El fragmento de "Balada de lo que no vuelve" de Vicente Huidobro nos sumerge en un torbellino de melancolía y anhelo. El poema evoca la presencia de un ser amado cuya ausencia marca profundamente la existencia del hablante lírico. La naturaleza, al principio descrita con imágenes de vitalidad y alegría, como "El mar era un árbol frondoso lleno de pájaros" o "Las flores daban campanadas de alegría", se transforma en un espejo de la desolación interior.
La pregunta "¿En dónde estás?" resuena a lo largo del poema como un eco persistente, revelando la búsqueda infructuosa del ser amado. La personificación de la soledad que "abre sus puertas" y el silencio que "se llena de tus pasos de antaño" acentúan la intensidad de la ausencia. El corazón del poeta, que en un inicio "se ponía a perfumar enloquecido", ahora "crece como una esponja o como esos corales que van a formar islas", metáforas que sugieren una expansión dolorosa, un vacío que se agranda con cada recuerdo.
La conciencia de la irreversibilidad de la ausencia se plasma en la afirmación "Eres sustancia de lejanía / Y no hay remedio". A pesar de la búsqueda incesante, el poeta comprende que el pasado no puede ser recuperado. La resignación se vislumbra en la futilidad de "mirar los astros" o "interrogar las piedras encanecidas". Sin embargo, el recuerdo de la vitalidad compartida se mantiene, expresado en la paradoja final: "Cuánta vida he vivido y cuánta muerte he muerto / Ellos podrían también deciros / Cuánta vida he muerto y cuánta muerte he vivido". Esta antítesis revela la dualidad de la existencia marcada por la ausencia, donde la vida se entrelaza con la muerte en una danza eterna de añoranza.
Fragmento de "Balada de lo que no vuelve", poema de Vicente Huidobro.
Venía hacia mí por la sonrisa
Por el camino de su gracia
El mar era un árbol frondoso lleno de pájaros
Las flores daban campanadas de alegría
Y mi corazón se ponía a perfumar enloquecido
Van andando los días a lo largo del año
¿En dónde estás?
Me crece la mirada
Se me alargan las manos
En vano la soledad abre sus puertas
Y el silencio se llena de tus pasos de antaño
Me crece el corazón
¿En dónde estás ahora?
¿Qué sitio del mundo se está haciendo tibio con tu presencia?
Me crece el corazón como una esponja
O como esos corales que van a formar islas
Es inútil mirar los astros
O interrogar las piedras encanecidas
Es inútil mirar ese árbol que te dijo adiós el último
Y te saludará el primero a tu regreso
Eres sustancia de lejanía
Y no hay remedio
Andan los días en tu busca
A qué seguir por todas partes la huella de sus pasos
El tiempo canta dulcemente
Y si mis ojos os dicen
Cuánta vida he vivido y cuánta muerte he muerto
Ellos podrían también deciros
Cuánta vida he muerto y cuánta muerte he vivido






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