La difusión de las "Micro-Canciones," expresiones artísticas que duran menos de un minuto, representa una evolución fascinante en el arte contemporáneo. Esta brevedad, sin embargo, no equivale a una falta de profundidad o impacto. Por el contrario, la limitación de tiempo exige una forma de comunicación concentrada y potente. Cuando estas micro-canciones incorporan fragmentos de una obra seminal como "Altazor" de Vicente Huidobro, el resultado es una interacción convincente entre la tradición literaria establecida y la expresión artística innovadora.
Yo he sentido a la Muerte que ha entrado a mi cuarto.
Han crujido las tablas al pasar por encima.
Ha pasado como un humo blanco.
Y ha ido a acurrucarse a un rincón, a una esquina.
Donde pinta la sombra larga andrajos.
Desde allí me está espiando callada.
Y me tiene los ojos clavados.
Que relumbran como ojos de gata.
Llenos de codicia, de futuros espasmos.
Me mira, me analiza, me observa.
Y se recoje en la actitud de un felino.
Que va a saltar sobre su presa.































