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jueves, 25 de junio de 2026

TU MIRADA (Canciones para Altazor) Vicente Huidobro

 


El poema presentado se erige como una profunda meditación sobre el poder de una mirada que trasciende lo meramente visual para entrelazarse con la esencia misma del cosmos y del destino humano. La voz poética, en una íntima apelación, reconoce en la mirada de un "tú" la capacidad de adornar los "veleros de las noches mecidas en la pesca", una imagen que evoca la belleza inherente y la guía en la oscuridad. Más allá de la estética, esta mirada posee la facultad de "formar el nudo de las estrellas", sugiriendo una conexión intrínseca con el orden celestial y el entramado del universo.



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La mirada no solo organiza el firmamento, sino que también da forma a la expresión más pura del ser: "el nudo del canto que saldrá del pecho", y lleva "la palabra al corazón y a la boca embrujada del ruiseñor". Aquí, la mirada se convierte en un catalizador de la emoción y de la voz, otorgándole un poder transformador que dota de significado y melodía a la existencia. Esta capacidad de infundir vida y expresión subraya su rol central en la percepción y la comunicación.

Sin embargo, la contemplación de este poder se ve interrumpida por una urgencia ineludible: "No hay tiempo que perder". Esta advertencia, reiterada, se asocia con el "naufragio ambiguo" del cuerpo, una metáfora de la fragilidad y la incertidumbre de la condición humana. Ante la inminencia de lo incierto, la voz poética asume una postura de introspección y medición, "mido paso a paso el infinito", lo que sugiere una búsqueda de sentido y trascendencia frente a la efímero.

La sentencia "El mar quiere vencer" introduce un elemento de confrontación y desafío. El mar, símbolo de la inmensidad, la fuerza incontrolable y el destino, se presenta como una entidad con voluntad propia, deseosa de imponerse. Esta lucha inherente refuerza la urgencia de actuar y la imposibilidad de la pasividad. En este contexto, la mirada, que al principio tejía y embrujaba, ahora se vuelve crucial en la búsqueda de la verdad que yace "Más allá del último horizonte". El poema concluye con la promesa de una revelación: "Se verá lo que hay que ver", sugiriendo que, a pesar de los desafíos y la premura, la visión y la comprensión finalmente prevalecerán. La mirada, en última instancia, se convierte en el faro que guía hacia el conocimiento y la aceptación del destino.




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