jueves, 9 de julio de 2026

CAE (Canciones para Altazor) Vicente Huidobro


La caída, un acto intrínseco a la existencia, es explorada en el poema con una profundidad que trasciende la mera descripción física. No se trata solo de un movimiento descendente, sino de una inmersión en la esencia misma del ser y del universo. La invitación a "caer eternamente" y "al fondo del infinito" no es un llamado a la aniquilación, sino a una exploración sin límites, a un abandono de las convenciones espaciales y temporales.


La caída se convierte en un viaje introspectivo, una exploración de "lo más bajo que se pueda caer", un encuentro con el propio abismo interior. La ausencia de vértigo sugiere una aceptación radical de esta inmersión, una valentía para enfrentar las profundidades del alma. Es una travesía a través de "todas las almas de todos los anhelos y todos los naufragios", una conexión con la experiencia humana en su totalidad, tanto en sus glorias como en sus fracasos.


El acto de caer se transforma en un fuego purificador, quemando "los astros y los mares", los ojos y los corazones, el viento y la noche. Este fuego no destruye, sino que transmuta, dejando una marca indeleble en todo lo que toca. La caída se ramifica en diversas formas: la inocencia de la infancia, la sabiduría de la vejez, la expresión de las lágrimas y la alegría de las risas. Es una melodía que resuena en el universo, un eco de la existencia misma.

La inversión de la caída, de cabeza a pies y de pies a cabeza, y del mar a la fuente, evoca un ciclo perpetuo, una interconexión de opuestos que se disuelven en el "último abismo de silencio". Este silencio final no es vacío, sino plenitud, el punto de origen y de destino. La imagen del barco que se hunde, apagando sus luces, cierra el poema con una nota de melancolía serena, sugiriendo que la caída, en su forma más profunda, es una disolución consciente, un retorno a la fuente primordial, un abrazo al misterio del ser.


 Cae

Cae eternamente

Cae al fondo del infinito

Cae al fondo del tiempo

Cae al fondo de ti mismo

Cae lo más bajo que se pueda caer

Cae sin vértigo

A través de todos los espacios y todas las edades


A través de todas las almas de todos los anhelos y

 todos los naufragios

Cae y quema al pasar los astros y los mares

Quema los ojos que te miran y los corazones que

 te aguardan

Quema el viento con tu voz

El viento que se enreda en tu voz


Y la noche que tiene frío en su gruta de huesos


Cae en infancia

Cae en vejez

Cae en lágrimas

Cae en risas

Cae en música sobre el universo

Cae de tu cabeza a tus pies

Cae de tus pies a tu cabeza

Cae del mar a la fuente

Cae al último abismo de silencio


Como el barco que se hunde apagando sus luces







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