Nací bajo el peso del aire
Treinta y tres años tarde
Cuando la sombra cayó
Tus plantas miraban calladas
Los aviones del calor
Me llevaron lejos
Lejos del sol
Amo la noche
Sombrero del día
Amo su paso
Su fría melodía
La noche
La noche
Del día al siguiente
Abrazo de sombras
Mi único presente
Mi padre era ciego
Pero miraba con manos
Con manos que tejían
Los hilos de la noche
Sus dedos cantaban
Más sabios que el día
Más suaves que el acto
Amo la noche
Sombrero del día
Amo su paso
Su fría melodía
La noche
La noche
Del día al siguiente
Abrazo de sombras
Mi único presente
Nací bajo el peso del aire
Treinta y tres años tarde
Cuando la sombra cayó
Tus plantas miraban calladas
Los aviones del calor
Me llevaron lejos
Lejos del sol
Amo la noche
Sombrero del día
Amo su paso
Su fría melodía
La noche
La noche
Del día al siguiente
Abrazo de sombras
Mi único presente
El poema "AMO LA NOCHE" presenta una profunda apreciación por la noche, retratándola como un santuario y una fuente de consuelo. El hablante expresa una profunda conexión con la oscuridad, contrastándola con la dureza del día. Los primeros versos establecen una sensación de haber nacido en un mundo cargado de expectativas, llegando "treinta y tres años tarde". La noche, sin embargo, ofrece un escape de los "planos de calor" y el sol opresivo.
El poema utiliza imágenes evocadoras para describir la noche: un "sombrero del día", una "melodía fría" y un "abrazo de sombras". Estas metáforas sugieren que la noche no es simplemente la ausencia de luz, sino una entidad distinta con su propio carácter y ritmo. El hablante encuentra consuelo en el abrazo de la noche, declarándola "mi único presente".
La inclusión del padre ciego del hablante añade otra capa de significado. El padre, a pesar de su ceguera, "miraba con sus manos", tejiendo los "hilos de la noche". Sus manos se describen como "más sabias que el día", lo que sugiere que la verdadera comprensión no proviene de la vista, sino de una conexión más profunda y táctil con el mundo. La repetición de la frase "Amo la noche" refuerza la devoción del hablante por la noche, destacando su importancia como fuente de consuelo, comprensión y pertenencia. En esencia, el poema celebra la noche como un refugio de las duras realidades del mundo y un espacio para la conexión personal profunda.
El poema "AMO LA NOCHE" presenta una profunda apreciación por la noche, describiéndola como un refugio y una fuente de consuelo. El hablante expresa una conexión íntima con la oscuridad, contrastándola con la dureza del día. Las líneas iniciales establecen la sensación de haber nacido en un mundo cargado de expectativas, llegando "treinta y tres años tarde". La noche, sin embargo, ofrece una escapatoria de los "planos de calor" y del sol opresor.
El poema utiliza imágenes evocadoras para describir la noche: un "sombrero del día", una "melodía fría" y un "abrazo de sombras". Estas metáforas sugieren que la noche no es simplemente la ausencia de luz, sino una entidad distinta con su propio carácter y ritmo. El hablante encuentra consuelo en el abrazo de la noche, declarándola "mi único presente".
La inclusión del padre ciego del hablante añade otra capa de significado. El padre, a pesar de su ceguera, "miraba con las manos", tejiendo los "hilos de la noche". Sus manos se describen como más "sabias que el día", lo que sugiere que el verdadero entendimiento no proviene de la vista, sino de una conexión más profunda y táctil con el mundo. La repetición de la frase "Amo la noche" refuerza la devoción del hablante por la noche, subrayando su importancia como fuente de consuelo, comprensión y pertenencia. En esencia, el poema celebra la noche como un refugio frente a las duras realidades del mundo y como un espacio para una conexión personal profunda.












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