Saturday, April 4, 2026
El detalle que no conocía (1) La Piedad, de Miguel Angel
Leyenda (1) El niño lobo
- El Niño Lobo.
- Bosques Profundos.
- La Gran Batalla.
- El Señor de Los Sueños
- Tierras Altas
- El Secreto de las Eiles
Descarga:
La señorita Miseria (Leyenda)
Las ilustraciones de Ben Newman (Ampliado)
Grandes obras de arte: Victoria alada de Samotracia
A Virgin, en alusión a la Victoria de Samotracia.
Abbott Handerson Thayer (1849 - 1921) fue un naturalista, profesor y artista estadounidense. Pocos años después del descubrimiento de la Victoria alada Samotracia -hecho que impactó en la comunidad artística del mundo- este pintor realizó su obra más famosa.
Se mudó a Nueva York con dieciocho años, ciudad en la que estudió pintura en la Escuela de Arte de Brooklyn y en la Academia Nacional de Dibujo de Estados Unidos. Tras su matrimonio se trasladó a París, donde estudió en la Escuela de Bellas Artes con los maestros Jean-Léon Gérôme y Henri Lehmann.
Regresó a Nueva York tras sus estudios parisinos, momento en el que creó su propio estudio junto al escultor Daniel Chester French y comenzó a ejercer como profesor de pintura. Expuso en la Sociedad de Artistas Americanos, convirtiéndose en uno de sus artistas más activos.
Como pintor de retratos, figuras, animales y paisajes, gozó en vida de cierto éxito, como demuestra el hecho de que sus pinturas estuvieran en las colecciones de arte más importantes de Estados Unidos. También influiría en el arte estadounidense con su labor docente, que desarrollaría en su estudio de Nuevo Hampshire.
Durante el último tercio de su vida, trabajó junto con su hijo, Gerald Handerson Thayer, en la redacción de un vasto libro sobre la coloración protectiva en la naturaleza, que fue publicado por primera vez en 1909, y de nuevo en 1918. Tendría amplia repercusión en el campo del camuflaje militar durante la Primera Guerra Mundial.
Victoria alada de Samotracia
La Victoria de Samotracia, también conocida como Niké de Samotracia, es una escultura perteneciente a la escuela rodia del período helenístico. Se encuentra en el Museo del Louvre, París. Representa a Niké, la diosa de la victoria. Tiene una altura de 2,75 m y se elaboró en mármol hacia el 190 a. C. Procede del santuario de los Cabiros en Samotracia. Algunos expertos la atribuyen con cierta probabilidad a Pithókritos de Rodas. Fue descubierta en 1863 en la isla de Samotracia (Samothraki, en griego) por el cónsul francés Charles Champoiseau, arqueólogo aficionado.
Aunque cuando se descubrió se pensó que fue mandada a esculpir por Demetrio Poliorcetes para conmemorar su triunfo naval en Salamina sobre la flota de Ptolomeo Sóter en el año 306 a. C., porque figuraba en las monedas emitidas del 294 al 288 a. C., la datación de la escultura hacia comienzos del siglo II antes de Cristo hace más lógico pensar que en realidad se labró para celebrar las victorias sobre Antíoco III Megas.
La figura femenina de la Victoria con alas se posa sobre la proa de un navío, que actúa de pedestal de la figura, cuyo cuerpo presenta una leve y graciosa torsión. Va envuelta en un fino chitón y un manto, ropajes que se adhieren al cuerpo dejando traslucir su anatomía, tratamiento este que recuerda a la denominada técnica de «paños mojados» atribuida a las obras de Fidias. El manto forma un rollo sobre el muslo derecho para caer luego entre las piernas, dando lugar a una composición muy característica en otras figuras femeninas de la misma época.
Las ropas agitadas por el viento configuran el dramatismo, esta vez gozoso, tan característico de la escuela escultórica rodia, una de las más barrocas del helenismo. Hay que precisar que una de sus alas, al menos en parte, no es original, sino producto de una restauración.
Marinetti, en el Manifiesto Futurista publicado en Le Figaro en 1909, utilizó esta obra para ejemplificar su crítica a la estatuaria y, por extensión, al arte tradicional de tipo clasicista, en beneficio de un nuevo arte que rindiese culto a los progresos técnicos de la industrialización, connotados por la velocidad y las máquinas. Así, puede leerse que «un automóvil de carreras es más hermoso que la Victoria de Samotracia».
Otro ejemplo de la relevancia y la actualidad de esta obra es la Victoria de Samotracia del artista francés Yves Klein. Esta escultura está actualmente expuesta en el Museo del Louvre en París. Se trata de un vaciado de escayola, una miniatura de la estatua original, del famoso color dorado.
Friday, April 3, 2026
El Cristo de San Juan de la Cruz, de Salvador Dalí
Cristo de San Juan de la Cruz (1951)
San Juan de la Cruz, místico y poeta del siglo XVI, vivió su propia transformación espiritual en una noche dedicada a la oración. Durante ese momento de profunda reflexión, experimentó una revelación que lo impactó de tal manera que sintió la necesidad de plasmarla en un dibujo. La imagen que emergió de su experiencia espiritual fue la de un Cristo crucificado, una representación que capturaba la esencia del sufrimiento y la redención, marcando un hito en la tradición mística cristiana.
Siglos más tarde, el icónico surrealista Salvador Dalí se encontró con el humilde dibujo de San Juan de la Cruz y, en ese instante, se vio atravesado por una profunda influencia. En medio de su propia búsqueda mística, Dalí soñó con una interpretación que se alejaba de la iconografía habitual del Cristo. En su visión, Cristo no presentaba heridas ni clavos, sino que era una manifestación pura de la belleza metafísica, un Dios que trasciende el dolor humano.
Dalí, en su obra “Cristo de San Juan de la Cruz”, realizó una ruptura con las representaciones tradicionales de la crucifixión. La figura de Jesús aparece contra un fondo negro, despojándose de todos los signos asociados con la Pasión, lo que brinda al espectador una nueva perspectiva sobre la divinidad. La cabeza de Cristo se inclina hacia abajo, ocultando su rostro y, con ello, despojándolo de la melena típica y de la corona de espinas. Esta elección estética y simbólica parece sugerir que la esencia divina de Cristo va más allá de su sufrimiento físico.


































