La canción "Esperando su resurrección", rica en simbolismo y emoción, presenta una reflexión conmovedora sobre la vida, la pérdida y la memoria. Cada verso actúa como un epitafio en miniatura, encapsulando la esencia de la existencia de un individuo. La frase recurrente "Aquí yace" establece un tono sombrío, que recuerda a una inscripción de cementerio, pero los versos que lo acompañan celebran las cualidades únicas de cada persona.
Carlota, con ojos de sal y espuma, navegó la inmensidad de la vida, guiada por su propia luz interior. Matías libró una batalla constante por la felicidad, lo que sugiere una vida marcada tanto por la lucha como por la aspiración. Angélica ofreció consuelo y amor, un puerto seguro en tiempos de angustia. Raimundo, profundamente conectado con el mundo, encarna el flujo de la vida misma.
El núcleo emocional de la canción se amplifica con la imagen de estrellas llorando, un lamento celestial por aquellos que han fallecido. Este sentimiento de tristeza se entrelaza con la belleza inherente a cada historia individual, transformando cada nombre en "Un poema, una canción". Alejandro, portando una estrella dentro de un abismo, representa el conflicto interno, mientras que Gabriela, con su risa desenfrenada, encarna la vitalidad y el poder perdurable de los sueños.
Los versos finales introducen a Altazor y Vicente, figuras de significado literario y artístico, elevando aún más la exploración del poema sobre la experiencia humana. La línea final, "Esperando su resurrección", ofrece un atisbo de esperanza, sugiriendo que incluso en la muerte, la posibilidad de renovación permanece. En su totalidad, "Aquí yace" es una meditación sobre la naturaleza efímera de la vida y el legado perdurable de la existencia individual.
Esta canción evoca un profundo sentimiento de pérdida y cuestionamiento existencial. El hablante se dirige directamente a Altazor, una figura inicialmente presentada como pura y pacífica, preguntando por el origen de su tranquilidad destrozada.
Explora las posibles causas de la caída de Altazor, sugiriendo fuerzas internas y externas, como un "ángel oscuro", una "sonrisa rota" o una "palabra silenciosa". La repetida invocación de "Hombre sol", junto con el lamento por su resplandor extinguido y el "abismo incoloro" en sus ojos, enfatiza la trágica transformación de un ser de luz a uno consumido por la oscuridad. La imagen de "dolores sembrados en sus llanuras" como "tristes, pesadas y oscuras joyas" transmite poderosamente la imposición del sufrimiento sobre un paisaje que una vez estuvo intacto. Las cadenas alrededor de su cuello, símbolo de la belleza y la libertad perdidas, subrayan aún más los temas de la opresión y el abrumador "terror de ser". En última instancia, el poema sigue siendo una indagación conmovedora e irresuelta sobre la naturaleza del sufrimiento y las fuerzas que pueden extinguir incluso a los espíritus más brillantes, dejando la angustia de Altazor como un misterio persistente.
«Sultans of Swing» es una canción de la banda de rock británica Dire Straits, perteneciente al álbum debut homónimo Dire Straits de 1978. La canción se convertiría en uno de los grandes éxitos del grupo a nivel internacional.
«Sultans of Swing» fue el primer sencillo de la banda británica Dire Straits. El sencillo formaba parte del álbum Dire Straits y comenzó a venderse en octubre de 1978 tardando en entrar en las listas de éxito. Seis meses más tarde alcanzó el número 10 en las listas de ventas del Reino Unido y los Estados Unidos. El disco se convirtió en un importante éxito vendiéndose cerca de dos millones de copias del álbum solo en Estados Unidos.
Para grabar la maqueta de esta canción los hermanos Mark, David Knopfler y el resto de la banda se dirigieron a Londres con sólo 100 libras. Debido a esta situación financiera adoptaron el nombre de la banda Dire Straits, que podría traducirse como grandes apuros.
La canción relata la historia de una banda de jazz que toca en un poco concurrido bar al sur de Londres. En su letra, Mark Knopfler, describe la escena del pequeño bar y la abnegada vida de músicos inexpertos de los integrantes del grupo, a los que escuchó despedirse diciendo: "We are The Sultans of Swing". Así, Mark muestra su debilidad por la música Jazz y los estilos, como el dixie, y el honky tonk que se derivan de ella y son homenajeados en esta canción.
La canción explora temas de aislamiento, anhelo y la naturaleza esquiva del amor. La hablante está perdida y sola, simbolizado por los "mares de arena" y el eco sin salida. Esta sensación de desolación se enfatiza aún más al contar estrellas distantes y perdidas.
Una pregunta central gira en torno al paradero del amado ausente. El hablante se pregunta: "¿Dónde estás cuando el viento te nombra? ¿Dónde escondes el sol de tu sombra?". Estas preguntas resaltan una búsqueda desesperada de una conexión que parece estar fuera de alcance. El cuestionamiento de la hablante al vacío subraya el sentimiento de anhelo sin respuesta.
Las imágenes cambian a un estado de ensueño, flotando en un sueño dentro de una torre sin ventanas, aferrándose a recuerdos que se desvanecen. El "cabello olvidado" y el "pecho olvidado por ti" ilustran la dolorosa ausencia de intimidad física y emocional. La repetición de flotar en un sueño refuerza la sensación de desapego de la realidad.
En última instancia, el poema se destila en "un pequeño sueño de amor y distancia", y finalmente, simplemente "amor y distancia". Esto resume el conflicto central: un profundo deseo de amor perpetuamente separado por un abismo infranqueable. El poema deja al lector con una persistente sensación de melancolía, reflexionando sobre la naturaleza agridulce del amor y la pérdida.
La creación de contenido cultural en plataformas digitales presenta desafíos inherentes, especialmente en las etapas iniciales.
Hola amigos
Hace dos mes inicié la aventura de inaugurar un canal en Youtube dedicado a canciones inspiradas en poesía. Para una primera etapa elegí a Altazor, la gran obra de Vicente Huidobro. Todo esto con la ayuda innegable e insuperables de la Inteligencia Artificial.
Como todo medio de expresión que se inicia el crecimiento en audiencia es muy lento y es por eso que recurro a los lectores de este blog. Los cómics de Machete tiene alrededor de 20.000 visitas diarias.
Me serviría mucho que cada uno de ustedes entre a los enlaces abajo publicados y dejé en Youtube un comentario, un "me gusta" o se suscriba.
Estaré atento a los resultados. Entre todos podemos hacer un pequeño aporte a la cultura.
"Aunque soy un pobre diablo casi siempre digo la verdad" creo que no hay inicio de canción más desgarradora. Es una especie de sincericidio que desde siempre me impactó. Me encanta la gente sincera y que reconoce todos sus fracasos en la vida. Somos tan falsos que perdemos toda una vida esforzamos en parecer exitosos.
Encontré en un blog este texto a propósito de esta canción. Me resultó interesante y lo reproduzco:
"En la primera estrofa de esta canción, Víctor Manuel, se define como “un pobre diablo”, que casi siempre dice la verdad (así me siento yo, no sé si ustedes también). Después dice una frase, que más de alguno de nosotros ha pensado alguna vez: “Cómo fuego abrasador, siempre quise ser el que no soy”. ¿Hay algo más difícil y a la vez común que asumir la vida (con sus aciertos y errores) y preguntarse el famoso qué hubiera sido si….? Todos quisiéramos cambiar alguna decisión errada.
Pero también, somos el producto de todo eso que hicimos, asumirlo y tenemos que adaptarnos a un mundo competitivo donde “es difícil buscar la paz”, porque en general, el lema de nuestra sociedad es “convivir venciendo a los demás” . Y el mundo en que vivimos, “es un buen proyecto para el mal". Les cuento que esta canción fue escrita hace 38 (40) años, y, por lo visto, las cosas no han cambiado mucho.
Tras esos versos desalentadores (y tristemente verdaderos y actuales), viene uno de los coros y dedicatorias más hermosas que he escuchado. Quizás para mi es más bella aún, porque me identifica totalmente, y pienso en quién me hace escribir, que me ha convertido en un corazón tendido al sol, y me ha hecho mostrarme tal cual soy: mi hijo:
“Dejó sangre en el papel/ y todo lo que escribo al día siguiente rompería/ si no fuera porque creo en ti. Y a pesar de todo/ tú me haces vivir/ me haces escribir dejando el rastro de mi alma en cada verso es/un jirón de piel/ Soy un corazón tendido al sol.
Fragmentos del poema de Vicente Huidobro "Éramos los elegidos del sol". Por primera vez publico una canción que no ha sido inspirada en Altazor.
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La canción explora temas de potencial perdido, promesa incumplida y la conmovedora desconexión entre el valor inherente y el logro realizado. A través de imágenes vívidas extraídas de la naturaleza – el sol, el agua, la tierra y las estrellas – la canción establece un sentido de privilegio y destino inherentes. El hablante y su colectivo fueron "elegidos" y poseían cualidades extraordinarias: "oro", "fuego" y un "coro de galaxias". Sin embargo, este potencial fue desperdiciado, lo que condujo a un estado de arrepentimiento y desilusión.
El verso recurrente, "Éramos los elegidos del sol", enfatiza el peso de esta oportunidad perdida. A pesar de la abundancia de dones otorgados, "no supimos" cómo aprovechar nuestro poder, "nos dormimos" y dejamos que "se nos pasara la promesa". Las estrofas finales transmiten una sensación de angustia e impotencia. El "milagro" está manchado por el miedo, y el hablante se encuentra buscando significado en los ojos de otro, lo que destaca una dependencia de la validación externa. En última instancia, la canción sirve como un lamento por el potencial no aprovechado, una sombría reflexión sobre la tendencia humana a permanecer ciego ante el propio valor inherente, incluso cuando se está bañado por la luz de una promesa extraordinaria.
Seminare fue escrita por Charly García y publicada como sencillo de Serú Girán en 1978 por Sazam Records. Es considerada una de las mejores canciones del rock argentino.
Además, estuvo interpretada en la mayoría de los recitales de la banda y también apareció en los discos en vivo "No llores por mí Argentina", de 1982; y "Yo no quiero volverme tan loco", de 2000.
Seminare es el sexto tema del álbum Serú Girán, de la banda Serú Girán. El tema fue compuesto por Charly García y es cantado por David Lebón. En 1978 fue elegida como la mejor canción del año.
El mensaje puede ser no dejarse engañar por las apariencias. La frase que resiste el paso del tiempo es "Esas motos que van a mil solo el viento te harán sentir, nada más".
Como autor parcial de esta breve canción, le profeso un afecto particular. La génesis de la letra se encuentra en el prefacio de Altazor, cuya línea, "Encontré un precioso aeroplano...", sirvió de inspiración primigenia.
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"Un avión bonito" presenta una serie de encuentros marcados por la contemplación silenciosa y la búsqueda de refugio. La imagen recurrente de un avión, descrito con adjetivos como "bonito," "precioso," y "hermoso," sugiere una fragilidad inherente y una necesidad de protección. Este avión busca un "rincón," primero para ocultarse, luego para no mojarse, y finalmente para la lluvia, simbolizando quizás una vulnerabilidad ante las inclemencias del mundo exterior.
Los barcos anclados, observadores pasivos de este vuelo, representan la estabilidad y la permanencia. Sin embargo, su silencio y su desconocimiento ("sin saber qué decir," "sin saber por qué," "sin saber qué hacer") revelan una incapacidad para comprender o interactuar con la naturaleza efímera del avión. Esta dicotomía entre la movilidad aérea y la fijeza marítima acentúa la soledad del avión en su búsqueda.
Finalmente, la conexión entre el encuentro con el avión y el descubrimiento de un "amor tan bonito" sugiere una analogía entre la búsqueda de refugio del avión y la necesidad humana de afecto y pertenencia. El poema, a través de su sencillez y repetición, evoca una sensación de anhelo y la esperanza de encontrar consuelo en un mundo incierto.
"Hacia las dos aquel día, encontré un precioso aeroplano, lleno de escamas y caracoles. Buscaba un rincón del cielo donde guarecerse de la lluvia.
Allá lejos, todos los barcos anclados, en la tinta de la aurora. De pronto, comenzaron a desprenderse, uno a uno, arrastrando como pabellón jirones de aurora incontestable". (Prefacio)
Balada acústica de folk latino en mi menor a un tempo lento de 60 BPM. La canción presenta a un vocalista masculino con un tono suave y melancólico, acompañado por una guitarra clásica que toca acordes arpegiados. La progresión de acordes es principalmente Mi menor - Do mayor - Re mayor, creando una atmósfera sombría pero esperanzadora. La melodía es sencilla y memorable, con énfasis en la interpretación emocional. La producción es limpia e íntima, con la guitarra y la voz en primer plano. La estructura de la canción consta de estrofas y un motivo melódico recurrente que funciona como estribillo, con un puente que introduce una ligera variación en la melodía vocal. El registro vocal es cómodo para un barítono, con ocasionales notas de falsete para enfatizar la emoción. La guitarra presenta un tono cálido y resonante, con una articulación de fingerpicking clara. La sensación general es reflexiva e introspectiva.
Suno AI es una herramienta de creación musical impulsada por inteligencia artificial que permite a los usuarios generar canciones que combinan voces e instrumentación. Es accesible a través del sitio web de Microsoft Copilot.
"Altazor" es considerado el poema más importante de Vicente Huidobro y uno de los hitos de la poesía escrita en lengua española.
"Altazor" no tiene un significado único, pero se cree que es una palabra inventada por Vicente Huidobro, combinando "altura" y "azor" (un ave rapaz). La palabra da nombre a su obra cumbre, Altazor o el viaje en paracaídas, un poema que explora temas como la creación, el lenguaje y el viaje, y es considerado una obra clave del vanguardismo creacionista.
La aventura de Altazor implica el tránsito hacia estadios cada vez más internos de su personalidad; por consiguiente, el viaje simboliza también la negación de un individuo que rompe las ataduras de una realidad y la transforma.
Dos inteligencias, una pasión
La inteligencia humana, en su esencia creativa, se manifiesta en la capacidad de discernir, adaptar y refinar. Se nutre de la información bruta y la transforma en una expresión singular y significativa. Este proceso se puede ilustrar mediante la manipulación de la creación artística, donde la intervención humana moldea la obra hasta alcanzar una forma ideal.
Consideremos el ejemplo de la reescritura de un texto generado por la Inteligencia Artificial. Al seleccionar los fragmentos más pertinentes, se ejerce un juicio crítico que discrimina entre lo genérico y lo específico. La elección de voces, instrumentos y estilo musical implica una comprensión profunda de la estética y la emoción. La edición de la extensión, por su parte, demuestra la búsqueda de la concisión y el impacto.
El resultado de esta intervención es una lírica más íntima y accesible. Se logra un equilibrio entre la oscuridad y la claridad, creando una atmósfera envolvente que invita a la reflexión. La inteligencia humana, por lo tanto, no solo reside en la capacidad de generar ideas, sino también en la habilidad de perfeccionarlas y personalizarlas, imbuyéndolas de una sensibilidad única.
La Inteligencia Artificial y la Humana pueden ser grandes aliados y generar bellas obras de arte.