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jueves, 5 de febrero de 2026
Los maestros cerveceros
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ALTAZOR (Mis canciones y la IA) "¿Y mañana qué pondremos aquí?"
La canción presenta una visión sombría de una fe moribunda, un vacío dejado por la percibida desaparición de Cristo y sus seguidores. Las líneas iniciales establecen una sensación de despertar tardío en medio de una era decadente, simbolizada por el "siglo" tosiendo sangre. Esta imaginería establece un tono de declive irreversible, que culmina con la pérdida de la corona de espinas de Cristo, un símbolo potente de sufrimiento y sacrificio.
La canción sugiere una crisis de fe, donde "dos mil años de rezos" se deshacen, dejando solo silencio. La repetición de oraciones en iglesias vacías subraya la ausencia de respuesta divina, retratando la fe como estancada y sin vida. El deseo de la figura moribunda de estar rodeada de almas y de hundirse con los templos en el agua refleja un anhelo de olvido colectivo.
La pregunta recurrente, "¿Y mañana qué pondremos aquí?" destaca el tema central del poema: la incertidumbre y la ansiedad que rodean al futuro en ausencia de sistemas de creencias tradicionales. Los versos finales enfatizan el impacto personal de esta pérdida, con la corona de espinas cayendo en el camino que el hablante alguna vez siguió. A medida que "dos mil años de sombras" se desvanecen, la duda permanece, sugiriendo un cambio permanente de perspectiva y un desafío para encontrar significado en un mundo desprovisto de marcos religiosos establecidos. Es un lamento por una fe moribunda y una exploración del vacío existencial resultante.
Las mil y una noches. El Cómic
Las mil y una noches es una célebre recopilación medieval en lengua árabe de cuentos tradicionales del Oriente Medio. El núcleo de estas historias está formado por un antiguo libro persa llamado Hazâr afsâna («mil leyendas»). El compilador y traductor de estas historias al árabe es, supuestamente, el cuentista Abu Abd-Allah Muhammad el-Gahshigar, que vivió en el siglo IX. La historia principal sobre Scheherezade, que sirve de marco a los demás relatos, parece haber sido agregada en el siglo XIV.
Causó gran impacto en Occidente en el siglo XIX, una época en que las metrópolis impulsaban las expediciones e investigaciones geográficas y de culturas exóticas. Aunque Las mil y una noches se tradujo por primera vez en 1704, esa primera versión al francés, de Antoine Galland, era una adaptación, un texto expurgado de los adulterios y hechos de sangre que abundan en el libro. Una de las traducciones que alcanzó popularidad fue la de Richard Francis Burton, diplomático, militar, explorador y erudito de la cultura africana.
Compuesto por tres grupos de relatos, el libro describe de forma fantástica y algo distorsionada la India, Persia, Siria, Chinay Egipto. Hacia el año 899, los relatos, transmitidos oralmente, habían sido agrupados en ciclos. Se cree que muchas de las historias fueron recogidas originariamente de la tradición de Persia (hoy en día Irán), así como de Irak, Afganistán, Tajikistán, y Uzbekistán, y compiladas más adelante, incluyendo historias de otros autores.
El cómic
Las Mil y una Noches es un cómic que reúne en sus 102 páginas las aventuras de ese malicioso viajero de los mares llamado Simbad. Con su particular estilo podemos deleitarnos con un gran trabajo de ambientación de la historia, que permite a Richard Corben explayarse a gusto dibujando personajes monstruosos, duendes gigantes, ejércitos de muertos vivientes y horribles criaturas aladas. Los autores captaron y expresaron perfectamente el sentido mítico y místico de la leyenda.
El escritor Harlan Ellison fue el invitado para comentar este álbum, del que les dejo aquí un extracto: "Refiriéndome al conocimiento de su oficio, no necesito exaltar demasiado el talento de Rich Corben en su manejo del pincel y del aerógrafo. Su arte tiene una gran transparencia: un estremecimiento diáfano, que da a su obra una verosimilitud tridimensional. Mirad, por ejemplo, el gran dibujo en el que el amigo de Simbad, el viejo Judar, es arrancado de su camello por un nudo corredizo lanzado desde el cielo por uno de los "muertos vivientes" del ejército de Alí Ben-Abda. Mirad sus pantalones orientales, sus pliegues y dobleces. Parece como si los estuviéramos tocando. O también, el primer plano de la cara de Akissa, en la secuencia en que fuma la pipa turca junto a la tropa de Simbad. La cara está rodeada de humo oloroso, y nos da la impresión de profundidad y de espacio real, sin recurrir a realzar las imágenes o a doblarlas, para que tengan tres dimensiones. Este es Corben en lo mejor de su arte".
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Máximo Chambónez: ¡Otra vez los midgets!
Máximo Chambónez es una de las grandes creaciones del dibujante chileno Themo Lobos. Las cuatro páginas que hoy ofrecemos son sólo una muestra de la genialidad de su autor. El personaje: un metedor de pata compulsivo capaz de las máximas chambonadas.
Manuel Rodríguez, el Guerrillero
Manuel Javier Rodríguez Erdoíza (Santiago, 24 de febrero de 1785-Tiltil, 26 de mayo de 1818) fue un patriota chileno que realizó innumerables acciones en diferentes cargos para lograr la independencia de Chile, como abogado, político, guerrillero y luego militar. Es considerado uno de los principales gestores y partícipes del proceso de independencia de Chile y uno de los Padres de la Patria de Chile.
Durante la Patria Vieja, fue ministro de Hacienda y de Defensa del gobierno de José Miguel Carrera, además de su secretario personal. Pese a que hubo varios y graves desencuentros entre Carrera y Rodríguez, siempre retomaron su amistad, camaradería y trabajo en conjunto, razón por la cual fue la persona con quien Carrera gobernó más estrechamente.
En el periodo de la Reconquista española, su labor como guerrillero, espía y principal figura de la resistencia independentista en Chile lo transformó en mito y leyenda popular.
Durante la Patria Nueva, tras la victoria independentista de Chile en la batalla de Chacabuco, Rodríguez conspiró más de una vez para deponer del cargo de director supremo a Bernardo O'Higgins. Reapareció en la escena pública tras el desastre de Cancha Rayada, asumiendo brevemente como director supremo interino en Santiago, para evitar el desbande general de la causa patriota. Tras dejar su puesto, una vez que se supo que O'Higgins no había muerto, y luego de la victoria en la batalla de Maipú, fue apresado por O'Higgins. Fue custodiado por soldados, siendo asesinado de un balazo por la espalda en las cercanías de Tiltil mientras lo trasladaban a la cárcel de Quillota.
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