
"La niña que sonríe". Dibujo sobre cartulina.
Representar a la ciudad que se habita es un atractivo muy importante para cualquier artista plástico.
Representar la ciudad que se habita es un atractivo muy importante para cualquier artista plástico. Este acto no solo implica la plasmación de elementos visuales, sino que se convierte en un diálogo profundo entre el creador y su entorno. La ciudad, con su pulso, sus texturas, sus luces y sus sombras, ofrece un lienzo inagotable de inspiración.

Por Rubén Reveco - Editor
Para el artista, la urbe se transforma en una extensión de su propia identidad, un reflejo de vivencias y percepciones. Cada calle, cada edificio, cada rincón, puede ser interpretado y reinterpretado a través de la subjetividad del pincel, el lápiz o la cámara. Esta representación va más allá de la mera mímesis; busca capturar la esencia, el alma del lugar, revelando aspectos que a menudo pasan desapercibidos en la rutina diaria.
Asimismo, al representar su ciudad, el artista se erige como un cronista visual, un intérprete de la memoria colectiva. Su obra puede documentar cambios, preservar la historia o proyectar visiones de futuro. Se convierte en un puente entre el pasado y el presente, entre lo tangible y lo intangible. En este sentido, la representación artística de la ciudad no es solo un acto estético, sino también un compromiso social y cultural que enriquece tanto al creador como a la comunidad que lo observa."
Realicé este dibujo en 1984 cuando intentaba ser un artista hiperrealista. Cometí un gran error al pensar que solo era cuestión de tiempo lograrlo. En ese momento, descubrí la admiración por el trabajo de estos artistas, que va más allá de la habilidad técnica. Requiere una gran fuerza espiritual y dedicación. Además, es fundamental encontrar un tema que te inspire o darle tu propio estilo al tema. Es importante no dejarse llevar por los elogios del tipo "¡parece una foto!", ya que no siempre son positivos para un hiperrealista, ni tampoco críticas. Por último, es necesario enfrentarse a quienes cuestionan si tu obra refleja el espíritu de la época, si es válido invertir meses en un dibujo, si es anacrónico, entre otros aspectos. Ser un artista hiperrealista no está al alcance de cualquiera, por eso son tan escasos.