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sábado, 11 de abril de 2026

La Danza del Tiempo (2) El arma de los demonios




¿Y si Cristóbal Colón nunca hubiera descubierto América sino que los indios hubieran descubierto Europa? Esa es la premisa de La danza del tiempo, la obra del artista ucraniano Igor Baranko (El emperador océano) que narra una historia fantástica y mágica de amor y pérdida entre diferentes tribus indias en la América pre-colonización.
Y todo con el peculiar e inconfundible estilo de Baranko.





Atención seguidores de Moebius, Bilal, Jodorowsky o incluso Manara, si les gustan las premisas sencillas bien desarrolladas, no pasen por alto "La Danza del Tiempo": Ya les comentamos en su momento que el primer tomo había sido una de las mejores lecturas del año y la continuación de la obra del ucraniano Igor Baranko no ha hecho más que refrendar las expectativas entonces generadas.
Hoy vamos a hablar un poco de lo que ocurre en el segundo tomo de la colección, que se titula "El Arma de los Demonios". El protagonista es un muchacho de una tribu nómada que al casarse con una princesa pawnee es recibido con frialdad por su nuevo entorno. Su suegro lo conmina a liderar y combatir en la invasión de los pueblos del norte, confabulados contra la cabeza del sureño imperio de Tenochtitlán (México). Sin embargo, su cuñado no está dispuesto a aceptar un rango militar similar a quien considera inferior. Cuando inevitablemente se enfrentan, en un duelo impresionantemente dibujado por Baranko, ambos acabarán prisioneros junto a un desconocido. Será este extraño quien desvele que persiste la amenaza de los rostros pálidos: ¿Qué salió mal en la danza del tiempo, que se suponía los mantendría para siempre alejados?

La Gran Fuerza guía a este hombre... los Cuatro Vientos lo arrastran...

Entre las excelentes ideas de su obra, Baranko nos presenta una mitología propia, revisión vívida y novedosa de pueblos ancestrales, una `Roma´ americana asediada por `bárbaros´ del mismo continente, un bibliófilo Robinson Crusoe del tiempo, una historia de amor maldita por el destino, vivencias oníricas cuyos impactos se sienten en el mundo real, luchas a las que el calificativo `épico´ no les viene grande, parajes naturales, vestuarios y ornamentos de subyugadora exuberancia y sobre todo... ¡el arma de los demonios!







martes, 7 de abril de 2026

Los apuntes de Emilio Basset: El curare y los dardos de la muerte

Guión: V. Marin - Dibujo L. Fuentes


Emilio Basset es un personaje creado por V. Marín y  dibujado por el chileno Lincoln Fuentes. Este gran artista, además de colaborar con la revista Mampato, lo hizo en múltiples revistas de la época de oro de la historieta chilena. Primero en la Editorial Zig-Zag y siguiendo en Quimantú, Gabriela Mistral y otras.



En lo que respecta a las historias breves que compartimos, corresponden a dos historias que fueron publicadas en capítulos. La primera es la que lleva el título de "Los apuntes de Emilio Basset" y en la que el explorador y reportero se interna por la jungla sudamericana y sus aventuras y peligros. Hay que decir que la caracterización de pueblos y ambientes propios de la jungla sudamericana son fantásticos. Indudablemente que hubo bastante estudio por parte de Lincoln Fuentes antes de dibujar esta serie. Eso, además de su evidente talento artístico, hacen de esta serie una verdadera delicia visual.



viernes, 27 de marzo de 2026

Sustancias alucinógenas y pinturas rupestres

Pintura rupestre del molino hallada en la cueva de California.

Probaron por primera vez el vínculo entre las sustancias alucinógenas y las pinturas rupestres. Restos de una planta con propiedades psicotrópicas fueron encontrados en una cueva en California, donde también había un dibujo sobre la piedra. De esta manera, los científicos confirmaron las teorías que conectaban estas dos actividades.


Por Jorge Cantillo - Infobae

Una caverna pintada con crípticos dibujos rupestres en California (Estados Unidos) podría ser la primera evidencia del consumo de sustancias alucinógenas entre humanos primitivos, concluyó un estudio publicado este lunes en la revista PNAS.

El lugar fue bautizado como Pinwheel Cave -o cueva del Molinillo- en referencia a un dibujo pictórico que reposa en una de sus rocas y se parece al juguete para niños. El lugar era ampliamente conocido por las generaciones de californianos nativos entre los siglos 14 y 18.

Se cree que la imagen representa la forma distintiva de la flor sagrada de datura o Datura Wrightii, una planta propia de California que tiene propiedades psicoactivas.

También hay ‘Quids’ en la cueva -pequeños paquetes de hojas y material fibroso de la planta- que normalmente se mastican para generar los efectos alucinógenos de la planta, que los nativos consideraban sagrada.

Restos de estos quids fueron descubiertos en grietas del techo de la cueva y, al realizarles un análisis químico, científicos demostraon que contenían alcaloides alucinógenos y que su origen era en efecto la flor de datura. De acuerdo al análisis químico, las hojas habrían sido machacadas y masticadas entre 1530 y 1890.

Aunque durante mucho tiempo se pensó que el arte rupestre se hacía durante estados de trance alucinógenos, esta es la primera vez que se encuentra evidencia irrefutable al respecto.

Estos hallazgos pusieron en duda varias suposiciones de larga data sobre las primeras comunidades de humanos. Por ejemplo, algunos expertos en arte rupestre creen que se produjo predominantemente en cuevas que eran propiedad de chamanes individuales. Por ende, las pinturas eran producto de estas visiones que los llevaban por los trances inducidos por las drogas.

Sin embargo, como lo afirma David Robinson, autor principal del estudio, la evidencia que encontraron respalda la teoría de que la mayoría de los sitios con pinturas rupestres eran lugares donde vivía la gente, pues las pinturas traban de comunicar “los sistemas de creencias centrales” de las comunidades.

“Los chamanes se iban a un espacio oculto y tomaban su alucinógeno en búsqueda de la visión, que reproducían en la roca”, explicó Robinson.


La flor de datura es una planta sagrada para los nativos californianos que tiene propiedades alucinógenas.

“Es una forma de comunicación visual dentro de la sociedad indígena que es para el beneficio de todos. Eso es lo principal que muestra esta investigación. No se trata de la experiencia cognitiva de un individuo”, resaltó.

Según el estudio, la datura es asociada con ritos de iniciaciones grupales de adolescentes en la cultura nativa de California. Era consumida principalmente dentro de una bebida. No obstante, los autores del trabajo no ofrecieron una explicación concreta de por qué las personas que vivieron en la cueva podrían haber tomado la planta alucinógena.

Lo que sí señalan es que la creencia de que sólo los chamanes hombres hacían las pinturas rupestres debe ser reevaluada y que no hay razones para pensar que las mujeres no pudieron estar involucradas también en el arte rupestre.




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jueves, 26 de marzo de 2026

Los charrúas



Los charrúas fueron un conjunto de pueblos amerindios que habitaban en los territorios del actual Uruguay, en las actuales provincias argentinas de Entre Ríos, Santa Fe y Corrientes y también en el actual Estado brasileño de Río Grande del Sur.


Las lenguas charrúas son un grupo lingüístico único y separado de otras lenguas indígenas. Con los únicos grupos lingüísticos que tiene algunas características similares es con las lenguas del Chaco y con las lenguas macro-yê del Brasil.
 







lunes, 9 de marzo de 2026

El primer escultor olmeca

"Algo importante deben estar por hacer los olmecas". Un temblor estremeció todo su cuerpo: Sería el primer escultor de este lado ignorado del mundo. 


Introdujo sus manos en el barro y sintió la textura de la arcilla humedecida por la lluvia reciente. Había sido elegido y sentía esa gran responsabilidad sobre sus hombros. También estaban orgullosos sus hijos y su mujer. Todos cooperaban en la extracción de la arcilla que daría forma al rostro de la futura escultura.
Los sacerdotes y los gobernantes no dudaron que seria el artista más indicado para realizar aquella obra. Se lo habían comunicado personalmente: “Modelarás el rostro de nuestro gobernante. Para que después de su muerte quede en la memoria de su pueblo y para que sea admirado por los que vengan”.


Por Rubén Reveco - Editor

Introdujo sus dos manos en el barro. Sintió en su piel la suave textura de la arcilla humedecida por la reciente lluvia. En una mezcla de miedo y orgullo continuó extrayendo de la ladera de la montaña la tierra como para hacer un borrador de los que serían los primeros grandes monumentos de la América precolombina, situación que, desde luego, ignoraba.


Era un artista precavido. Se debía hacer un pequeño modelo de arcilla y definir los rasgos de la obra antes de empezar a trabajar en la enorme mole de piedra basalto, extraída desde la cordillera de Tuxla. El mismo se había atrevido a proponer el material para esculpir la obra. Debía ser la piedra que nacía en esa cordillera, pues no era ni tan pesada ni tan resistente a las primitivas herramientas de su pueblo.


Había estado tiempo atrás en el cerro Cintepec, en Tuxla, y conocía las cualidades de ese material. Pero, tenían un problema: cómo transportar un bloque que podía pesar más de veinte toneladas. Se organizó, entonces, una expedición. Al llegar, eligió el bloque que se debía cortar y fue transportado entre veinte fornidos guerreros. El viaje de regreso duró varios días por entre la selva y los ríos. Era una extraña procesión que llevaba una gran roca sobre sus hombros. “Algo importante deben estar por hacer los olmecas”, se decían los demás pueblos que veían pasar el cortejo.



Cuando el gobernante de entonces le preguntó qué obra podría hacer para perpetuar su paso por la Tierra, no dudó en proponer una gran cabeza. Pues por la cabeza, argumentaba, pasaban todas las decisiones que tomaba como gobernante. Decisiones que habían hecho de su pueblo el más importante de todo ese continente.


Es por eso que ahora, que estaba con las manos en la arcilla, sentía una enorme responsabilidad sobre sus hombros. En su taller, separaba pacientemente todas las impurezas que esta tenía, restos de madera y pequeñas piedras. Pensaba: ¿qué tipo de obra sería? El rostro debe ser severo, frontal, poco expresivo. Ningún sentimiento debe aflorar de esa mirada, excepto aquella actitud de abstracción que se adopta cuando se debe tomar una importante decisión.
Vendrán muchos gobernantes. Con ellos, muchos otros artistas, pero su obra deberá permanecer y servir de ejemplo a otros que quieran imitarlo. Cuando por fin dio por concluido su modelo de arcilla, lo miró detenidamente unos minutos. Era una obra simple y precisa. Los ojos, la nariz, la boca estaban casi delineados. 



Cuando iba con su obra camino al palacio para ponerla a consideración del gobernante y los sacerdotes, estaba tranquilo.
El gobernante se levantó de su trono, se acercó al artista que, en silencio, permanecía al lado del retrato, lo miró unos minutos y preguntó:
-¿Cuándo puedes empezar a esculpir en la piedra el rostro que me hará inmoral?
Sin esperar respuesta, preguntó nuevamente:
-¿Qué altura tendrá?
-La misma altura de su prestigio- contestó el escultor.



En 1862 en una de esas zonas llamada “Tres Zapotes” un ingeniero mexicano llamado José María Melgar descubrió la primera cabeza olmeca.




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miércoles, 4 de marzo de 2026

Tolák: El joven guerrero maya



Uno de los mejores y más grandes dibujantes chilenos es Julio Berríos (1931), a quien conocimos en las páginas de la revista Mampato a través del joven guerrero maya, Tolák.


Es de destacar que alguien que fue básicamente un autodidacta, pudiera llegar a dominar con tal maestría los secretos del dibujo. Basta con prestar atención a sus viñetas, las que destacan por la precisión en el dibujo de la anatomía humana y animal, la rica composición y el excelente uso de la pluma. Para identificar cuándo se está en presencia de un buen dibujante hay que poner atención en las manos. Y ciertamente, algunos renombrados dibujantes son incapaces de dibujar medianamente bien la anatomía de la mano. No es el caso de Julio Berríos, quien se destaca por la calidad de su dibujo.
Julio Berríos se preocupaba hasta de los más mínimos detalles de las historias que iba a contar. Es un apasionado de la cultura de los pueblos originarios y por eso esas historias son tan bien logradas en sus dibujos y en sus guiones. 


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