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viernes, 3 de abril de 2026

El Cristo de San Juan de la Cruz, de Salvador Dalí

Cristo de San Juan de la Cruz (1951)

San Juan de la Cruz, místico y poeta del siglo XVI, vivió su propia transformación espiritual en una noche dedicada a la oración. Durante ese momento de profunda reflexión, experimentó una revelación que lo impactó de tal manera que sintió la necesidad de plasmarla en un dibujo. La imagen que emergió de su experiencia espiritual fue la de un Cristo crucificado, una representación que capturaba la esencia del sufrimiento y la redención, marcando un hito en la tradición mística cristiana.

FUENTE

Siglos más tarde, el icónico surrealista Salvador Dalí se encontró con el humilde dibujo de San Juan de la Cruz y, en ese instante, se vio atravesado por una profunda influencia. En medio de su propia búsqueda mística, Dalí soñó con una interpretación que se alejaba de la iconografía habitual del Cristo. En su visión, Cristo no presentaba heridas ni clavos, sino que era una manifestación pura de la belleza metafísica, un Dios que trasciende el dolor humano.

Dalí, en su obra “Cristo de San Juan de la Cruz”, realizó una ruptura con las representaciones tradicionales de la crucifixión. La figura de Jesús aparece contra un fondo negro, despojándose de todos los signos asociados con la Pasión, lo que brinda al espectador una nueva perspectiva sobre la divinidad. La cabeza de Cristo se inclina hacia abajo, ocultando su rostro y, con ello, despojándolo de la melena típica y de la corona de espinas. Esta elección estética y simbólica parece sugerir que la esencia divina de Cristo va más allá de su sufrimiento físico.

"La pietá", de Ippolito Scalza: Otro que no conocía




Ippolito Scalza (1532-1617) fue un escultor y arquitecto italiano.

Otra vez y gracias a las redes sociales he conocido esta impresionante escultura en mármol. Tampoco conocía al artista lo que demuestra que por ser muchos los creadores a lo largo de la historia nunca alcanzaría a saber de su existencia, o, simplemente, porque no debería ignorar tanta belleza creada por el talento humano. Esta Piedad es inevitable compararla con la de Miguel Ángel.


Ippolito Scalza creció en una familia de artistas, en la que sus hermanos también fueron mosaiquistas, escultores y arquitectos. Aunque no hay excesiva información, sabemos que en 1554 colaboraba en diferentes obras para la catedral de Orvieto. Como arquitecto se encargó de las obras y diseño de la Catedral de Montepulciano, la Iglesia del Crucifijo de Todi y la Iglesia Parroquial de Ficulle. En 1564 realizó el sepulcro Farratini en Amelia, pero su trabajo se centró sobre todo en las capillas laterales de la catedral de Orvierto.

La "Pietá"

De esas obras, destaca especialmente su espectacular "Pietá" realizada entre 1575-79. Con un lenguaje diferente al de Miguel Ángel, es mucho más dramática pero muy interesante por la escenografía, más teatral. Contemplamos justo el  momento en el que Cristo ha sido descendido de la cruz, podemos ver la escala y el tamaño de los clavos y las tenazas con las que éstos se han extraído. La Virgen María mira a su hijo mientras alza la mano y María Magdalena inclina su cabeza para apoyar su rostro en la mano de Cristo. Una emotiva obra llena de fuerza y teatralidad que nos habla de la espectacular calidad técnica de Ippolito Scalza.

La cruz (Especial Semana Santa)


La cruz, de castigo ejemplar a la promesa de la vida eterna

La imagen de la cruz es identificada inmediatamente con el cristianismo, pero se trata de un símbolo que se extendió mucho después de la muerte de Jesús. La evolución de la simbología cristiana refleja la historia de esta fe y el profundo cambio de mentalidad que se dio en el mundo tardoantiguo.


(Fuente)

Aunque se haya convertido en el símbolo por antonomasia del castigo romano, en sus orígenes la crucifixión fue concebida muy lejos de Roma. Los primeros registros que se tienen de este procedimiento como método de ejecución datan del Imperio Aqueménida -aunque probablemente se usara ya en Asiria- y responden a la fe zoroastriana, que se extendió notablemente bajo el mandato persa: según sus creencias, el fuego y la tierra son sagrados y enterrar o quemar a un criminal contaminaría estos elementos, por lo que se les clavaba a leños de madera para dejarlos morir y que las aves carroñeras dieran cuenta de sus restos.

Los romanos entraron en contacto con esta práctica durante su expansión por el Mediterráneo: griegos y cartagineses la conocían por mano de los persas, y el propio Alejandro Magno la practicó contra los supervivientes de ciudades que se habían opuesto con más tesón a su conquista. Para estos pueblos no zoroastrianos, la crucifixión representaba un método de ejecución particularmente cruel y humillante. El condenado podía morir en cuestión de horas o al cabo de varios días, dependiendo de las circunstancias, pero en cualquier caso resultaba una imagen terrible que servía de escarmiento y advertencia: en el siglo I a.C., tras aplastar la revuelta de esclavos liderada por Espartaco, unos 6.000 prisioneros fueron crucificados a lo largo de la Vía Apia.

A partir del siglo V d.C. la cruz se difunde ampliamente como símbolo del cristianismo. Previamente el más usado por los cristianos era la figura de un pez.



El Cristo de Velázquez

 

El "Cristo de San Plácido", pintado por Diego Velázquez.
 
                       
Diego Velázquez es sin duda uno de los pintores más destacados de la historia del arte español, y su obra ha sido objeto de estudio y admiración por generaciones. En particular, el "Cristo de San Plácido" es una de sus obras más emblemáticas y enigmáticas. La simplicidad y la profundidad de esta pintura han intrigado a críticos y espectadores durante siglos, y mi análisis detallado de esta obra buscaba arrojar luz sobre su significado y su impacto en el espectador. En esta semana tan significativa para los cristianos, me parece oportuno compartir nuevamente mis reflexiones sobre esta obra maestra de Velázquez. La manera en que el pintor logra transmitir la serenidad y la humanidad de Cristo a través de una composición tan sencilla es verdaderamente admirable, y creo que es importante seguir reflexionando sobre la relevancia y el poder de esta obra en la historia del arte.


Por Rubén Reveco, editor


Semana Santa

La obra a la que me refiero es "El Cristo Crucificado" de Diego Velázquez, una pintura que ha sido objeto de admiración y estudio por siglos. Su belleza artística y su profundo simbolismo místico la convierten en una pieza única en la historia del arte. Sin embargo, lo que realmente destaca en esta obra es el desnudo masculino que representa, considerado por muchos como el más hermoso jamás pintado. Se dice que Velázquez, en un momento de frustración, arrojó sus pinceles a la cara de Cristo, creando una mancha que luego transformó en la abundante melena que cubre parte de su rostro. Esta anécdota, aunque posiblemente apócrifa, refleja la intensidad y el genio creativo del artista. La combinación de técnica magistral y emotividad en esta obra la convierten en una verdadera joya del arte universal.

Dinosaurios (18) Descubre los gigantes del mundo prehistórico

 


La colección de Dinosaurios salió allá por 1993, después del boom que produjo Jurassic Park. Venía con un contenido más que interesante, en el que íbamos conociendo las distintas especies de dinosaurios, info de paleontología, y unas imágenes en 3d (monocromáticas) que se podían ver con unas gafas que incluía el primer número. Además, venían de regalo esqueletos para armar que brillaban en la oscuridad y un juego de cartas.

Originalmente, la obra sería de 52 fascículos encuadernables en 5 tomos. En el número 5 o 6 venía una especie de encuesta en el que había que calificar las secciones de la revista, y escribir sugerencias para los futuros números. Una vez hecho se enviaba por correo a la editorial, en España. El punto es que cuando estaba por terminar la colección apareció un anuncio que decía "La colección continúa", expandiendo a 26 números más la enciclopedia. Además comenzaron a ampliar información de animales prehistóricos y de temas en relación a ellos.

En fin, la colección siguió y fueron 3 tomos más los que se agregaban a los 5 originales. Por si esto fuera poco, cuando parecía que ahora sí se terminaba la colección se anuncia que otra vez se expande la colección. Así que en total fueron 104 fascículos, que conformaban 11 tomos.