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lunes, 15 de junio de 2026

El copihue, una flor y dos leyendas


Una de las tantas versiones del copihue que he pintado.


El copihue es una flor silvestre originaria de los bosques húmedos del sur de Chile. Además de ser una flor muy exclusiva y hermosa tiene un origen de leyenda digno de su belleza.




Las últimas mujeres de Milo Manara



El reconocido artista está rindiendo tributo a las mujeres de la primera línea contra el COVID-19, como enfermeras, doctoras y vendedoras, entre otras.


Aunque Milo Manara es reconocido como el maestro del cómic erótico y su estilo para dibujar mujeres sensuales es toda una marca registrada, el contexto del COVID-19 lo ha llevado a dar vuelta la página.

En medio de la cuarentena total generada en Italia, el reconocido dibujante dejó atrás las miradas y labios coquetos, y las poses de desnudo, para apreciar las labores que están llevando a cabo diversas mujeres de la primera línea contra el coronavirus.

A través de su página de Facebook, el artista comenzó a presentar ilustraciones de doctoras, enfermeras, policías, conductoras de ambulancias y vendedoras, entre muchas otras. Los trazos obviamente son reconocibles, pero el foco dejó atrás el culto a lo sensual para destacar las labores que llevan a cabo.



Quique Hache, detective: ¿Dónde está el arquero de Ferro Quilín?

Quique tiene quince años y acaba de terminar un curso por correspondencia para ser detective privado. Un verano, en vez de partir a Concón, se queda en Santiago probando suerte como investigador.


Ver también






Civilizaciones: Creta



El griego Dédalo, también llamado Barsabas, constructor del laberinto de la reina Pasifae, vuelve a la isla de Tera. Apenas llega al puerto, se encuentra con Costa, un amigo de hace quince años que vive en la isla, que le cuenta todo lo que está cambiando por culpa de la cada vez mayor avidez del palacio de Knossos

Reponsables de grandes éxitos del cómic histórico como Catalina de Médicis o Leonor: La leyenda negra, Simona Mogavino y Carlos Gómez nos presentan una reinterpretación del mito del laberinto del Minotauro.





Dos micro-canciones (8) La rosa de los mares - Yo soy el Rey


La difusión de las "Micro-Canciones," expresiones artísticas que duran menos de un minuto, representa una evolución fascinante en el arte contemporáneo. Esta brevedad, sin embargo, no equivale a una falta de profundidad o impacto. Por el contrario, la limitación de tiempo exige una forma de comunicación concentrada y potente. Cuando estas micro-canciones incorporan fragmentos de una obra seminal como "Altazor" de Vicente Huidobro, el resultado es una interacción convincente entre la tradición literaria establecida y la expresión artística innovadora.


La rosa de los mares.


 Ningún navegante ha encontrado 

la rosa de los mares

La rosa que trae el recuerdo de sus abuelos

Del fondo de sí misma

Cansada de soñar

Cansada de vivir en cada pétalo

Viento que estás pensando en la rosa del mar

Yo te espero de pie al final de esta línea


El fragmento de "Altazor" de Vicente Huidobro, aquí presentado, es una exploración poética de la memoria, el anhelo y la introspección. Huidobro, con su característico creacionismo, nos sumerge en un viaje lírico donde la "rosa de los mares" no es una entidad física, sino un símbolo de aquello inalcanzable, de la herencia ancestral y de la propia esencia del ser.

La imagen del "navegante" que no encuentra la rosa sugiere una búsqueda infructuosa en el mundo exterior, una que no puede satisfacer la profunda necesidad de conexión con el pasado y con uno mismo. La rosa, que "trae el recuerdo de sus abuelos" y que emerge "del fondo de sí misma", personifica la memoria colectiva e individual, un legado que reside en el interior y que se nutre de la experiencia vital.

El cansancio de la rosa, "de soñar" y "de vivir en cada pétalo", evoca la carga de la existencia, la fugacidad del tiempo y la intensidad de cada momento. Cada pétalo es una vida, un sueño, una memoria que se desvanece y se renueva. La interpelación al "Viento que estás pensando en la rosa del mar" humaniza la naturaleza, atribuyéndole la capacidad de reflexión y de anhelo por lo mismo que el poeta busca.

Finalmente, la declaración "Yo te espero de pie al final de esta línea" revela una postura de esperanza y determinación. A pesar de la elusividad de la rosa, el hablante lírico se mantiene firme, esperando la revelación, la conexión con ese "fondo de sí misma" que la rosa simboliza. Es un testimonio de la incesante búsqueda de sentido y de la trascendencia en la poesía.


Yo soy el rey.


Yo soy el rey

Los ahogados florecen cuando yo lo mando

Atad el arco-iris al pirata

Atad el viento a los cabellos de la bruja

Yo soy el rey

Y trazaré tu horóscopo como un plan de batalla

Oyendo esto el arco-iris se alejaba

Adónde vas arco-iris

No sabes que hay asesinos en todos los caminos?


En la etérea danza del cosmos, donde los ahogados florecen al compás de mi voluntad inquebrantable, emerjo como soberano. Mi decreto, un eco que resuena en la vastedad del tiempo, une lo imposible: el arcoíris, espectro de promesas celestiales, se ata al pirata, encarnación de la libertad salvaje. El viento, espíritu indomable de la naturaleza, se entrelaza con los cabellos de la bruja, símbolo de sabiduría ancestral y poder oculto.

Yo soy el rey, y mi mirada penetra los velos del destino. Trazo tu horóscopo no como un mero augurio, sino como un plan de batalla, un mapa estelar para conquistar lo ignoto. Cada constelación, cada planeta, se convierte en una pieza estratégica en mi tablero cósmico, orquestando los movimientos de tu existencia.

Pero en este reino de maravillas y designios, la inocencia a veces se desvanece. Oyendo mi proclama, el arcoíris, con su promesa de un nuevo comienzo, se aleja, quizás temeroso de la magnificencia de mi poder o de la crudeza de la realidad que revelo. "¿Adónde vas, arcoíris?", pregunto, mi voz un susurro en el vendaval. "¿No sabes que hay asesinos en todos los caminos? La vida, incluso bajo mi reinado, está plagada de sombras, de peligros acechantes en cada sendero. La belleza y la oscuridad danzan en un abrazo eterno, y ni siquiera un rey puede erradicar la dualidad inherente a la existencia."


"Altazor" de Huidobro, una piedra angular de la poesía de vanguardia, se caracteriza por su lenguaje experimental, su estructura fragmentada y su exploración de temas existenciales. Al extraer pasajes selectos de este complejo poema y musicalizarlos, las "Micro-Canciones" ofrecen una experiencia condensada y reinterpretada de la obra original. La brevedad del formato fomenta la escucha repetida, permitiendo que los matices del texto y el arreglo musical resuenen más profundamente.

Esta fusión de poesía y música dentro del formato de micro-canción crea un producto artístico único. Proporciona una lente contemporánea a través de la cual apreciar la perdurable relevancia de "Altazor," al tiempo que impulsa los límites de la expresión artística en la era digital. Las "Micro-Canciones" sirven no solo como interpretaciones, sino también como invitaciones a interactuar con el cuerpo de trabajo más extenso de Huidobro, demostrando el poder de la concisión y la adaptación creativa en el arte.





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