En la quietud de la noche, bajo el inmenso manto estrellado, el alma encuentra un espejo de su propia existencia. El poema que nos convoca, "Alto en el camino", es un lamento, una reflexión profunda sobre la tristeza, la pérdida y la búsqueda de consuelo en la inmensidad del universo.
El autor se detiene, no solo físicamente, sino espiritualmente, para contemplar un cielo que, a pesar de su belleza, se le antoja inalcanzable. Las luces que fulguran en la oscuridad, lejos de ofrecer alivio, intensifican la sombría desolación de su alma. Es un contraste doloroso: la magnificencia del cosmos frente a la pequeñez y el sufrimiento humano.
La tristeza es una compañera constante en este viaje introspectivo. "Han pasado tantas cosas, cosas tristes compañera", repite el poeta, como un eco de experiencias que han dejado una huella imborrable. El silencio, aunque refugio, no borra el dolor; solo lo encapsula. La búsqueda de la belleza en el cielo es un intento desesperado por evadir la realidad de un "surco de mis días" donde la alegría no ha podido florecer.
La metáfora de las "luces oscuras" que caen cuando "nuestro cielo se rompió" es desgarradora. Sugiere una ruptura, una pérdida irreparable que ha transformado la luz en sombra, la esperanza en desesperanza. Sin embargo, en medio de esta desolación, surge una observación reveladora: "Hay más estrellas que seres / Por lo que puedo observar / Todas las juntas se acompañan para poder avanzar." En la cohesión de las estrellas, el poeta encuentra un atisbo de unidad y propósito que contrasta con su propia soledad.
El poema concluye con una nota de incertidumbre y una tenue esperanza. La pregunta de cuándo se perdió la huella queda sin respuesta, sumergida en la corriente de las "cosas tristes". Sin embargo, la posibilidad de un reencuentro "cuando amanezca" sugiere que, a pesar de la oscuridad de la noche, el ciclo de la vida y la esperanza de renovación persisten.
En definitiva, este poema es una profunda meditación sobre la condición humana, la confrontación con el dolor y la búsqueda de sentido en un universo vasto e indiferente. Es un recordatorio de que, incluso en los momentos más oscuros, la belleza del cosmos puede ofrecer un consuelo efímero y la promesa de un nuevo amanecer.
Alto en el camino
Me detengo en el camino para mirar las estrellas
Han pasado tantas cosas, cosas tristes compañera
El cielo está muy arriba me resulta inalcanzable
Por más luces que fulguren
Más sombría está mi alma.
Sumergido en mi silencio no reparo en su tristeza
Solo quiero en este instante ver el cielo en su belleza
La oscuridad de la noche
Borra el surco de mis días
Donde fuimos a sembrar
No ha crecido la alegría
Hago un alto en el camino
Y me dispongo a contar
Furtivas que vuelan libres
yo no quiero llorar más
Hace un tiempo que yo estaba
Abrazado a su hermosura
Nuestro cielo se rompió
Cayendo luces oscuras.
Hay más estrellas que seres
Por lo que puedo observar
Todas las juntas se acompañan para poder avanzar.
No preguntes el momento
En que perdimos la huella
Han pasado tantas cosas, cosas tristes Compañera
Y quizás cuando amanezca
Nos volvamos a encontrar.


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