En 1608, Quebec no es más que un nombre esbozado sobre un impreciso mapa de América del Norte, una gran edificación fortificada construida en las orillas del Sab Lorenzo donde unas cuarenta almas se disponen a pasar su primer invierno. La Francia de Enrique IV apenas se preocupa de esas tierras nevadas habitadas por un puñado de salvajes.
Más preocupada por las riquezas que le proporciona la pesca de la ballena y el comercio de pieles, no contempla en modo alguno la instalación de una colonia.
Samuel de Champlain, fundador de Quebec, no parará de defender "su" Canadá. Sabrá imponer un clima de paz y de confianza entre las naciones amerindias (Hurones, Algonquinos e Innu) y los franceses. De estas relaciones nacerá un próspero comercio. Pieles de castores y de nutrias se intercambian a bajo precio por marmitas, hachas, clavos y otros objetos de hierro. Este jugoso comercio no durará más que un tiempo...
Patrick Prugne nació en 1961 en Clermont-Ferrand. En 1990 ganó el premio Alph-Art Avenir en el festival de Angoulême. Luego trabajó en colaboración con Jacky Goupil (Nelson y Trafalgar & Fol) y luego con Tiburce Oger para ‘La posada del fin del mundo’ y ‘Canoe Bay’, publicado por Daniel Maghen y Ponent Mon en su versión en español. Otras de sus publicaciones son: Frenchman (2011) y Pawnee (2013), también en Ponent Mon. Trabaja en acuarela y sus historias está profundamente arraigadas en un contexto histórico.
















































































































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