La difusión de las "Micro-Canciones," expresiones artísticas que duran menos de un minuto, representa una evolución fascinante en el arte contemporáneo. Esta brevedad, sin embargo, no equivale a una falta de profundidad o impacto. Por el contrario, la limitación de tiempo exige una forma de comunicación concentrada y potente. Cuando estas micro-canciones incorporan fragmentos de una obra seminal como "Altazor" de Vicente Huidobro, el resultado es una interacción convincente entre la tradición literaria establecida y la expresión artística innovadora.
Creceré
"Creceré creceré cuando crezca la ciudad
Cuando los peces se hayan bebido todo el mar
Los días pasados son caparazones de tortuga
Ahora tengo barcos en la memoria
Y los barcos se acercan día a día".
El fragmento del Canto V de Altazor, obra cumbre de Vicente Huidobro, nos sumerge en una atmósfera de transformación y temporalidad. Los versos "Creceré creceré cuando crezca la ciudad / Cuando los peces se hayan bebido todo el mar" evocan una expansión incesante, casi apocalíptica, donde el crecimiento personal se entrelaza con la metamorfosis del entorno. La hipérbole de los peces bebiendo el mar sugiere un cambio radical e irreversible, un antes y un después en la existencia.
La imagen de "Los días pasados son caparazones de tortuga" introduce una reflexión sobre la memoria y el paso del tiempo. Los caparazones, elementos inertes y protectores, simbolizan un pasado que, aunque parte de nosotros, ya no posee vida propia. Son vestigios de lo que fue, recuerdos que seAcarrean, pero que no definen el presente.
Finalmente, los versos "Ahora tengo barcos en la memoria / Y los barcos se acercan día a día" nos transportan a un espacio de esperanza y expectativa. Los barcos, tradicionalmente símbolos de viaje y descubrimiento, representan nuevas experiencias y horizontes que se aproximan. La memoria no es solo un almacén de lo pretérito, sino también un portal hacia el futuro, donde las vivencias acumuladas impulsan la llegada de nuevas realidades. Huidobro, con su particular estilo creacionista, nos invita a contemplar la vida como un constante devenir, un río de experiencias que fluye entre el recuerdo y la promesa.
Este es el mar
"Este es el mar que se despierta como el llanto de un niño
El mar abriendo los ojos y buscando el sol con sus pequeñas manos temblorosas".



















