Asalto a la diligencia (México 1855). Mucho antes que en el cómic y el cine, el asalto a una diligencia fue un tema pictórico.
El asalto a la diligencia, un arquetipo narrativo del género western, ha trascendido su mera representación cinematográfica para instalarse como un motivo recurrente en la cultura popular. Su presencia en el cómic y el cine evidencia su capacidad para condensar elementos esenciales del Viejo Oeste: la confrontación entre civilización y barbarie, la vulnerabilidad ante la adversidad y el heroísmo individual frente a la amenaza colectiva.
La diligencia, convertida en símbolo de progreso y conexión, se enfrenta a la codicia y el salvajismo personificados en los asaltantes, ofreciendo un marco dramático ideal para explorar las tensiones inherentes a la expansión fronteriza y la construcción de una identidad nacional. La reiterada recreación de este escenario en diversos formatos subraya su perdurabilidad como reflejo de los conflictos y valores que definieron una época y continúan resonando en el imaginario colectivo.
| Asalto a una diligencia (o Asalto al coche) | ||
|---|---|---|
| Año | 1787 | |
| Autor | Francisco de Goya | |
| Técnica | Pintura al óleo | |
| Estilo | Rococó | |
| Tamaño | 169 cm × 127 cm | |
| Localización | Colección Alicia Koplowitz-Grupo Omega Capital, Madrid, | |
Asalto a una diligencia[1] o Asalto al coche[nota 1] es un cuadro de Francisco de Goya. Se representa cómo un grupo de ladrones asaltan una caravana: a la izquierda un hombre apunta con su escopeta a otro, que yace tendido y al parecer muerto. En el centro, el resto de la bandería desvalija a los viajeros.
Fue pintado para la quinta de recreo de El Capricho de los duques de Osuna. María Josefa Pimentel, la duquesa, era una mujer culta y activa en los círculos ilustrados madrileños. Para la ornamentación de la finca solicitaron a Goya una serie de cuadros de costumbres con características parecidas a las de los modelos para tapices de los Sitios Reales. Los cuadros fueron entregados a la familia de Osuna en 1787.
Análisis
Las diferencias entre estos modelos y los cartones para la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara son importantes. La proporción de las figuras es más reducida, con lo que se destaca el carácter teatral y rococó del paisaje. Se aprecia la introducción de escenas de violencia o desgracia.
Pero la disposición de las figuras, la composición y el cromatismo, mitigan la violencia del asunto. Dominan los tonos pasteles, azules y verdosos del paisaje rococó, lo que contrasta paradójicamente con la gravedad del suceso cruento, que de todos modos queda marginado al quedar el cadáver en el ángulo inferior izquierdo, mientras la escena principal se dedica a mostrar al grupo de ladrones inspeccionando el botín. Además, las figuras ocupan solo el tercio inferior del cuadro, dedicándose los dos tercios restantes al mencionado paisaje de límpido celaje y frondosa vegetación, casi de locus amoenus.
Unos años más tarde Goya volvería a tratar el mismo tema, en forma de variación sobre el mismo, con Asalto de ladrones (1793/4; colección Juan Abelló).
| Stagecoach | ||
|---|---|---|
| Título | La diligencia | |
| Ficha técnica | ||
| Dirección | ||
| Dirección artística | Alexander Toluboff | |
| Producción | Walter Wanger | |
| Guion | Dudley Nichols | |
| Basada en | Stage to Lordsburg, de Ernest Haycox | |
| Música | Louis Gruenberg Richard Hageman W. Franke Harling John Leipold Leo Shuken | |
| Maquillaje | Norbert A. Myles | |
| Fotografía | Bert Glennon | |
| Montaje | Otho Lovering Dorothy Spencer | |
| Vestuario | Walter Plunkett | |
| Protagonistas | John Wayne Claire Trevor John Carradine Andy Devine Thomas Mitchell Tim Holt | |
| Ver todos los créditos (IMDb) | ||
| Datos y cifras | ||
| País | Estados Unidos | |
| Año | 1939 | |
| Género | Wéstern | |
| Duración | 96 minutos | |
| Idioma(s) | Inglés | |
| Compañías | ||
| Productora | Walter Wanger Productions | |
| Distribución | United Artists | |
| Presupuesto | $531 374[1] | |
| Recaudación | $1 103 757[1] | |
| Ficha en IMDb Ficha en FilmAffinity | ||
La diligencia (título original en inglés: Stagecoach) es una película estadounidense de 1939 del género wéstern dirigida por John Ford y protagonizada por Claire Trevor y John Wayne en su primer papel importante. Basada en el relato "The Stage to Lordsburg" de Ernest Haycox, la película sigue a un grupo de extraños que viajan en una diligencia a través del peligroso territorio apache.
Siendo el primer wéstern sonoro de Ford tras una ausencia de trece años, se la considera como el primer wéstern adulto, ayudando a resurgir el género.[2][3] Ganó dos premios Óscar: al mejor actor de reparto (Thomas Mitchell) y a la mejor banda sonora; y tuvo otras cinco candidaturas: a la mejor película, al mejor director, a la mejor dirección artística, a la mejor fotografía y al mejor montaje.[4] Forma parte del AFI's 10 Top 10 en la categoría "Western" y es considerada como una de las méjores películas de ese género en cintas clásicas, junto a Río Rojo (1948), High Noon (1952), Shane (1953), The Searchers (1956) y Cat Ballou (1965).[5]
En 1995, la película fue considerada «cultural, histórica y estéticamente significativa» por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y seleccionada para su preservación en el National Film Registry.[6] Se encuentra el top 4 de la lista de las 100 mejores películas de acción de todos los tiempos según la revista GQ.[7]
Argumento
En un pueblo de Arizona en los años 1880, la Liga por las buenas costumbres y la decencia expulsa del pueblo a Dallas, una prostituta, y Josiah Boone, un médico borracho. Ambos son obligados a subir a la diligencia que va a salir de la ciudad con destino a Lordsburg, Nuevo México.
A la diligencia se unen la dama sureña Lucy Mallory, que está embarazada y va a reunirse con su marido, capitán de la caballería; Ellsworth Gatewood, un banquero que se ha apropiado de dinero de su banco; Hatfield, un jugador de ventaja y antiguo soldado confederado que ofrece su protección a la señora Mallory; y finalmente Samuel Peacock, un comerciante de alcohol.
Llegan dos noticias antes de que el telégrafo sea cortado por los indios. Una es que Gerónimo y sus apaches chiricauas están en la región. La segunda es que el pistolero Ringo Kid se ha escapado de prisión y se encuentra por la región. Esto lleva al sheriff de la ciudad, Curly Wilcox, a unirse a la diligencia como protección, a pesar de que es amigo de Ringo y su familia.
Al poco de iniciar su camino, la diligencia se encuentra con Ringo Kid, que sube a la diligencia para dirigirse a Lordsburg, pues allí viven los hermanos Plummer, que asesinaron a su padre y su hermano, y de los cuales se quiere vengar. Sin embargo, la presencia del sheriff y los soldados hace que Ringo entregue sus armas.
El viaje continúa y la tensión entre los personajes va creciendo. Pronto nace el amor entre Dallas y Ringo, ignorante de la condición de esta, mientras el doctor Boone, cada vez más borracho, bebe las muestras del comerciante de bebidas alcohólicas.
En la última posta, la señora Mallory se pone de parto, pero gracias a los cuidados de Dallas y del doctor Boone (previamente espabilado con mucho café salado) consigue dar a luz sin percances. Cuando la diligencia se acerca a Lordsburg, en lo alto de una montaña aparecen unos indios. Se produce una batalla entre los indios y los pasajeros de la diligencia. Ringo es liberado de sus esposas y con su Winchester sube a lo alto de la diligencia y gasta sus balas matando indios. No le van a la zaga el doctor Boone y Hatfield. Sin embargo, las balas se acaban y los tripulantes de la diligencia están perdidos. Hatfield, con su última bala, va a dar muerte a la señora Mallory para que no la capturen los indios con vida, cuando es alcanzado por una bala india y no puede cumplir su propósito. Justo entonces una trompeta suena a lo lejos: llega la caballería salvadora y los indios son derrotados.
La diligencia es escoltada hasta Lordsburg. Al llegar, las autoridades están esperando a la diligencia. Pero cuando el sheriff se dispone a entregar a Ringo, el que les interesa es el banquero Gatewood, cuyo banco ha alertado del desfalco cometido por él.
Mientras las autoridades están ocupadas con el banquero, Ringo le pide al sheriff, bajo palabra de volver, un momento para estar con Dallas y un arma para cumplir con su misión. El sheriff accede pensando que el arma no tiene balas, pero Ringo ha guardado tres en su sombrero, una para cada hermano Plummer.
Tras sincerarse con Dallas y encargar al sheriff que cuando le vuelva a detener la lleve a su rancho, Ringo se dirige a la calle principal para enfrentarse a los hermanos Plummer. En el duelo, Ringo se lanza al suelo y dispara contra sus oponentes, matando a los tres.
Ringo vuelve para cumplir su palabra con el sheriff, pero este le hace montar en una carreta con Dallas para que se marche a su rancho con ella, pues le sabe inocente del crimen por el que había sido acusado y considera justo que haya matado a los Plummer.
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