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lunes, 7 de septiembre de 2026

El escultor (4) Fecha límite




David Smith está dispuesto a morir por su obra... literalmente. Gracias a un trato con la Muerte, este joven escultor consigue cumplir su gran deseo de la infancia: ser capaz de esculpir, únicamente con las manos, cualquier cosa que imagine. Pero ahora, con solo 200 días de vida por delante, decidir qué crear le está resultando más difícil de lo que pensaba. Y encontrar a su alma gemela en el último momento no va a hacerlo más sencillo. Esta es la historia de un deseo llevado más allá de los límites de la razón.


Es un relato sobre los torpes y frenéticos pasos del amor incipiente. También es un retrato exuberante y urbano de la ciudad más grandiosa del mundo. Pero, por encima de todo, es un canto a esos pequeños, cálidos y humanos momentos que nos ofrece la vida cotidiana...y a las enormes fuerzas que se agitan, furiosas, bajo su superficie.
Scott McCloud escribió el libro de referencia para entender cómo funciona el cómic. Ahora, se adentra en el sobrecogedor, divertido e inolvidable campo de la ficción.

Cuarta de cinco entregas

VER TAMBIÉN:
Parte 123, 4, 5

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Como una esposa (Wife like) La estoy viendo

Meredith, una humana artificial, es asignada como acompañante del afligido viudo William, que fue diseñada para comportarse como su difunta esposa. Sin embargo, pronto comienza a cuestionar la realidad cuando los recuerdos comienzan a resurgir.

La fantasía de una compañera robótica, arraigada en la imaginación masculina, parece acercarse a la realidad a pasos agigantados. El veloz avance de la tecnología, en particular la Inteligencia Artificial y el desarrollo de los bots, sugiere un futuro donde las relaciones entre humanos y entidades no humanas podrían transformarse radicalmente. Esta eventualidad, que promete llenar vacíos emocionales y sociales, podría generar consecuencias aún insospechadas, redefiniendo la naturaleza misma de la compañía y la interacción afectiva.


Por Rubén Reveco - Editor





Revista Mampato N°120

 



El 30 de octubre de 1968 salió a la venta el primer número de la revista Mampato, fundada y dirigida por el dibujante y pintor Eduardo Armstrong, con el propósito de educar y entretener a los niños y niñas de Chile. La publicación revolucionó los quioscos nacionales con una incomparable mezcla de historietas y entretención, temas sobre ciencias, arte, historia y naturaleza, reportajes, juegos, manualidades, música y concursos; transformándose en un ícono para toda una generación de lectores.




Eduardo Armstrong (1931-1973). El fundador y primer director de la revista Mampato nació en Valparaíso el 9 de diciembre de 1931. Arquitecto de profesión, dedicó su vida a viajar por el mundo, pintar, dibujar y coleccionar desde estampillas hasta autógrafos de personajes célebres.


Eduardo Armstrong, Themo Lobos, Erna Borneck, Jorge Galasso y Florencia Victoria. Armstrong fue el quien ideó el formato y constituyó y dirigió el primer equipo.

El nombre Mampato era heredado del ya desaparecido suplemento infantil de El Mercurio (el del caballito pequeño). La revista, quincenal, incluía ilustraciones, relatos y textos educativos. Tenía una historieta principal protagonizada por un niño llamado, precisamente, Mampato. Armstrong había inventado al personaje con ayuda del joven dibujante Oscar Vega. Juntos habían echado a andar una aventura que ya llevaba un par de capítulos y que tenía, en el relato y la gráfica, una innegable influencia de la historieta francesa Asterix, en tono de comedia y muy popular en esos años en Europa, sobre un galo que peleaba contra los invasores romanos.


Oscar Vega Etcheverry (1945-2007) se formó como dibujante y pintor en la Escuela de Artes Aplicadas y en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile. 

Mestizo: La chica del salón (Revista Hunter)


Mentizo se parece un poco a Kwai Chang Caine, de la serie televisiva de los ´70 Kung Fu. Es tranquilo, no busca líos con nadie, es discriminado por su origen, pero cuando se enoja...

Dos micro-canciones (15) Las montañas - Tu nombre

 


La difusión de las "Micro-Canciones," expresiones artísticas que duran menos de un minuto, representa una evolución fascinante en el arte contemporáneo. Esta brevedad, sin embargo, no equivale a una falta de profundidad o impacto. Por el contrario, la limitación de tiempo exige una forma de comunicación concentrada y potente. Cuando estas micro-canciones incorporan fragmentos de una obra seminal como "Altazor" de Vicente Huidobro, el resultado es una interacción convincente entre la tradición literaria establecida y la expresión artística innovadora.



Las montañas

El fragmento poético "Las montañas de pesca" evoca una profunda sensación de anhelo y la subsiguiente liberación de las cargas emocionales. La imagen de montañas que poseen "la altura de mis deseos" sugiere la magnitud de las aspiraciones del yo lírico, una elevación que trasciende lo mundano y se adentra en el reino de lo idealizado. Estas cumbres no son meros accidentes geográficos, sino representaciones tangibles de anhelos, sueños y esperanzas que el individuo atesora.

La acción de "arrojar fuera de la noche mis últimas angustias" es un acto catártico y liberador. La noche, con su connotación de oscuridad e introspección, sirve como telón de fondo para la expulsión de las preocupaciones finales. Es un momento de vulnerabilidad y, a la vez, de fortaleza, donde el individuo decide desprenderse de aquello que lo oprime. La imagen de las angustias dispersadas por el canto de los pájaros por el mundo introduce un elemento de trascendencia. El canto, a menudo asociado con la alegría y la libertad, se convierte en el vehículo que lleva las penas lejos, disolviéndolas en la inmensidad del universo. Este acto no solo libera al yo lírico, sino que también sugiere una transformación de la angustia en algo más etéreo y menos denso, algo que se integra en el flujo de la vida.