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jueves, 9 de abril de 2026

Lautaro, primer libertador de América



Gran parte de las versiones históricas disponibles sobre la relación de las sociedades indígenas del centro-sur de Chile y los colonizadores hispanos quedaron plasmadas en las crónicas.


Éstas fueron elaboradas por soldados, clérigos y burócratas hispanos que buscaron retratar principalmente las proezas de la conquista, describiendo los territorios conquistados y sus habitantes. En rigor, contienen la visión hispánica de la realidad indígena. Debido a que las poblaciones nativas americanas carecían de un sistema de escritura alfabética, los españoles del siglo XVI creyeron que no disponían de la capacidad de registrar la memoria de su pasado. Por esta razón se sintieron responsables de averiguar y conservar en forma escrita su historia.
A diferencia de otras regiones que fueron conquistadas tempranamente por los españoles, para el caso de la historia y situación de las poblaciones mapuche del siglo XVI, existe un restringido número de crónicas. Esto se debe en parte por el limitado acceso que los colonizadores tuvieron con las sociedades al sur del Biobío. Pese a ello, la denominada gesta de Lautaro y los inicios de la guerra de Arauco no pasaron desapercibida para los observadores de la época, quienes dejaron significativos testimonios.
Sin duda, un testigo fundamental de estos acontecimientos fue Pedro de Valdivia. El conquistador y primer español a cargo de las expediciones militares al sur, retrató en un conjunto de cartas dirigidas a la máxima autoridad del Imperio Español (el emperador Carlos V), los padecimientos que sufrió en la conquista de Chile y en sus constantes enfrentamientos con los "reche". En sus escritos manifestó su admiración por la formación guerrera de los mapuches y destacó su carácter bestial o "bárbaro".


Sobre las escaramuzas de Lautaro, un segundo testimonio está presente en la Crónica y relación copiosa y verdadera de los Reinos de Chile escrita por Jerónimo de Vivar y publicada 15 años después de la muerte de Pedro de Valdivia. En su relato manifestó que Lautaro era un mal indio que había servido al gobernador y que luego se alzó con el resto de los indios contra los españoles. Por su parte, Alonso de Góngora y Marmolejo catalogó a Lautaro en su Historia de Chile desde su descubrimiento hasta el año 1575, como un indio belicoso que dirigió los enfrentamientos, destacando que sirvió a Valdivia como mozo, y que, gracias al contacto con los españoles, pudo trasmitir a los suyos las debilidades de los conquistadores.
Otra crónica de los acontecimientos fue ofrecida por Pedro Mariño de Lobera, cuyo relato habría sido modificado totalmente por el padre Bartolomé de Escobar, quien se dio el tiempo de pulir el estilo de la escritura del soldado, redactándolo prácticamente de nuevo. Para Pedro Mariño de Lobera, la actitud de Lautaro de cambiarse al bando enemigo siendo caballerizo de Valdivia, fue una actitud cobarde y desleal, ya que había aprendido todo estando en el bando hispano. 
Es importante destacar también el poema de Alonso de Ercilla y Zuñiga, La Araucana, considerada una obra épica que describe con detalle los combates acontecidos en los alrededores de Tucapel. En cierta medida, la visión poética de la guerra contenida en La Araucana representa un primer paso en la mitificación del toqui Lautaro.


"El joven Lautaro" de Pedro Subercaseaux.


El Cómic (1)




Jonathan Cartland: "Última caravana a Oregón"


Jonathan Cartland es un pacífico trampero hasta el día en que su vida se tambalea debido al asesinato de su mujer india Pequeña Nieve. Tras vengarse de los asesinos, Cartland se compromete como explorador del ejército y va al descubrimiento de los espacios salvajes del oeste lo que le llevará a conocer y a convivir con la naturaleza y las costumbres de las tribus indias.


Serie francesa de historietas del Oeste protagonizada por Jonathan Cartland, un trampero humanista cercano a la población india. La serie fue publicada originalmente en Francia, primero en las revistas Lucky Luke de 1974 a 1975 y en Pilote de 1977 a 1989, siendo recopilada por Dargaud en diez álbumes.




- Le Trésor de la femme araignée (1978)
- La Rivière du vent (1979)
- Les Doigts du chaos (1982)
- Silver canyon (1983)
- Les Survivants de l'ombre (1987)
- L’Enfant lumière (1989)
- Les Repères du diable (1995)

En España, la serie apareció parcialmente en las revistas Hunter, Kirk y Vértigo, y Grijalbo-Dargaud publicó los nueve primeros álbumes, el primero dentro de la colección 16/22 en 1981 y los ocho siguientes entre 1983 y 1990, con su sello Junior, quedando hasta la fecha inédito el décimo y último.






Number one (Revista Bumerang)

 



Ser el número uno no significa que seas un buen tipo. La relación entre Roger (un abusador) y Red ( un buenito con cara de tonto) es un tanto exasperante. Aun así, esta historia termina de la mejor forma: El malo muere.






Zenobia, la reina "esclava" enemiga del Imperio Romano


En tan solo cinco años, la soberana de Palmira consiguió extender su reino hasta tal punto que puso contra las cuerdas a varios emperadores y se convirtió, con los siglos, en un ideal femenino por su fortaleza e inteligencia.



Por Israel Viana

FUENTE

La ciudad de Palmira fue arrasada por el emperador Lucio Dominio Aureliano en el 270, de la misma forma que hace cinco años acabaron con ella los milicianos de Daesh. El director del complejo histórico de esta ciudad del desierto de Siria, Khaled al Assad, la había cuidado y mimado durante cuatro décadas. Tras jubilarse, sentía tanto amor por ella, que decidió vivir muy cerca de sus ruinas. Las mismas que, entre 267 y 272 d. C., conformaron el valiente y gigantesco imperio de Zenobia, una reina modesta, astuta e inteligente que puso en jaque a nada menos que el todopoderoso Imperio romano.

Zenobia desapareció sin dejar rastro en el año 272 y ni los historiadores más prestigiosos a lo largo de estos dos mil años consiguieron averiguar qué fue de ella realmente.

El destino de Al Assad, sin embargo, fue menos misterioso: la imagen de su cuerpo colgado y decapitado por los terroristas islámicos dio la vuelta al mundo. Se había pasado toda la vida mimando cada fuste de la gran columnata del palmeral y cada esfinge del templo de Bel. En la primavera de 2015, vivía tranquilo y parecía que Palmira estaba a salvo de la Guerra de Siria. En mayo, sin embargo, los milicianos del Daesh se acercaron y el Ejército sirio huyó. Este hombre de 82 años decidió trazar un plan. Horas antes de la entrada de los yihadistas en la ciudad, convocó en secreto a su hijo y a su yerno para seleccionar 900 piezas más valiosas del museo y evacuarlas en tres camiones hacia Damasco.

El hijo y el yerno huyeron, pero él se quedó allí, escuchando las detonaciones bajo los templos de Bel y Baalshamin, así como en el arco de triunfo. Los restos de la ciudad que Zenobia había engrandecido a mediados del siglo III se venían abajo. Los edificios funerarios se regaron de minas y las imágenes coparon los telediarios. Irina Bokova, directora de la Unesco, calificó los hechos de crimen de guerra. En el suelo, 25 hombres arrodillados delante del anfiteatro de Palmira mueren a punta de pistola. Las hordas de Daesh tardan poco en llegar al museo. Ante su estupor, las urnas y las paredes están vacías. Sólo encuentran en su despacho a Al Assad, que les espera apaciblemente. Fue detenido y torturado durante un mes, hasta que, el 18 de agosto, su cuerpo apareció colgado por las muñecas de una farola, con la cabeza entre sus pies, con un cartel donde se enumeraban «los pecados de quien dirigió el sitio de los ídolos».

Tunga: El pueblo de los árboles




Otra  emocionante historia de Tunga, del dibujante belga Édouard Aidans (1930).


Fue originalmente publicada en la revista francesa Tintin. Se trata de la séptima aventura del ghmour que publicó Mampato y que tiene la misma numeración que en su versión en francés. Probablemente sea ésta una de las pocas series franco-belgas publicadas en el mismo orden de aparición de sus originales en francés.

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