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Saturday, April 4, 2026

El detalle que no conocía (1) La Piedad, de Miguel Angel




Miguel Angel Buonarroti es autor de las dos esculturas más famosas del mundo: El David y La Piedad, las dos realizadas antes de cumplir los 30 años. Por La Piedad siento una particular devoción y hace poco descubrí un detalle que nunca había tenido en cuenta.


Por Rubén Reveco - Editor


Un gran artista nunca escatima esfuerzo, nunca simplifica para ahorrarse trabajo. Bien sabemos que el mármol es una de las piedras más difíciles de trabajar, sin embargo Miguel Ángel en esta obra hace un despliegue inusitado de pliegues en el ropaje de la Virgen y de líneas onduladas en el cabello de Jesucristo.



Sin embargo, son los bigotes y la pequeña barba lo que me ha llamado la atención en una reproducción (arriba) que he descubierto hace poco. Es el detalle que no había reparado o no conocía. Este gran escultor florentino realizó con la insipiente barba un tipo de diseño muy particular; mezcla de decoración vikinga y arabesco.





Leyenda (1) El niño lobo




LEYENDA es toda una saga medieval de la que somos testigos de primera fila gracias a Aelred de Hilseim, que habiendo reunido sus recuerdos y los testimonios de los últimos supervivientes, nos cuenta detalladamente los dramáticos hechos, consecuencias de la insaciable sed de poder de algunos hombres, que hicieron de Tristán de Halsbourg el que sería llamado… el Caballero Andante
Extraordinario dibujo y guion de Yves Swolfs.




Tomos:
  1. El Niño Lobo.
  2. Bosques Profundos.
  3. La Gran Batalla.
  4. El Señor de Los Sueños
  5. Tierras Altas
  6.  El Secreto de las Eiles


    Descarga:





    La señorita Miseria (Leyenda)

     



    La miseria puede entrar en un hogar y hacer desdichados por siempre a todos los integrantes de una familia. ¿Cómo salvarse de ella, cómo expulsarla?  Tal vez si la Miseria se enamora de un señor rico y poderoso. 
    Una historia corta, o tal vez no. Una historia que nunca termina.








    Todos los jueves, en simultáneo por este blog y canal de Youtube




    Las ilustraciones de Ben Newman (Ampliado)

     



    Ben Newman es un ilustrador inglés que cultiva la temática zombie y mujeres sensuales como fuente de inspiración. Al mirar sus obras nos damos cuenta de ello; al encontrar a sus protagonistas en situaciones comprometedoras y  bastante eróticas.


    Descubrí a este artista gracias a una ilustración que realizó referida al clásico cuento infantil Caperucita Roja. Su obra golpea directo a un erotismo digno de esa inocencia perdida. Su trabajo lo ha llevado a colaborar en la revista Front, también tiene a la venta impresiones de sus trabajos. El arte de Ben Newman conjuga perversión, travesura, erotismo y elegancia. El trabajo de este pintor e ilustrador hipnotiza, entre otras cosas, porque cada obra cuenta una historia…
    Su pincelada (como se aprecia en el detalle de la imagen bajo estas líneas) es más pictórica que ilustrativa, lo que lo libera de la factura depurada típica de los ilustradores.



    Grandes obras de arte: Victoria alada de Samotracia



    Entre las obras de arte que el Louvre considera visita imprescindible cuando recorres el museo están La Gioconda de Leonardo Da Vinci, La Venus de Milo y La Victoria de Samotracia. Esta increíble escultura fue hallada en 1863 y desde entonces se ha reconstruido y restaurado varias veces.


    -Fue hallada en 1863, en la Isla de Samotracia por el cónsul francés, Charles Champoiseau que era un arqueólogo aficionado. Procedía del santuario de los Cabiros o Grandes dioses.


    -Esculpida en mármol blanco tiene una altura de 2’5 metros, aunque la altura total del monumento es de 5’57 metros.
    -Se utilizaron varios bloques de mármol ensamblados de manera que no se ven las juntas entre ellos.



    -Se esculpió para conmemorar una victoria naval. Los arqueólogos creían que se trataba de la victoria en el año 306 a.C. sobre Ptolomeo Sóter, ya que la imagen de la Niké se encontró en unas monedas de la época. Actualmente se piensa que celebraba un triunfo anterior sobre Antioco III Megas.


    -Cómo la victoria fue marítima, la Niké tiene como pedestal la proa de un barco. La figura representa a la diosa que se posa grácil, con las alas aún extendidas y los ropajes flotando al viento. Proyecta la sensación de acción y a la vez de triunfo.



    En otoño de 1939, iniciada ya la Segunda Guerra Mundial, las autoridades francesas escondieron en varios “Châteaux” las obras de arte más importantes del Museo del Louvre. La Victoria de Samotracia fue una de las “desplazadas” al castillo de Valençay.


    En 1950 se descubrió parte de su mano derecha. Ésta fue unida a los dedos anular y pulgar que habían sido encontrados anteriormente por unos arqueólogos austriacos.

    -El año 2013 se hizo la más completa restauración de la escultura. La primera se efectuó entre los años 1864 y 1866.
    -La estatua estaba originalmente situada de manera oblicua en una terraza en la parte oeste del santuario de los grandes dioses. Este dato se conoce, entre otras cosas, porque el trabajo esculpido en uno de los lados de la Victoria es mucho más refinado y detallado que en el otro, lo que indica que la escultura estaba colocada en un lugar en el que uno de sus costados prácticamente no se veía.






    Recreando a la Victoria alada de Samotracia

    A Virgin, en alusión a la Victoria de Samotracia.


    Abbott Handerson Thayer (1849 - 1921) fue un naturalista, profesor y artista estadounidense. Pocos años después del descubrimiento de la Victoria alada Samotracia -hecho que impactó en la comunidad artística del mundo- este pintor realizó su obra más famosa.

    Se mudó a Nueva York con dieciocho años, ciudad en la que estudió pintura en la Escuela de Arte de Brooklyn y en la Academia Nacional de Dibujo de Estados Unidos. Tras su matrimonio se trasladó a París, donde estudió en la Escuela de Bellas Artes con los maestros Jean-Léon Gérôme y Henri Lehmann.

    Regresó a Nueva York tras sus estudios parisinos, momento en el que creó su propio estudio junto al escultor Daniel Chester French y comenzó a ejercer como profesor de pintura. Expuso en la Sociedad de Artistas Americanos, convirtiéndose en uno de sus artistas más activos.


    Como pintor de retratos, figuras, animales y paisajes, gozó en vida de cierto éxito, como demuestra el hecho de que sus pinturas estuvieran en las colecciones de arte más importantes de Estados Unidos. También influiría en el arte estadounidense con su labor docente, que desarrollaría en su estudio de Nuevo Hampshire.


    Durante el último tercio de su vida, trabajó junto con su hijo, Gerald Handerson Thayer, en la redacción de un vasto libro sobre la coloración protectiva en la naturaleza, que fue publicado por primera vez en 1909​, y de nuevo en 1918. Tendría amplia repercusión en el campo del camuflaje militar durante la Primera Guerra Mundial.


    Victoria alada de Samotracia

    La Victoria de Samotracia, también conocida como Niké de Samotracia, es una escultura perteneciente a la escuela rodia del período helenístico. Se encuentra en el Museo del Louvre, París. Representa a Niké, la diosa de la victoria. Tiene una altura de 2,75 m y se elaboró en mármol hacia el 190 a. C. Procede del santuario de los Cabiros en Samotracia. Algunos expertos la atribuyen con cierta probabilidad a Pithókritos de Rodas. Fue descubierta en 1863 en la isla de Samotracia (Samothraki, en griego) por el cónsul francés Charles Champoiseau, arqueólogo aficionado.

    Aunque cuando se descubrió se pensó que fue mandada a esculpir por Demetrio Poliorcetes para conmemorar su triunfo naval en Salamina sobre la flota de Ptolomeo Sóter en el año 306 a. C., porque figuraba en las monedas emitidas del 294 al 288 a. C., la datación de la escultura hacia comienzos del siglo II antes de Cristo hace más lógico pensar que en realidad se labró para celebrar las victorias sobre Antíoco III Megas.

    La figura femenina de la Victoria con alas se posa sobre la proa de un navío, que actúa de pedestal de la figura, cuyo cuerpo presenta una leve y graciosa torsión. Va envuelta en un fino chitón y un manto, ropajes que se adhieren al cuerpo dejando traslucir su anatomía, tratamiento este que recuerda a la denominada técnica de «paños mojados» atribuida a las obras de Fidias. El manto forma un rollo sobre el muslo derecho para caer luego entre las piernas, dando lugar a una composición muy característica en otras figuras femeninas de la misma época.

    Las ropas agitadas por el viento configuran el dramatismo, esta vez gozoso, tan característico de la escuela escultórica rodia, una de las más barrocas del helenismo. Hay que precisar que una de sus alas, al menos en parte, no es original, sino producto de una restauración.

    Marinetti, en el Manifiesto Futurista publicado en Le Figaro en 1909, utilizó esta obra para ejemplificar su crítica a la estatuaria y, por extensión, al arte tradicional de tipo clasicista, en beneficio de un nuevo arte que rindiese culto a los progresos técnicos de la industrialización, connotados por la velocidad y las máquinas. Así, puede leerse que «un automóvil de carreras es más hermoso que la Victoria de Samotracia».

    Otro ejemplo de la relevancia y la actualidad de esta obra es la Victoria de Samotracia del artista francés Yves Klein. Esta escultura está actualmente expuesta en el Museo del Louvre en París. Se trata de un vaciado de escayola, una miniatura de la estatua original, del famoso color dorado.




    Friday, April 3, 2026

    El Cristo de San Juan de la Cruz, de Salvador Dalí

    Cristo de San Juan de la Cruz (1951)

    San Juan de la Cruz, místico y poeta del siglo XVI, vivió su propia transformación espiritual en una noche dedicada a la oración. Durante ese momento de profunda reflexión, experimentó una revelación que lo impactó de tal manera que sintió la necesidad de plasmarla en un dibujo. La imagen que emergió de su experiencia espiritual fue la de un Cristo crucificado, una representación que capturaba la esencia del sufrimiento y la redención, marcando un hito en la tradición mística cristiana.

    FUENTE

    Siglos más tarde, el icónico surrealista Salvador Dalí se encontró con el humilde dibujo de San Juan de la Cruz y, en ese instante, se vio atravesado por una profunda influencia. En medio de su propia búsqueda mística, Dalí soñó con una interpretación que se alejaba de la iconografía habitual del Cristo. En su visión, Cristo no presentaba heridas ni clavos, sino que era una manifestación pura de la belleza metafísica, un Dios que trasciende el dolor humano.

    Dalí, en su obra “Cristo de San Juan de la Cruz”, realizó una ruptura con las representaciones tradicionales de la crucifixión. La figura de Jesús aparece contra un fondo negro, despojándose de todos los signos asociados con la Pasión, lo que brinda al espectador una nueva perspectiva sobre la divinidad. La cabeza de Cristo se inclina hacia abajo, ocultando su rostro y, con ello, despojándolo de la melena típica y de la corona de espinas. Esta elección estética y simbólica parece sugerir que la esencia divina de Cristo va más allá de su sufrimiento físico.