Esta canción evoca un profundo sentimiento de pérdida y cuestionamiento existencial. El hablante se dirige directamente a Altazor, una figura inicialmente presentada como pura y pacífica, preguntando por el origen de su tranquilidad destrozada.
Explora las posibles causas de la caída de Altazor, sugiriendo fuerzas internas y externas, como un "ángel oscuro", una "sonrisa rota" o una "palabra silenciosa". La repetida invocación de "Hombre sol", junto con el lamento por su resplandor extinguido y el "abismo incoloro" en sus ojos, enfatiza la trágica transformación de un ser de luz a uno consumido por la oscuridad. La imagen de "dolores sembrados en sus llanuras" como "tristes, pesadas y oscuras joyas" transmite poderosamente la imposición del sufrimiento sobre un paisaje que una vez estuvo intacto. Las cadenas alrededor de su cuello, símbolo de la belleza y la libertad perdidas, subrayan aún más los temas de la opresión y el abrumador "terror de ser". En última instancia, el poema sigue siendo una indagación conmovedora e irresuelta sobre la naturaleza del sufrimiento y las fuerzas que pueden extinguir incluso a los espíritus más brillantes, dejando la angustia de Altazor como un misterio persistente.












