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lunes, 6 de abril de 2026

Gustave Moreau: El padre del simbolismo (200 años)

Gustave Moreau, figura clave en el arte francés, se erige como un precursor del simbolismo y creador de una estética decadente e irreal. Nacido en París hace 200 años, Moreau revolucionó los estilos pictóricos de finales del siglo XIX, anticipándose al simbolismo, movimiento que oficialmente se proclamaría hasta 1886.



Los 200 años de Gustave Moreau

Su formación académica, influenciada por Théodore Chassériau y Pierre Puvis de Chavannes, se complementó con viajes a Italia, donde estudió a los maestros renacentistas. En 1855, expuso junto a grandes figuras en la Exposición Universal de París. A pesar de obtener reconocimiento, su obra fue tildada de excéntrica, ya que no se ajustaba al canon del momento.

Moreau participó como voluntario en la guerra franco-prusiana y alcanzó gran éxito con su obra "Salomé bailando ante Herodes". En 1891, se convirtió en profesor en la École des Beaux-Arts, influyendo en futuros artistas como Matisse y Rouault. Su arte, entre el romanticismo y el simbolismo, evolucionó hacia la preeminencia del color. Sus últimas acuarelas, cercanas a la abstracción, demuestran una técnica inusual para la época, consolidando su legado como un artista innovador.

Tal como señaló J. K. Huysmans, su maestría en la acuarela le permitió extraer de pigmentos químicos esplendores comparables a gemas y vitrales. Su imaginería, poblada de figuras andróginas, mujeres fatales y seres monstruosos, se manifiesta en obras como La aparición, Júpiter y Sémele y sus evocaciones del arte hindú. Motivos cristianos como la Piedad y San Sebastián también ocuparon un lugar en su producción, destacando su Vía Crucis y La flor mística. Moreau, al rebelarse contra el impresionismo y la realidad burguesa, anticipó la abstracción y la libertad cromática que caracterizarían las vanguardias del siglo XX, consolidándose como un artista visionario cuyo legado perdura en la historia del arte.

La estética decadente (relacionada con el simbolismo) se manifiesta en una mirada artística y filosófica que celebra la belleza en el deterioro, el desmoronamiento de valores y la corrupción moral. Influenciada por el decadentismo del siglo XIX, enfatiza lo sensorial, lo exótico y lo morboso, transformando la decadencia en objeto de admiración estética. Es una reacción contra el positivismo y el realismo, priorizando la subjetividad, el arte por el arte y el culto a lo efímero. Esta estética permea la literatura, el arte visual y la música, donde la fragilidad y el fin simbolizan profundidad emocional y sensualidad intelectual.



Edipo y la esfinge (1864).


viernes, 3 de abril de 2026

El Cristo de San Juan de la Cruz, de Salvador Dalí

Cristo de San Juan de la Cruz (1951)

San Juan de la Cruz, místico y poeta del siglo XVI, vivió su propia transformación espiritual en una noche dedicada a la oración. Durante ese momento de profunda reflexión, experimentó una revelación que lo impactó de tal manera que sintió la necesidad de plasmarla en un dibujo. La imagen que emergió de su experiencia espiritual fue la de un Cristo crucificado, una representación que capturaba la esencia del sufrimiento y la redención, marcando un hito en la tradición mística cristiana.

FUENTE

Siglos más tarde, el icónico surrealista Salvador Dalí se encontró con el humilde dibujo de San Juan de la Cruz y, en ese instante, se vio atravesado por una profunda influencia. En medio de su propia búsqueda mística, Dalí soñó con una interpretación que se alejaba de la iconografía habitual del Cristo. En su visión, Cristo no presentaba heridas ni clavos, sino que era una manifestación pura de la belleza metafísica, un Dios que trasciende el dolor humano.

Dalí, en su obra “Cristo de San Juan de la Cruz”, realizó una ruptura con las representaciones tradicionales de la crucifixión. La figura de Jesús aparece contra un fondo negro, despojándose de todos los signos asociados con la Pasión, lo que brinda al espectador una nueva perspectiva sobre la divinidad. La cabeza de Cristo se inclina hacia abajo, ocultando su rostro y, con ello, despojándolo de la melena típica y de la corona de espinas. Esta elección estética y simbólica parece sugerir que la esencia divina de Cristo va más allá de su sufrimiento físico.

El Cristo de Velázquez

 

El "Cristo de San Plácido", pintado por Diego Velázquez.
 
                       
Diego Velázquez es sin duda uno de los pintores más destacados de la historia del arte español, y su obra ha sido objeto de estudio y admiración por generaciones. En particular, el "Cristo de San Plácido" es una de sus obras más emblemáticas y enigmáticas. La simplicidad y la profundidad de esta pintura han intrigado a críticos y espectadores durante siglos, y mi análisis detallado de esta obra buscaba arrojar luz sobre su significado y su impacto en el espectador. En esta semana tan significativa para los cristianos, me parece oportuno compartir nuevamente mis reflexiones sobre esta obra maestra de Velázquez. La manera en que el pintor logra transmitir la serenidad y la humanidad de Cristo a través de una composición tan sencilla es verdaderamente admirable, y creo que es importante seguir reflexionando sobre la relevancia y el poder de esta obra en la historia del arte.


Por Rubén Reveco, editor


Semana Santa

La obra a la que me refiero es "El Cristo Crucificado" de Diego Velázquez, una pintura que ha sido objeto de admiración y estudio por siglos. Su belleza artística y su profundo simbolismo místico la convierten en una pieza única en la historia del arte. Sin embargo, lo que realmente destaca en esta obra es el desnudo masculino que representa, considerado por muchos como el más hermoso jamás pintado. Se dice que Velázquez, en un momento de frustración, arrojó sus pinceles a la cara de Cristo, creando una mancha que luego transformó en la abundante melena que cubre parte de su rostro. Esta anécdota, aunque posiblemente apócrifa, refleja la intensidad y el genio creativo del artista. La combinación de técnica magistral y emotividad en esta obra la convierten en una verdadera joya del arte universal.

viernes, 20 de marzo de 2026

Retro-expectante (Mis últimas exposiciones)



A propósito de la exposición retrospectiva que se celebra actualmente en la ciudad de Santiago de Chile, la periodista Valeria Alcerreca me ha realizado una entrevista que reproduzco a continuación. Esta conversación, que versa sobre la trayectoria artística que abarca la muestra, se complementa con la inclusión de algunos de mis dibujos y pinturas. La exposición, y por ende la entrevista, buscan reflejar no solo la evolución estilística, sino también las constantes temáticas que han definido mi trabajo a lo largo de los años.

A través de tres series, el artista aborda el deseo, La espera y la protesta como experiencias humanas universales.

Una mirada que atraviesa más de cinco décadas de creación artística es la que propone la exposición del pintor Rubén Reveco en RETRO-EXPECTANTE. La muestra reúne obras que reflejan su persistente compromiso con el realismo y su interés por explorar, a través de la pintura, la identidad, la ciudad y las tensiones sociopolíticas de la sociedad contemporánea.


Por Valeria Alcérreca | Periodista

Contacto de prensa:

valeria.alcerreca.aguila@gmail.com

El recorrido invita a observar distintas etapas de la trayectoria del artista, marcada por una relación constante con el arte clásico y el patrimonio visual, proponiendo una reflexión sobre los cambios de las urbes y de la vida social, capturando en sus imágenes fragmentos de una nación en permanente transformación.

Rubén Reveco reúne cinco décadas de realismo y sociedad en exposición RETRO-EXPECTANTE




Todos quieren hacer negocio a costa de Vincent van Gogh

 

Fotografía y autorretrato de Vincent van Gogh.


A cualquier estudiante de arte su leyenda de pintor pobre y loco le impacta fuertemente. Sin embargo, con los años se comienza a descubrir un complejo y morboso sistema especulativo que ha hecho de Van Gogh una de sus víctimas preferidas.



Por Rubén Reveco, editor

El famoso escritor francés Guy de Maupassant escribió en 1885 El Buen Mozo (Bel Ami). En una parte del libro dialogan el dueño del diario La Vie Francaise y George Duroy (el protagonista). El primero le muestra su colección de pinturas y le dice:
“Este es mi salón. Ahora estoy comprando pinturas de los jóvenes, de los más jóvenes y las guardo en mis habitaciones íntimas, en espera de que sus autores sean célebres.
Y añadió muy bajito:
-Este es el momento de adquirir cuadros. Los pintores se mueren de hambre. No tienen un céntimo…”

Este fragmento revelador pone fin al mecenazgo filantrópico en las artes y marca el punto de partida a la especulación financiera. De ahí en más, la pintura, en especial, dejará de apreciarse como un objeto artístico para pasar a ser un bien de mercado. Esto impulsará a una puja que llevará a la producción de los impresionistas a ser valorizada cada año en subastas y remates.
Vincent van Gogh ha sido la víctima preferida. Una, por la cantidad de obra producida y otra, por su leyenda trágica. De algún modo los opuestos de "no vendió ni una sola pintura en su vida" y los valores millonarios en que se venden ahora, hacen que el morbo sea un disparador que ayuda a que toda noticia de un nuevo récord en una de sus pinturas nos llegue como una fuerte bofetada. A tal extremo, que muchos creen que el valor especulativo de sus obras está íntimamente relacionado con su valor artístico. Mientras más caro creen que es mejor.
Los mercaderes han hecho de ese pintor sufrido y querido en nuestros años de estudiante, el paradigma de los especuladores.


Hay un cuadro suyo entre los diez más caros del mundo: "El Retrato del Doctor Gachet" hoy vale casi cien millones de dólares.
“Lo curioso es que prácticamente nadie lo conocía cuando murió”, dice el director del Museo Van Gogh de Amsterdam, Axel Rüger. A 125 años de su muerte, las cosas cambiaron: la cara de Van Gogh ilustra desde camisetas a tazas de té, mientras que en las paredes de numerosas casas cuelgan reproducciones de sus Girasoles y sus obras sirven de inspiración en las pasarelas de alta costura y en aplicaciones de smartphones. 




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Todos los jueves, en simultáneo por este blog y canal de Youtube







miércoles, 18 de marzo de 2026

La pintura de Yiorgos Kotsonis

 

El arte, en su esencia, busca la belleza. Este principio guía la obra de Yiorgos Kotsonis. A través de la lente del amor y la belleza, Kotsonis exalta la figura femenina, particularmente el desnudo, elevándola a un símbolo de ideal clásico.

Kotsonis se inspira en los grandes maestros del pasado, desde Tiziano hasta Botticelli, aprendiendo de sus técnicas y reinterpretando sus visiones. La Venus de Botticelli, a su vez inspirada en la Afrodita de Praxíteles y las ideas platónicas, sirve como un faro que guía a Kotsonis en su búsqueda de la belleza absoluta.

En sus obras, Kotsonis depura la figura humana de imperfecciones y elementos transitorios, acercándose a un idealismo neoclásico. Esta búsqueda de la perfección estética refleja la sacralidad que el cuerpo desnudo tenía para los antiguos griegos, antes de ser asociado con la culpa en las tradiciones judeocristianas. En la pintura de Kotsonis, el amor y la belleza se entrelazan para capturar una esencia atemporal, invitándonos a contemplar la magia del arte y su capacidad para trascender lo mundano.


La pintura de Yiorgos Kotsonis exalta la figura femenina, y en particular el cuerpo femenino desnudo como símbolo por excelencia de la belleza y el ideal clásico de belleza. Kotsonis siempre representa a la mujer en la plenitud de su feminidad y belleza. 


El artista.




Extraño tanto mi época de hippie


En 2018 participé de un encuentro hippie (nostálgico) en Santiago de Chile.

En los años 60' un grupo de jóvenes impulsó el pacifismo, el amor por la naturaleza, la ecología, el anti-consumismo, la revolución sexual. La utopía hippie sigue vigente. Paz y amor. También fue un aporte hippie el vestuario exclusivo y el uso del color en todas sus variantes. Fue una revolución juvenil  y horizontal. Sin liderazgos y quizá por eso desapareció.


Los hippies rechazaban por completo el consumismo y todo aquello elaborado de forma artificial en masa. Es por ello que optaban por vivir un estilo de vida simple motivado por una espiritualidad superior y defendían la ecología.
En Estados Unidos surgió este movimiento con la influencia de las injusticias vividas en la guerra de Vietnam, para posteriormente dar el salto a todo el globo terráqueo.
Grandes masas de jóvenes de todo el mundo adoptaron de forma casi inmediata este estilo de vida alternativo y sirvieron de ejemplo para otras tribus urbanas.
En el cono sur de América hubo grupos de estas características. En los 70´ vivían una doble marginalidad: De la sociedad tradicional que no sabía muy bien qué pasaba y de los grupos políticos en rebeldía, quienes sospechaban del pacifismo que pregonaban. 


Video del grupo chileno Los Jaivas. Se puede apreciar la estética y moda típica de los hippies, pero con algunos componentes que en Chile eran propios de la moda artesanal. Mucha lana de origen mapuche para los fríos inviernos.

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