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lunes, 1 de junio de 2026

Dinosaurios (14) Descubre los gigantes del mundo prehistóricos

 


La colección de Dinosaurios salió allá por 1993, después del boom que produjo Jurassic Park. Venía con un contenido más que interesante, en el que íbamos conociendo las distintas especies de dinosaurios, info de paleontología, y unas imágenes en 3d (monocromáticas) que se podían ver con unas gafas que incluía el primer número. Además, venían de regalo esqueletos para armar que brillaban en la oscuridad y un juego de cartas.

Originalmente, la obra sería de 52 fascículos encuadernables en 5 tomos. En el número 5 o 6 venía una especie de encuesta en el que había que calificar las secciones de la revista, y escribir sugerencias para los futuros números. Una vez hecho se enviaba por correo a la editorial, en España. El punto es que cuando estaba por terminar la colección apareció un anuncio que decía "La colección continúa", expandiendo a 26 números más la enciclopedia. Además comenzaron a ampliar información de animales prehistóricos y de temas en relación a ellos.

En fin, la colección siguió y fueron 3 tomos más los que se agregaban a los 5 originales. Por si esto fuera poco, cuando parecía que ahora sí se terminaba la colección se anuncia que otra vez se expande la colección. Así que en total fueron 104 fascículos, que conformaban 11 tomos.

Yo, robot


Yo, Robot es una de las obras más conocidas e importantes del genial escritor Isaac Asimov, es una colección de relatos cortos en los que a través del particular crisol de la eminente robopsicóloga de la U.S Robots & Mechanical Men Inc., Susan Calvin, se nos presenta la naturaleza, desarrollo y evolución de los robots. La U.S Robots es la única empresa en el mundo capaz de fabricar robots "positrónicos", concepto éste de fundamental importancia en la obra de Asimov.

 Mega





Los cuentos del abuelo Chambónez: El rapto

Otra historia del abuelo Chambónez escrita y dibujada por Themo Lobos.



La Serpiente y la Lanza (1) Sombra montaña

 

1454, Impero Azteca. La ciudad de Tenochtitlan lleva un tiempo agitada. Fuera de los muros de la ciudad han aparecido varios cadáveres momificados de mujeres horriblemente asesinadas procedentes de remotas regiones del Imperio. Para evitar que cunda el pánico, las autoridades tratan de ocultar los hechos. La investigación es encomendada en secreto a Serpiente, un cruel pero efectivo oficial. Un influyente sacerdote, Cozatl, incómodo por ciertos hallazgos de la investigación que vinculan los asesinatos con la orden de la que forma parte, fuerza a su amigo, Ojo-de-Lanza a llevar a cabo una investigación paralela. Serpiente y Ojo-de-Lanza se conocen desde la infancia, pertenecían a la misma Casa del Pueblo y siempre han mantenido una fuerte rivalidad. ¿Será capaz alguno de los dos de desentrañar este oscuro misterio?...



Lo mejor de Georges de la Tour, el pintor de la velas

Si hay un episodio controversial en el Nuevo Testamento es el de la concepción de Jesús. Para el creyente no existe problema alguno porque es un asunto de fe.


¿Acaso no le pareció raro a San José que María se quedara embarazada cuando nunca había intimado con ella? Pues no, porque había sido visitado en sueños por un ángel que le explicó todo: el Espíritu Santo, en forma de paloma, había engendrado al futuro mesías en el vientre de María, que seguía siendo virgen.
El caso es que José se hizo cargo del futuro bebé Jesús y gracias a este buen señor, Jesús pudo formar parte de la estirpe de David, como prometían las profecías, ya que José era descendiente de David. Además así pudo salvar el pescuezo a su esposa, ya que el adulterio implicaba que la pobre fuese apedreada según lo dispuesto en la Torá.
En cualquier caso este santo despertó las simpatías de toda clase de gente, desde padres de familia (putativo o no) a obreros, que lo consideraron su patrono.
Georges de la Tour también sintió alguna conexión con el santo y lo representa recibiendo las noticias exactamente que como se cuenta en la Biblia: mientras dormía. El ángel lo visita en sueños y le cuenta la extraña noticia. Un ángel, por cierto, bastante no-ángel, sin alitas murillescas, ricitos querubínicos, ni florituras empalagosas.
Por supuesto, en toda obra de este barroco francés no puede faltar una fuente de luz, en la mayoría de los casos una vela, que aquí el maestro tiene la audacia de tapar completamente, para que paradójicamente reciba todavía más protagonismo.