La historia del cómic en España puede remontarse muy atrás en el tiempo, dependiendo de lo que se entienda por historieta. Por ello, y al igual que sucede en otros países europeos, existe una fuerte
controversia sobre cuál fue el primer cómic autóctono, llegándose a citar las Cantigas de Santa María, realizadas probablemente entre 1260 y 1270 por el taller de Alfonso X «el Sabio» como tales.
Tanto los Cómics de Machete como otros blogs en español han contribuido significativamente a la difusión del cómic español, permitiendo a los lectores descubrir narrativas excepcionales y a dibujantes de gran talento. En particular, el blog Galicia Cómic, aunque actualmente inactivo, destacó como uno de los portales pioneros en visibilizar esta diversa producción.
En cualquier caso, y en forma de una tradición ininterrumpida que llega hasta nuestros días, el cómic español parte de mediados del siglo XIX y gozó de sus años dorados en los años cuarenta y cincuenta del siglo XX, además de un boom entre finales de los 70 y mediados de los 80 del mismo.
Se identifica como la primera historieta española a la "Historia de las desgracias de un hombre afortunado" (1857), del militar vasco afincado en Cuba Víctor Patricio de Landaluze (Bilbao, 1827 - Guanabacoa, Cuba, 1889),4 publicada en el nº 6 (20-IX-1857) de La Charanga, una revista cubana, que entonces era territorio español. En la España peninsular, los primeros ejemplos encontrados no son anteriores a 1864, citándose a autores como Luis Mariani en Sevilla o Salustiano Asenjo en Valencia y, ya en los setenta, a Francisco Cubas, Tomás Padró y José Luis Pellicer. Publicaban en revistas satíricas como La Flaca (1869-1876) y sobre todo El Mundo Cómico (1873).
Pronto hubo recopilaciones en álbumes como los de Francisco Ortego, Apeles Mestres ("Granizada", 1880 y "Cuentos vivos", 1882), J. Passos, Ramón Escaler, Ángel Pons, Xaudaró o Navarrete, destacando también otros autores como Joan Llopart, Mecáchis, José Pando o Antoni Utrillo.
A principios del siglo XX, surgen revistas infantiles como Monos y En Patufet, de 1904, donde destacan autores como Junceda, y suplementos como Gente Menuda (1906) del diario ABC, además de la argentina Caras y Caretas con abundante colaboración española.