En el año 910 de nuestra era, los ataques de los vikingos sobre el estuario del Sena siembran el terror en tierras francesas. Bartholomée, un novicio que ha visto arder su abadía a causa de la furia de los guerreros invasores, debe tomar una decisión que cambiará para siempre su vida: adoptar la identidad del príncipe vikingo Leif, que se parece a él, y embarcar en una gran aventura allende los grandes mares.
Tras narrar la historia de Julio César (Vae Victis) y del rey de los hunos (Atila), Jean-Yves Mitton nos sumerge ahora en una de las culturas que más han inspirado el imaginario popular europeo, los vikingos, a cuyos guerreros acompañamos tanto por tierra como por mar, en busca de nuevas tierras que saquear.
La historia de un rey sajón y su lucha por recuperar su tierra perdida. Otra apasionante historia salida de la pluma de Robin Wood e ilustrada por Jorge Zaffino, uno de los mejores dibujantes argentinos de todos los tiempos, luego continuada por el prolífico Armando Fernández y el gran Rubén Meriggi. Gracias a la magia de Internet, hoy podemos difundir y homenajear a sus creadores, que tantas emociones nos regalaron con esta maravillosa historieta. En homenaje a Armando Fernández y a Rubén Meriggi, grandes personas con mucho talento.
El 20 de diciembre de 1979, la revista Fantasía super color 49, anunciaba en su página de próximo número (tímidamente entre lo que vendría), el comienzo de una serie nueva de Robin Wood para el año entrante. Así fue que el 3 de enero de 1980, en Fantasía anuario 17, hizo su aparición Wolf, el hijo de la loba. Situada su historia alrededor del año 900 DC. De la pluma mágica de Robin Wood y el lápiz magistral de Jorge Zaffino, en una Inglaterra plagada de druidas, sacerdotisas, elfos, duendes y bosques mágicos y en una noche de muertes y de tormenta, nacía Wolf.
Personaje que duró varios años y 117 episodios en revista Fantasía, hasta noviembre de 1991, siendo el último episodio publicado, el 118 (el nº 99 escrito por Armando Fernández no fue publicado).
Robin Wood escribió los primeros 23 capítulos, haciéndose cargo después y hasta el final, Armando Fernández. A veces firmando con su nombre real, pero la mayoría de los episodios fueron firmados con los seudónimos de Ned Patton, Gonzalo Bravo y Daniel Sinópoli.
También los dibujos fueron estampados a lo largo de la serie por variados y grandes artistas, dejando su impronta en el personaje, aparte de Jorge Zaffino; Simón Gneiss (Eduardo Barreto), Rubén Meriggi, a veces haciendo dupla con Walter Alarcón, Fabian Slongo, Víctor Toppi y Sergio Ibáñez. (Fuente)
La historia de un rey sajón y su lucha por recuperar su tierra perdida. Otra apasionante historia salida de la pluma de Robin Wood e ilustrada por Jorge Zaffino, uno de los mejores dibujantes argentinos de todos los tiempos, luego continuada por el prolífico Armando Fernández y el gran Rubén Meriggi. Gracias a la magia de Internet, hoy podemos difundir y homenajear a sus creadores, que tantas emociones nos regalaron con esta maravillosa historieta. En homenaje a Armando Fernández y a Rubén Meriggi, grandes personas con mucho talento.
El 20 de diciembre de 1979, la revista Fantasía super color 49, anunciaba en su página de próximo número (tímidamente entre lo que vendría), el comienzo de una serie nueva de Robin Wood para el año entrante. Así fue que el 3 de enero de 1980, en Fantasía anuario 17, hizo su aparición Wolf, el hijo de la loba. Situada su historia alrededor del año 900 DC. De la pluma mágica de Robin Wood y el lápiz magistral de Jorge Zaffino, en una Inglaterra plagada de druidas, sacerdotisas, elfos, duendes y bosques mágicos y en una noche de muertes y de tormenta, nacía Wolf.
Personaje que duró varios años y 117 episodios en revista Fantasía, hasta noviembre de 1991, siendo el último episodio publicado, el 118 (el nº 99 escrito por Armando Fernández no fue publicado).
Robin Wood escribió los primeros 23 capítulos, haciéndose cargo después y hasta el final, Armando Fernández. A veces firmando con su nombre real, pero la mayoría de los episodios fueron firmados con los seudónimos de Ned Patton, Gonzalo Bravo y Daniel Sinópoli.
También los dibujos fueron estampados a lo largo de la serie por variados y grandes artistas, dejando su impronta en el personaje, aparte de Jorge Zaffino; Simón Gneiss (Eduardo Barreto), Rubén Meriggi, a veces haciendo dupla con Walter Alarcón, Fabian Slongo, Víctor Toppi y Sergio Ibáñez. (Fuente)
Esta es una historia que ya habíamos publicado, pero esta vez incluimos un enlace de Mega desde donde podrán acceder a la saga completa. Que la disfruten.
Hacia el año 980 d.C., un valiente vikingo llamado Sven regresa a su hogar en Orkney. Acostumbrado a los lujosos palacios mediterráneos, a las mujeres exóticas y al combate épico, Sven solo pretende reclamar su herencia y escapar de ese frío pueblucho de mala muerte para siempre.
Pero su despiadado tío Gorm le ha arrebatado su derecho de nacimiento. Considerado un extranjero y un traidor, Sven se embarca en una guerra individual contra la organización de su tío, pero se ve arrastrado a un pasado que se ha esforzado mucho por olvidar. El escritor Brian Wood (DMZ, Demo, Fight for Tomorrow), junto con el dibujante Davide Gianfelice, lleva su moderna y elegante sensibilidad a un pasado de hace 1.000 años para redefinir la saga vikinga con el primer libro de la serie Northlanders. Una historia épica que se adentra en una época crucial de la historia, cuando la cristiandad estaba sustituyendo al paganismo y los tradicionales papeles del guerrero, el libre albedrío, el amor, el dinero, el poder y la vida eterna estaban cambiando.
Sword Daughter, es una serie de cómic escrita por Brian Wood y dibujada por Mack Chater y el colorista José Villarubia.
Sword Daughter, aunque ambientada en la época vikinga, será visualmente un homenaje al cine de samuráis, no por nada recibe influencia directa de El lobo solitario y su cachorro de Kazuo Koike y Goseki Kojima. La premisa es como sigue: las Cuarenta Espadas llegan de noche y al abrigo de la oscuridad asesinan a todo un pueblo; tan solo hay dos supervivientes, una niña llamada Elsbeth y su padre viudo Dag.
Entretejiendo leyendas indoamericanas y sucesos históricos reales, el gran guionista argentino Alfredo Julio Grassi recreó parte de la gesta del explorador vikingo Leif Eriksson en esta miniserie, creada para la editorial italiana Eurostudio a principios de la década del 60. El responsable de plasmar en dibujos esta atrapante historia fue Alberto Salinas, quien por entonces contaba con poco más de 30 años, y que aquí demostró plenamente su fabuloso talento.
Una década después, Rurik, el vikingo se publicó en El Tony (Editorial Columba), adaptando las viñetas al formato habitual de sus revistas, aunque, afortunadamente, sin someterlas al mismo brutal remontado de planchas con que fueron destrozadas otras series extranjeras que pasaron por sus páginas.
El guion de esta serie fue de Armando Fernández (como Axel Bergier) aunque hay 2 episodios escritos por Ricardo Ferrari. Y los dibujos de Miguel Ángel Castro Rodríguez (Firmando con su apellido invertido), Rubén Meriggi, Fabián Slongo, Walter Alarcón y Víctor Toppi.
Rodwin llega a la aldea vikinga y se entera que Tamara, su prometida, a muerto (cosa que dudo, pero veremos más adelante). La bella Brunilda trata de seducirlo, pero sin éxito. Nuestro guerrero tiene sólo una idea: Aniquilar a Gunnar Hold, el asesino de la máscara de bronce.
En el año 910 de nuestra era, los ataques de los vikingos sobre el estuario del Sena siembran el terror en tierras francesas. Bartholomée, un novicio que ha visto arder su abadía a causa de la furia de los guerreros invasores, debe tomar una decisión que cambiará para siempre su vida: adoptar la identidad del príncipe vikingo Leif, que se parece a él, y embarcar en una gran aventura allende los grandes mares.
Tras narrar la historia de Julio César (Vae Victis) y del rey de los hunos (Atila), Jean-Yves Mitton nos sumerge ahora en una de las culturas que más han inspirado el imaginario popular europeo, los vikingos, a cuyos guerreros acompañamos tanto por tierra como por mar, en busca de nuevas tierras que saquear.
No es primera vez que le tomamos prestado información a "Memoria de Pez", ese estupendo canal de YouTube, pero esta vez la complementamos con Wikipedia. Entre todos hacemos un excelente resumen por los Siglos de los siglos.
La historia de los siglos después de Cristo es un relato complejo y multifacético que refleja la interconexión entre religión, política y cultura. Es un periodo que ha forjado en gran medida el mundo tal como lo conocemos hoy. A través de un análisis de estos eventos, logramos entender el profundo legado que estas centurias dejaron en nuestra sociedad contemporánea.
Un siglo o centuria es una unidad de tiempo equivalente a un periodo de 100 años. De la propia definición de siglo se deduce que el siglo I terminó el 31 de diciembre del año 100, y el siglo xx acabó el 31 de diciembre del año 2000. Por ello el siglo XXI se inició el 1 de enero de 2001. Actualmente los siglos se representan con números romanos debido a la gran influencia de este gran imperio que creó uno de los primeros calendarios.
Siglo I
El siglo I d. C. comenzó el 1 de enero del año 1 y terminó el 31 de diciembre del año 100. Durante este siglo el Imperio Romano completó el dominio de Europa meridional y occidental, el Norte de África, Asia Menor y el Levante mediterráneo. Las reformas introducidas por Augusto durante su principado estabilizan finalmente el mundo romano tras la agitación política y militar que había caracterizado gran parte del siglo anterior, dando inicio al periodo de paz relativa conocido como Pax Romana. (W)