Por el honor, por la libertad, por venganza o por un puñado de dólares, cuatro destinos para una horda furiosa, una cabalgada al corazón de un Tennesse arrasado por la guerra. Cuatro destinos pero un solo camino, el que lleva hacia el oeste y obliga a quebrantar todas las leyes.
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lunes, 20 de abril de 2026
Pinturas que se escapan de sus marcos
Los grandes artistas de la pintura llevan siglos capturando instantes repletos de significado sobre un hecho tan intrascendente en apariencia: Salir por el balcón o mirar por la ventana. Son escenas que cobran actualidad. Hay tantas ganas de pisar la calle que hasta alguno se escapa de su propio marco.
A muchos artistas les gusta romper el espacio pictórico y prolongarlo hacia el espectador. Y los marcos de las pinturas representan una manera de implicar a quien contempla la obra convirtiéndole en objeto de la mirada de los protagonistas del cuadro.
El peregrino de las estrellas: Charo
"El Peregrino de las estrellas" publicada originalmente en la revista Skorpio de Editorial Record a partir de 1979, con guión de Carlos Trillo y dibujos de Enrique Breccia, es la segunda colaboración conjunta de este dúo de afamados historietistas. Ha sido reeditada por Javier Doeyo el 2008 en su colección Novela Gráfica.
Texto de Gabriel Zárate
Un bergantín inglés en el siglo XVIII, cuya tripulación está apunto de amotinarse, cegados de ambición y codicia por la preciosa carga de metal dorado de la nave, es el preámbulo de la fantástica historia. El Peregrino en su trayecto marítimo luego de atravesar un misterioso y repentino banco de niebla, se encuentra ante un gigantesco agujero en el mar y es atraído hacia él; nada pueden hacer los desesperados marineros para evitarlo. La tripulación opta por salvarse abandonando en botes el navío, sin agua ni comida pero llevándose integro el valioso cargamento de oro. Todos menos el capitán Harris Conrad, el veterano marinero Jonah y el joven grumete O’Flagherty, que deciden quedarse a bordo y morir junto con su barco.
La nave se sumerge en el agujero de horror y cae en otra dimensión, en un planetoide. Sus tripulantes sobreviven al impacto y tras salvar la vida de un extraño ser, este en compensación les proporciona una flauta con poderes, un generador de energía que le permite al bergantín, envuelto por una burbuja protectora, navegar por el espacio cósmico. Así empieza la increíble travesía del Peregrino por un infinito mar intergaláctico, visitando planetas inauditos, explorando extraños universos de seres maravillosos, presenciando sucesos insólitos y extraordinarios y afrontando peligros de fantasía, terror y ensueño.
Esta narración de ciencia ficción, implica una compleja fusión del relato decimonónico británico de heroicos viajes marinos a lejanas tierras exóticas, con tópicos del cuento mágico infantil poblado de hadas y duendes. Sumado a la atmósfera metafórica de los duros años de la represión militar argentina, que cifradamente se transmiten en la resignada tristeza y el sumiso silencio. Todo ello plasmado en un trazo poético de Enrique Breccia, de una lírica belleza expresiva que denota una subyugada melancolía y un plástico desconsuelo.
Aparte, las aventuras del Peregrino y sus tripulantes encierran una pesimista fábula de reflexión moral en las diversas descripciones de extravagantes mundos con una surrealista similitud al nuestro. Un ente que transformándose en una hermosa y cautivante mujer revive el mito de las sirenas capaces de seducir a los hombres de mar. Unos mandriles antropomorfos cuyo aprendizaje del dominio de las armas despierta el hambre por el poder conduciéndolos a la lucha fratricida. Un mundo habitado por hadas y ogros similares a los relatados a los niños antes de dormir. Un planetoide semejante a un monstruo marino que intenta devorarlos. Son los viejos e inagotables temas reelaborados una vez más, que encierran reflexivas parábolas sobre el carácter problemático, emocional e incomprensible del hombre. Como la afligida vigencia del fatídico amor del capitán Conrad por una mujer muerta diez años atrás.
En su azaroso trayecto espacial, el anciano y legendario mago Merlín, es rescatado e incorporado a la tripulación reafirmando la tradición anglosajona de la historia. Su presencia proporciona una cuota de sabiduría, misterio, hechizo y humor, como cuando incrusta un par de alas voladoras en Jonah. La acumulada sapiencia de años lo convierte en el nuevo líder de la nave, reforzando la visión mágica y fabulosa del universo encantado, donde El Peregrino surca entre las estrellas del cosmos un fantástico e inacabable viaje, sin un puerto final, con persistente rumbo hacia lo desconocido.
Ana de la jungla - El África colonial de Hugo Pratt
Cuando uno piensa en Hugo Pratt es inevitable acordarse de Corto Maltes, (bueno, y quizás después uno se acuerde de sus Escorpiones del Desierto o de Ernie Pike…) Pero por famoso que el marinero de Malta hiciera a Pratt este no surgió de la nada, lo suyo fue una labor de muchos años a base de trabajárselo mucho para llegar a convertirse en ese gran autor al que admiramos y echamos de menos. Parte de este proceso fue Ana de la Jungla, su primer comic como autor completo y al que ahora vanos a echarle un vistazo.
Y así empezó la carrera en solitario de Hugo Pratt
Buenos Aires, 1959, un editor le encargo a Hugo Pratt la realización de un nuevo comic, tenia completa libertad para hacer lo que quiera, y toda la responsabilidad, guion y dibujo, seria suya. Hasta aquel momento Pratt siempre había trabajado con guiones de otros, siendo la más famosa de esas colaboraciones la que tuvo con Héctor Germán Oesterheld a lo largo de varias series, pero por primera vez en su carrera iba a tener que ocuparse de ser un autor completo. Y así fue como en agosto de 1959 el Nº1 de la revista Supertotem aparecieron por primera vez Ann y Dan (que más tarde acabaría conociéndose como Ana de la Jungla)
Relatos del futuro: Danger Man
Las revistas de cómics de ciencia ficción de los años 50 y 60 del siglo XX constituyeron un fenómeno cultural significativo, reflejando las ansiedades y esperanzas de una época marcada por la Guerra Fría, los avances tecnológicos y la exploración espacial. Estas publicaciones, dirigidas principalmente a un público joven, ofrecían relatos visuales que exploraban futuros distópicos, encuentros con civilizaciones alienígenas y las consecuencias éticas del progreso científico.
El estilo artístico variaba, aunque predominaba una estética pulp con colores llamativos y diseños exagerados, buscando captar la atención del lector. Las tramas, a menudo sencillas y directas, se centraban en la aventura y la acción, pero también abordaban temas más profundos como la amenaza nuclear, el impacto de la tecnología en la sociedad y la condición humana frente a lo desconocido.
Aunque criticadas por su contenido sensacionalista y, en ocasiones, violento, las revistas de cómics de ciencia ficción de los años 50 y 60 ejercieron una notable influencia en la cultura popular, contribuyendo a popularizar conceptos e imágenes que aún hoy resuenan en la literatura, el cine y otras formas de expresión artística. Fueron, en definitiva, un espejo de su tiempo, reflejando las inquietudes y aspiraciones de una sociedad en constante transformación.
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