

Cuántas veces habrán tenido que soportar los artistas por lo bajo: "Esto lo podría hacer un niño" o "Mi sobrino de dos años pinta mejor". Este no es un blog que difunda al arte abstracto, pero encontré un artículo que tiene la pretensión de defender esta importante manifestación del siglo XX y explicar el desdén de un gran porcentaje de espectadores por la abstracción en la pintura. Bueno, encontré este artículo que reproduzco... Está simple pero bueno.
Entre las paredes de un museo de arte contemporáneo, de cualquier ciudad del mundo, los murmullos qué más podemos escuchar son “Esto lo podría hacer un niño”, “¿Ésta chorrada es arte?” Incluso antes de estudiar la carrera para mí era una estética incomprensible, rara y patética.
Le di una oportunidad y después lo comprendí todo, sobra decir que el entusiasmo que le pusieron mis profesores lo hicieron mucho más fácil. Aún hoy en día hay muchas cosas que se me escapan, pero la pequeña base que poseo consigue hacerme disfrutar o por lo menos entretenerme en la búsqueda de su significado. Por supuesto con esto no digo que todo lo que esté expuesto en un museo sea arte, porque muchos artistas y críticos se benefician de ello y de verdad que a veces podemos ver auténticas tonterías.
Cuando nos exponemos ante una obra de estas características debemos de hacernos varias preguntas ¿Quién lo pintó?, ¿Cuál es su contexto? Con esto podemos adentrarnos un poquito más en la obra, en la psicología del artista, en su sociedad y descubriremos el porqué lo ha hecho así. Y lo más importante y lo que más nos vamos a encontrar… todos los artistas se rebelan contra los anteriores.

Al fauvismo se la considera la primera vanguardia, por lo tanto el primer arte incomprendido. Surge en Francia entre los años 1905 a 1907. París se va a convertir en la ciudad del arte y la cultura general de Europa. Los artistas exponían en los salones oficiales, pero algunos artistas empezaron a sentirse incómodos con el jurado de gustos muy ligados al espíritu de la Academia. Por lo tanto surge un primer rechazo. La belleza realista e idílica se transforma en manchas de colores primarios extendidos desde el tubo y apenas mezclados como vemos en esta pintura de Matisse. El color no está asociado a la forma sino al sentimiento, a lo subjetivo. Todo está calculado meticulosamente, no se juega al azar con la paleta los colores confluyen armoniosamente.