-Este es el momento de adquirir cuadros. Los pintores se mueren de hambre. No tienen un céntimo…”
En inglés
Genial. Estoy mirando en Netflix esta serie ambientada en el siglo XVII en la cual la venganza es el propósito de la protagonista disfrazada de hombre. Mizu cree que una vez que se vengue, tendrá paz. ¿Lo logrará, se vengará, tendrá paz? Lo primero es posible...
Revista
Con un formato híbrido 2D/3D y un glorioso arte plástico, la serie de Netflix Samurái de Ojos Azules (Blue Eye Samurai) borra las fronteras entre animación y acción en vivo. Ambientada durante el siglo XVII en Japón, cuando el país se cierra al resto del mundo y como resultado del aislacionismo las personas de raza mixta son marginadas de la sociedad. Este es el destino que Mizu (con la voz de Maya Erskine), una guerrera mestiza y solitaria, que busca vengarse de los cuatro hombres blancos que la convirtieron en una “criatura de la vergüenza”, incluido su padre, el traficante irlandés Abijah Fowler (Kenneth Branagh).
Samurái de Ojos Azules representa un salto cinematográfico en la animación televisiva para adultos impulsado por el alcance y la representación naturalista de la época. Los ocho episodios tienen un tratamiento genérico diferente, y la violencia gráfica y el sexo se ven realzados por la poesía estilística del formato animado, inspirado en los títeres Bunraku y el estilo visual en los grabados en madera ukiyo-e.
“Quería hacer lo que ‘Game of Thrones’ hizo para la televisión -el tipo de cine épico, íntimo, político y de calidad-, y que todo en el programa fuera lo más hermoso posible con todas las herramientas disponibles en animación”, dijo en una entrevista Jane Wu, la productora del programa, que también dirigió el primero y el último episodio. “Ya fueran personas caminando en medio de una tormenta de nieve, una puesta de sol, un corte de garganta o una pareja teniendo relaciones sexuales por primera vez”.
El día 28 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Cultura Científica, una iniciativa que sirve para visibilizar la importancia de la cultura científica así como el papel que tienen los comunicadores y divulgadores de ciencia en la transmisión de conocimientos científicos a la población general.
Este día ha sido instaurado como un homenaje al estreno de la serie Cosmos, de Carl Sagan, que se emitió hace 44 años, dejando una profunda huella en toda una generación de científicos y amantes de la Física. Una excusa para hablar del rol y del arte de la comunicación de la ciencia.
FUENTE
El 28 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Cultura Científica, una fecha establecida por la UNESCO en 2001 con el objetivo de fomentar la divulgación y el aprecio por la ciencia y su papel en la sociedad. Este día se erige como un recordatorio de la importancia de la cultura científica en la formación de una ciudadanía informada y crítica, capaz de tomar decisiones fundamentadas en evidencia.
En los primeros años del cómic en general figuran historias que giran en torno a piratas, trata de esclavos, y otros antagonistas comunes de la selva. Al acercarse la Segunda Guerra Mundial, Jungle Jim, al igual que muchos cómics de la época, fue influido por el espíritu de los tiempos, pasando Jim a luchar contra los japoneses.
Jonny Quest también ha sido adaptado en el mundo de los tebeos, siendo publicado por editoriales como Gold Key Comics en 1964, adaptando los episodios de la televisión, la editorial Cómico retomó las aventuras del personaje en 1986.
Trata sobre las aventuras de un muchacho llamado Jonny Quest, quien acompaña a su padre, el Dr. Benton C. Quest, en sus viajes por el mundo. A su lado se encuentra el piloto Roger T. "Race" Bannon, encargado de los diferentes transportes, y juntos se enfrentan a peligros inauditos. Más tarde, aparecería un nuevo personaje que se convertiría en coprotagonista, Hadji, un muchacho hindú que entabla amistad con Jonny, y una mascota, el perro Bandido. La primera (y única) temporada constó de 26 capítulos de 25 minutos, finalizando en 1965. Con una animación característica, sencilla pero de un gran realismo (sobre todo en los vehículos, tanto contemporáneos como de época y sus distintas localizaciones y paisajes exóticos), unas historias que aun entrando de lleno en la ciencia ficción o el espionaje más disparatado (algunos episodios parecen auténticas aventuras de James Bond, tan de moda en esos años), resultaban del todo creíbles, con muy buenos guiones y sobre todo un enorme despliegue de violencia para una animación infantil; muertes por caídas, explosiones, accidentes, disparos... etc. Tanto de héroes como de villanos, se mostraban sin pudor (eso sí, sin sangre en pantalla), en las siguientes series de la franquicia se rebajó notablemente este aspecto. (W)