicar un comentario